Opinión

2 Ago 2018
Opinión | Por: Juan Carlos Menjívar

El Falso Dilema

La historia de El Salvador, y me refiero a su historia política, nos ha llevado a mantenernos tajantemente separados los unos de los otros, “dos caras de la misma moneda” es la forma más precisa con la que podemos ver en la avance político salvadoreño, al ver que los partidos recurrentemente han buscado aproximarse más a ser opositores que simples apuestas políticas. Esto ha generado una normalización de la polarización política dentro de la cultura salvadoreña y nos hemos mantenido abrazados al extremismo por demasiado tiempo.

Nos sentimos cómodos al estar en el extremo del espectro donde no necesitamos debatir, ni dialogar ningún tema, si no se adecua a nuestros pensamientos simplemente debe ser censurado o ignorado. La polarización política se caracteriza por llevar todos los temas a dos extremos opuestos, donde las conversaciones muertas salen a relucir y los golpes de pecho son los que más se escuchan.

Manteniendo esa línea, la falacia del Falso Dilema es la más utilizado para mantener a los adeptos en la línea que se necesita “o estás conmigo o estas contra mí”. Jamás me cansare de destacar la importancia del diálogo para el desarrollo de un país y creo firmemente que la falta de este es lo que nos ha llevado al lugar donde nos encontramos. La concurrencia de protestas y marchas en para imponer una postura me parece el acto más claro de matonería que puede existir; donde la importancia no es la opinión, sino el gritar rimas mientras tapamos nuestros oídos.

Mucha de esta culpa la tienen los, actualmente, partidos grandes que buscaron en la polarización su nicho y alimentaron ese sentimiento de rivalidad, y hasta cierto punto odio hacia el contrario. Probablemente en un futuro no tan lejano dejen de estar en extremos opuestos del espectro, pero el daño social ya está hecho. Izquierda o derecha, liberales o conservadores, demócratas o republicanos; ridiculeces para evitar los debates profundos y facilitar los argumentos.

¿Qué hay más allá? Es la pregunta obligada si queremos salir del Falso Dilema. ¿Qué hay más allá de Arena y FMLN? Si queremos localizar el problema. Más allá está Vamos, Nuevas Ideas y Nuestro Tiempo, estos dos últimos que aún no son partidos políticos. Hablemos de lo que ya existe, las renovaciones generacionales siempre llegan; tarde o temprano tu postura, tu ideología y hasta tú mismo serán remplazados por algo o alguien nuevo, esta es una ley de la vida inquebrantable como los impuestos y la muerte.

Viendo hacia el futuro, los políticos apuestan por mantenerse en un centro más que considerarse A o B, su corazoncito ya no está en izquierda y su cartera ya no está la derecha. Estas nuevas generaciones no le temen al diálogo y no se casan con un argumento, están dispuestos escuchar antes de hablar y ven al Estado de Derecho como su utopía. Al menos eso es el debería, pero nos encontramos con Nuevas Ideas, partido que promete el cambio alejándose del bipartidismo dominante que existe, pero que todo su discurso se basa en Falsos Dilemas.

“Los mismos de siempre” y “El Pueblo” ese ha sido el modus operandi para generar nueva división, sus seguidores no conocen el diálogo y le temen al conocimiento. Si no estás con ellos, estás contra ellos; no saben de puntos medios y les interesa muy poco saberlo, y esto es hecho a propósito por un bachiller que no conoce la sutileza en el actuar y se regodea en su ignorancia. Vivimos permanentemente en un Falso Dilema; lo vemos en la política, lo vemos en la economía, lo vemos en el derecho y lo vemos en las personas, no existen solo dos caminos y no debe existir un tercero excluido.

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