Opinión

25 Dic 2013
Opinión | Por: Carlos Segura

El control de la natalidad en China

Existe en la República Popular de China un problema demográfico estructural. Las autoridades chinas hablan de “sobre población”: se trata del país más poblado del mundo, con  más de 1,300 millones de habitantes, en un territorio de 9,706,961 kilómetros cuadrados, para una densidad poblacional de 144 habitantes por kilómetro cuadrado. Existen problemas de aglutinamiento de personas en las grandes ciudades, también problemas de higiene, pero sobre todo, las autoridades chinas se preocupan por las finanzas: los gastos en los que incurre el gobierno se elevan con cada bebé que nace en ese país. Por lo que desde 1979, el gobierno chino ha impuesto una política del “hijo único”, con el fin de controlar el crecimiento demográfico.

 

Dicha política consiste en autorizar a las parejas chinas a tener únicamente un hijo. Las parejas que tienen más de un hijo deben pagar multas muy elevadas para financiar los gastos del estado chino para “cuidar” a ese segundo o tercer hijo. Los únicos padres autorizados a tener más de un hijo son aquellos que fueron ellos mismos hijos únicos. Además, existe un fenómeno muy peculiar: las familias chinas prefieren tener hijos varones. Esto se debe a que las familias chinas consideran a los hombres más aptos para cuidar de su familia, de sus padres cuando alcancen la ancianidad y, sobre todo, para garantizar la continuidad del linaje familiar. En muchos casos, las madres abortan al saber que tendrán una niña. Esto crea un problema de desequilibrio entre la población masculina y la femenina.

 

Existen en China alrededor de 13 millones de niños que no tiene existencia legal. En efecto, a estos niños el gobierno no les extiende un “hukou” (carnet de residencia), ya que son hijos “ilegales”, es decir que sus padres no estaban autorizados a tener más de un hijo. Sin ese carnet, los niños realmente no tienen ciudadanía o derecho alguno, ya que no pueden ser inscritos en la escuela, aplicar para un empleo, casarse, o simplemente viajar en tren. Esto los convierte prácticamente en una sub-categoria de personas. Muchos niños son abandonados por sus padres, para evitar tener que pagar multas exorbitantes al gobierno. Los orfanatos están llenos de estos niños.

 

En los últimos días se ha hablado mucho del caso de Liu Fei, una mujer china de 41 años, a quien el estado le impuso una multa de más de $50,000 en 2011, por haber tenido un segundo hijo. En este caso, la mujer ha dado declaraciones públicas envuelta en llanto, ya que la multa impuesta le parece exagerada e injusta. Declara que si hubiera sabido que la multa iba a ser tan elevada, “nunca hubiera tenido un segundo hijo”.

 

Sabemos que China es un régimen totalitario, donde no se respetan las libertades fundamentales. La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿será esta política del hijo único eficiente para controlar la natalidad y la sobre población?

 

Tal parece que el gobierno chino se ha dado cuenta que dicha política está afectando negativamente la demografía de ese país, ya que se ha anunciado que van a modificar las leyes en ese ámbito, para evitar que la política del hijo único sea tan estricta. Parece que van a dejar que más familias tengan más de un hijo, especialmente aquellas de padres que no fueron hijos únicos.

 

Esto va a traer varias consecuencias positivas:

–          Equilibrar la proporción hombre / mujer,

–          Disminuir el número de abortos,

–          Disminuir el número de niños abandonados en las calles y en orfanatos,

–          Permitir que nazcan más jóvenes para evitar un envejecimiento de la población,

–          Y simplemente darle la libertad fundamental a los padres de tener los hijos que ellos deseen.

 

Las medidas de cambio fueron anunciadas en noviembre anterior por el Comité Central del Partido Comunista chino. Esperemos que todo esto se aun factor de equilibrio demográfico y que se le dé más valor e importancia a las vidas humanas en China. 

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