Opinión

20 Mar 2013
Opinión | Por: Juan Martínez

Educar con eficiencia

Hasta el día de hoy, el Estado salvadoreño ha hecho lo posible por afrontar mayoritariamente los gastos de todos los niveles educativos en el sistema público, desde educación parvularia hasta la educación superior. Bajo la actual limitación presupuestaria, esto da como resultado una calidad deficiente a lo largo de todo el sistema público, el cual atiende a las familias más pobres. ¿Es esta la mejor estrategia para financiar la educación pública? Veamos…

El gráfico de abajo muestra la relación entre ingresos laborales promedio y años de estudio en 2010 para los asalariados salvadoreños. Pueden observarse dos cosas a partir del gráfico: primero que nada, es evidente que más educación está asociada con incrementos en el promedio salarial, lo que posiblemente implica que la inversión en capital humano es rentable (nada nuevo). Sin embargo, el patrón que me interesa resaltar es el siguiente: los salarios crecen muy lentamente durante los primeros años de educación, pero incrementan aceleradamente solo hasta después de los 12 años de instrucción (que para la mayoría representa el haber completado el bachillerato). Finalizar 17 años de estudio (donde la universidad suele terminarse) parece doblar el promedio salarial en comparación con quienes estudian hasta el bachillerato.

 

Lo que se puede concluir es que los niveles educativos más altos concentran las ganancias salariales de la instrucción formal… pero los salvadoreños alcanzan en promedio tan solo 6.2 años de educación (EHPM 2011). ¡La mayoría abandona el sistema educativo antes de percibir todos los beneficios de su esfuerzo! Los primeros niveles educativos son importantes porque permiten acumular el conocimiento necesario para acceder a la educación superior, pero no tienen un retorno inmediato significativo. Por lo tanto, la prioridad debe ser llevar al mayor número de personas hasta el área donde la educación manifiesta su valor salarial.

El capital humano se acumula de forma vertical, lo que significa que el aprendizaje de cada año adicional de estudio se construye sobre la base del conocimiento adquirido el año anterior. No se puede ser bueno en cálculo sin saber multiplicar bien. Esto implica que pequeñas dificultades durante los primeros años de educación pueden tener repercusiones negativas exponencialmente grandes en el futuro. Cada dólar bien invertido en educación primaria tiene un retorno importante en el largo plazo. De nada sirve tener educación superior pública barata si la básica es de baja calidad.

El gobierno debe priorizar el invertir agresivamente en educación básica de alta calidad: en especial en mejores instalaciones, alimentos, maestros más capacitados y mejor pagados y en fortalecer los programas de idioma inglés e informática. Para incentivar a los padres a enviar a los niños a la escuela se deben usar transferencias condicionadas, ya que estas permiten focalizar el gasto hacia quienes hacen las cosas bien.

Pero el presupuesto es limitado, para incrementar el gasto en un lado debes reducirlo en otro si no quieres incrementar mucho el déficit. Entonces, donde el premio de la educación es alto, el estudiante debe participar del costo de su educación (muy especialmente la universidad). Esto puede hacerse mediante créditos educativos a tasas subsidiadas con un periodo de gracia que permita a los alumnos espacio para colocarse en el mercado laboral. Los créditos educativos tienen como efectos deseables el incrementar el compromiso del alumno con su propia educación, suelen mostrar bajas tasas de incumplimiento y desplazan el desembolso del costo de educarse hasta el momento en que los beneficios de la educación se materializan.

Obviamente, muchos detalles deben considerarse para no desamparar a quienes realmente se esfuerzan, pero considero que esta idea permite redirigir racionalmente el gasto hacia quienes más lo necesitan ¿tú qué piensas?

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