Opinión

23 May 2014
Opinión | Por: Gumercindo Ventura

Drogas y mercados negros

¿Qué pasa con los que no consumimos drogas si el día de mañana las legalizan? ¿Saldríamos corriendo a comprarlas? Estoy seguro de que la mayoría no lo haríamos.

Mucha tinta se ha gastado y mucho se ha dicho sobre el tema de las drogas. Es difícil abordar el tema sin que liberales y conservadores por igual se exacerben sobre ello. En El Salvador lo discutimos poco. Se ve como un tema que poco importa y en muchas ocasiones hasta rechazamos de entrada cualquier postura que relaje la legislación actual.

Es de esperarse, en un país eminentemente conservador, que el costo político para cualquier funcionario público o partido sería mucho más de los votos que gane. Recordemos que los políticos son maximizadores de votos y eso no siempre se traduce en mejores políticas públicas.

Tampoco es un tema sencillo, el cual se pueda abordar extensivamente y con propiedad en una columna de 500 palabras. Sin embargo, sí puedo intentar que veamos a grandes rasgos por dónde va trazada la línea y por qué los actores relevantes actúan como lo hacen frente al tema.

El tema de las drogas no solo se limita al hecho de si deberían ser legales o no. También debemos tomar en cuenta las consecuencias económicas, sociales y políticas que puede tener un cambio de legislación.

Para hablar de drogas tenemos que poner las cosas en contexto. La realidad de El Salvador es otra que la de Estados Unidos, Holanda o Portugal. Nosotros no somos un país “destino” o consumidor. Servimos más como un pasillo por donde la droga pasa desde donde se produce hasta su consumidor final, creando violencia en su camino.

La violencia no está dada en sí por la droga, sino por la prohibición de la misma. Como muchos otros bienes de consumo, las drogas tienen una demanda; y donde haya una demanda siempre habrá alguien dispuesto a satisfacerla. Aun si el mercado prohíbe la venta y distribución de un bien de consumo, eso no hace que la demanda desaparezca. Lo único que pasa es que el bien se vuelve más difícil de mover y por el aumento en riesgo el precio también aumenta.

Así como estos factores hay otros que tomar en cuenta. No es descabellado pensar que hay muchos beneficiados económicamente por una política rígida antidrogas. Para combatir el narcotráfico se necesitan armas y las armas cuestan dinero. En Estados Unidos, especialmente, hay muchos interesados en tratar el problema como uno de criminalidad y no como uno de salud pública. Esto convierte no solo a los proveedores en criminales, también a quienes la consumen. Dicen que el negocio de las cárceles privadas en dicho país es uno muy lucrativo. Deben de tener su lobby. Haga usted sus conclusiones.

Debemos ir un poco más lejos de las opiniones e investigar un poquito más. No todas las drogas son iguales. Es cierto, hay muchas que tienen efectos muy dañinos sobre el cuerpo, pero hay otras que incluso son menos dañinas que algunas drogas legales como el alcohol. La marihuana compone casi un 70 por ciento del volumen de la droga que se mueve por Centroamérica y un 50 por ciento del dinero. El simple hecho de legalizar ese mercado sería un tremendo golpe para las finanzas de los narcotraficantes.

¿Qué pasa con los que no consumimos drogas si el día de mañana las legalizan? ¿Saldríamos corriendo a comprarlas? Estoy seguro de que la mayoría no lo haríamos. Es común que muchos digan que no somos sociedades preparadas para estos tipos de cambio, es el mismo tipo de argumento que usaban cuando querían eliminar la esclavitud y cuando querían que la mujer tuviera el derecho a votar. No seamos tan simplistas.

 

  • Fernando José Roca

    Buen análisis, por allí va el asunto, yo creo que este análisis que tu has hecho es muy objetivo, todo es cuestión de intereses, solo veamos que el mismo Reagan y Bush para abastecer a la contra nicaragüense de armas, negociaron el envío de cocaína desde sur américa a USA, con Roberto Suarez (Bolivia) y el mismo Pablo Escobar y ahora hipocritamente USA se da golpes de pecho, es doble moral.-

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