Opinión

8 Ene 2016
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

Deseo de 2016: un mejor El Salvador

De nada sirve que funcione la institucionalidad si somos las peores personas.

Comenzamos el 2016 repitiendo y agudizando problemas antiguos. Se impone la costumbre nostálgica del inicio del año y luego todo vuelve a su normalidad. Los políticos corruptos, las personas violentas, la imparable delincuencia, mientras el resto continuamos en la zona de confort. Los homicidios le ganan la carrera al mismo año 2016.

Deseos van y vienen, y se van postergando año con año, pero hay un imperativo deseo que no se puede retrasar y es necesario exteriorizar: tener un mejor El Salvador. ¿Cómo se puede lograr? Sería utópico pensar en un cambio radical en las instituciones, pero de a poco tenemos que empezar. Y claro, un cambio en nosotros también. Por ello, plasmo mis deseos en las instituciones del Estado.

Fiscalía General de la República: El deseo de elegir al Fiscal General de la República ya se cumplió. Doble satisfacción, uno por la elección y el otro porque el fiscal electo no fue el vergonzoso y desesperado Luis Martínez. Cara nueva, y al parecer intachable, tiene trayectoria en la institución fiscal y espero que trabaje solamente subordinado a la Constitución de la República, a los tratados internacionales y las leyes; no bajo la subordinación de poderes fácticos oscuros. Deseo que el nuevo fiscal combata y ataque a la corrupción y la criminalidad, sin mirar rostros, sin revisar billeteras, sin atender poderes económicos o políticos. Un fiscal totalmente independiente.

Asamblea Legislativa: Una Asamblea conformada por diputados que obedezcan el verdadero mandato representativo, que no atiendan requerimientos superiores, que no se hinquen ante poderes económicos y que piensen por sí mismos, que no les reduzcan la posibilidad de pensar, promover y votar por los decretos que más le convienen al país. Que eviten confrontaciones estériles, señalamientos absurdos, que no saboteen los buenos proyectos, solamente porque fueron promovidos por una fracción política distinta. Y que no derrochen dinero recetándose aumentos de sueldo, bonos, fiestas, viajes, viáticos, vehículos, etcétera.

Órgano Ejecutivo: Ya mucho tiempo pasó dormido el presidente, es momento que despierte y abra los ojos para ver la realidad de nuestro país. ¿Quién va a abrazar la esperanza con tanta inseguridad? Solo los que tienen guardaespaldas y varios vehículos cuidando por su vida. No es gracioso ver y escuchar publicidad del gobierno con tanto optimismo; sin embargo, es buena estrategia para vender y hacer creer a la población que esta situación va a cambiar, a medida que van incrementando los impuestos. Es necesaria una reingeniería en el área de seguridad, es urgente un mayor compromiso y trabajo, no solo dedicarse a contar los homicidios diarios. Considero que por la seguridad giran las demás áreas, pues en economía estamos mal, debido a la delincuencia. Verbigracia, las empresas no invierten debido a la inseguridad, las micro y pequeñas empresas se ven obligadas a cerrar sus negocios por culpa de las extorsiones y amenazas.

Órgano Judicial: Una Corte Suprema de Justicia justa, diligente y transparente, al igual que las Cámaras, los tribunales de primera instancia y los Juzgados de Paz de todo el país. Deseo mayor esfuerzo de los jueces, que impartan justicia atendiendo la balanza que indica el emblema del Órgano Judicial, y que se elimine aquella estigmatización de que “el sistema de justicia es corrupto”. Además, es una propuesta modernizar la forma de atención al público, con mucho énfasis en lo tecnológico: que los expedientes y todo tipo de información se encuentren debidamente digitalizados, para que las partes e interesados puedan leer la documentación vía digital.

Todos: De nada sirve que funcione la institucionalidad si somos las peores personas. Debemos brindar nuestro aporte para cambiar nuestro país. Ser los mejores estudiantes, ayudar a los demás, involucrarnos en actividades de beneficio a la sociedad, ser los mejores trabajadores, cuidar y dedicarle tiempo a la familia, a los amigos, respetar a los adultos, cuidar a los niños, promover su educación. En fin, ser mejores ciudadanos.

Es un solo deseo para este 2016, que se pinta utópico, pero quiero creer que puede ser realidad: un mejor El Salvador.

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