Opinión

20 Nov 2015
Opinión | Por: Rafael Granados

Del desierto a la tierra prometida

Del desierto a la tierra prometida, más que el título de mi columna, busca transmitir esperanza; y ver una luz de oportunidades en medio de las densas tinieblas que muchas veces nos abrigan a los salvadoreños.

En las primeras páginas de la Biblia, específicamente en el libro de Josué, el escritor narra la manera de cómo Dios condujo al pueblo de Israel hasta introducirlo a la tierra que había prometido a sus antepasados. El escritor menciona cada detalle de la peregrinación, desde los momentos bonancibles, hasta aquellos llenos de sufrimiento.

Entre los momentos más duros vividos por el pueblo de Israel, se encuentra la etapa dentro del desierto. Realizaban largas caminatas bajo el calcinante sol, exponiendo la salud de los ancianos y los niños. Careciendo muchas veces del alimento necesario que les permitiera recuperar energías para seguir adelante y acercarse de esa manera a su objetivo.

El termino desierto, muchas veces en la biblia, se puede traducir como una etapa de dolor y sufrimiento. No necesariamente debe pensarse en el desierto de manera literal como un extenso territorio lleno de arena y cobijado con el fuerte sol. Tomando en cuenta este dato importante sobre la traducción del desierto, podemos reconocer que en más de una ocasión nos ha tocado estar en ese lugar.

Muchos hemos estado en el desierto del desempleo, debido a la falta de oportunidades de las que carece el país. Hemos sufrido en el desierto de la inseguridad, debido a que las pandillas en nuestro El Salvador; lastimosamente han usurpado terreno, sembrando de esa manera inestabilidad, y zozobra en todo un país que se resiste a acostumbrarse a ese estilo de vida.

En alguna ocasión, nos ha tocado visitar el desierto de la enfermedad. Y deseando encontrar un oasis de esperanza, solamente encontramos farmacias vacías en los hospitales públicos, camas en mal estado, y sabanas viejas y rotas. Y si eso fuera poco, encontramos médicos y enfermeras que brindan un pésimo trato, demostrando de esa manera que están es esos puestos por cualquier motivo, menos por vocación.

No se puede tapar el sol con un dedo, ni pretendo hacerlo. Como columnista y escritor responsable, no puedo decir que en nuestro país las cosas van de maravilla porque mentiría.

Estamos frente a un problema cultural, heredado por los viejos gobiernos, y ahora; frente a uno que no da señales claras de querer cambiar esta realidad. Al parecer, a los funcionarios públicos no les importa la condición de vida de la mayoría de salvadoreños. Los salvadoreños merecemos salir del desierto. Los salvadoreños merecemos un mejor país.

El Salvador, nuestro bello país, pareciera que está lleno de arena, y que es un desierto por los muchos problemas sociales que existen y que no nos dejan crecer. Es tiempo que los jóvenes, junto a las personas que verdaderamente aman el país, nos unamos para que juntos caminemos de la mano como hermanos que somos. Dejemos a un lado las ideologías y salgamos del desierto.

El Salvador merece estar en la tierra prometida. Los salvadoreños merecemos un lugar digno donde vivir.

9 Nov 2018
La peor mentira política y económica
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

La peor mentira política y económica

1 Nov 2018
Migrantes, lamento de un pueblo que sufre
Opinión | Por: Erick Hernández

Migrantes, lamento de un pueblo que sufre

26 Oct 2018
Carta a los candidatos presidenciales
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Carta a los candidatos presidenciales

19 Oct 2018
“El Nayib”, un bote salvavida
Opinión | Por: Juan Carlos Méndez

“El Nayib”, un bote salvavida