Opinión

23 Sep 2014
Opinión | Por: Carlos Segura

Definición de un diplomático

La Diplomacia lleva por los caminos del mundo. Da la oportunidad de servirle al país desde afuera, en países lejanos, climas fríos y situaciones de nostalgia y sacrificio.

El otro día una amiga me dijo: “qué chiva la vida de diplomático, solo pasan en cocteles bebiendo champagne”. No es la primera vez que alguien me dice eso. Me han dicho “qué bien viven los embajadores”, “¿es cierto que solo pasan comiendo chocolates Ferrero Rocher en las recepciones (cliché del diplomático en Francia)?” O, peor aún, “los diplomáticos no hacen nada”.

Perdonen mi falta de diplomacia en lo que voy a decir, pero la gente que habla así lo hace por ignorancia, porque no conocen la realidad del trabajo diplomático. La parte del champagne y de los cocteles existe, pero bajo ninguna circunstancia es prioritaria. Los diplomáticos no pasan la mayoría de su tiempo en eso, sino que trabajando en temas más importantes. Déjenme contarles un poco acerca de lo que hacemos, para aclarar dudas y eliminar prejuicios.

Si me piden una definición clara, concreta y moderna de lo que es un diplomático, respondo lo siguiente: un diplomático es un funcionario que defiende los intereses de su país en el exterior, ya sea a nivel bilateral o multilateral, en las áreas política, comercial, cultural, consular, de cooperación, entre otras. Es decir, el diplomático es aquel funcionario enviado por el gobierno de su país hacia un estado receptor o ante un organismo multilateral, para asegurar que su país esté bien representado en el extranjero.

La Diplomacia ha existido por siglos, con el envío de misiones de un país al otro para negociar tratados y acuerdos políticos, comerciales, etc. En pleno Siglo XXI, la diplomacia sigue existiendo pero ha evolucionado para modernizarse y adaptarse a las instituciones actuales.

Para hablar claro, déjenme darles ejemplos concretos de lo que hace un diplomático:

En el área política, un diplomático de un país puede llevar a cabo negociaciones para llegar a acuerdos importantes y entablar relaciones diplomáticas con otro país, mejorando así las relaciones entre estados, la integración global y evitando conflictos futuros. En el área comercial, un diplomático puede tomar iniciativas para promover las relaciones de comercio entre su país y otro, negociando tratados comerciales y promoviendo a su país como destino de inversión para colaborar con la creación de empleo y el crecimiento económico. En el área de cooperación internacional, los diplomáticos pueden negociar acuerdos con agencias de cooperación, ONG’s y actores locales para financiar proyectos de desarrollo en comunidades necesitadas en diversos sectores como: infraestructura, acceso a servicios básicos, formación profesional, entre otros. La iniciativa en este ámbito pueden tomarla tanto los diplomáticos del Estado que recibe la cooperación como del que la emite.

En el área multilateral, un diplomático puede promover la visión de su país en organismos internacionales. Por ejemplo, en la ONU promueve iniciativas de su país en temas como la resolución de conflictos internacionales o defensa de los derechos humanos. En el área consular, el diplomático vela porque se respeten los derechos de sus compatriotas en el Estado receptor. La labor del funcionario en esta área incluye otorgar documentos de identidad, visitas a prisiones, defensa de las poblaciones vulnerables, entre otros.

Estos son solo algunos ejemplos. Las actividades son tantas que podríamos escribir un libro entero sobre lo que se hace en este bello trabajo. Para terminar, las misiones diplomáticas son dirigidas por un Jefe de Misión: un embajador en las Embajadas, un representante permanente (que en general es un embajador) en las Misiones Permanentes ante los Organismos Internacionales y un cónsul general en los Consulados. Además, cada misión diplomática tiene un personal que está bajo el mando del jefe. Cada miembro del personal se encarga de temas específicos: alguien para los temas políticos, alguien para los comerciales, etc.

La Diplomacia lleva por los caminos del mundo. Da la oportunidad de servirle al país desde afuera, en países lejanos, climas fríos y situaciones de nostalgia y sacrificio, pero siempre con la satisfacción de estar trabajando por el bien de nuestro pueblo. La Diplomacia es un privilegio, es el privilegio de servir.

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