Opinión

26 Sep 2017
Opinión | Por: Erick Hernández

¿Decepcionados y limitados?

Suele pasar que nuestra sociedad nos da una especie de asco y descontento al ver tantos problemas, sean sociales, ambientales, económicos y culturales. Es difícil no sentirse indignado, aunque es aún más complicado expresarlo.

No importa la edad, de alguna manera decidimos callar, o callan, nuestra opinión. Puede ser debido a diversos factores: miedo, pereza, ignorancia, presión de encajar, entre otros; pero al final acabamos sin decir nada, exceptuando unos casos muy extraños que deciden dejar de lado lo común e ir contra la corriente. Puede ser que unos decidan criticar los problemas y a quiénes los crean, otros dan un paso más y brindan soluciones. Hay unos pocos que toman la batuta y crean acciones de cambio.

La pregunta es: ¿por qué son tan pocos los que deciden hablar y actuar? Puede que muchos vivan en su propio mundo, donde no les importa nada más que ellos mismos. O quizás, no les interesa lo que pasa a su alrededor, sino solo lo que ven en sus teléfonos. La verdad, pienso en dos posibles respuestas: están decepcionados o están limitados.

Con lo primero, me refiero a perder la esperanza de que algo pueda cambiar, es decir, que ellos lo puedan hacer. Claro, al sentirse uno incapaz de realizar algo ni siquiera lo intenta, esto se relaciona con la característica del ser humano que siempre desea triunfar, y si no puede hacerlo prefiere no perder. Pero, ¿a qué se debe este ambiente de decepción? Yo creo que esto se debe principalmente a la forma de ver el mundo.

Nos dan a conocer y resaltan que pasan cosas malas, pero acaso no hay cosas buenas también, esa es mi incógnita, ya que suelen permanecer ocultas para la mayoría de personas. ¿Por qué no se da tanto realce a lo bueno? El ser humano es un ente social, lo que significa que mucho de su forma de actuar depende de su entorno, por tanto, si nos muestran solo violencia, odio y cosas malas lo empezamos a ver cada vez más normal; lo que lleva a formar parte, o simplemente asimilarlo. Esto suele complicar las cosas, al crear actores negativos, generando mayor cantidad de problemas, o pasivos, que se quedan sentados sin hacer nada.

Respecto a lo segundo, suele pasar que unos deciden hacer algo, pero pronto se ven limitados en diversos aspectos: económico, social o cultural. Está el caso de la política, si no tienes dinero o no haces lo que tu partido diga es prácticamente imposible que llegues a obtener un puesto. Por el lado social, puedes tener buenas ideas, que sean capaces de generar un cambio, pero para generar grandes cosas suele necesitarse mucha gente y si nadie decide acompañarte y apoyarte, es difícil lograrlo. Además, en lo cultural, muchos clasifican a los demás por el lugar del que vienen, si eres de una familia en situación de pobreza o de un pensamiento contrario o diferente al de la mayoría.

La verdad es que en todos lados podemos encontrar barreras, pero eso no significa que no puedan romperse, solo que será más complicado llegar a la meta final.  Es cierto que habrá momentos en que solo pensemos que todo irá mal, pero no podemos dedicar una vida a ello. Lo único de lo que no podemos decepcionarnos es de la capacidad que tenemos para generar un cambio y aquello que nunca podrá limitar nadie más que nosotros mismos; será nuestra voluntad de hacer algo bueno y diferente. “Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga.”- Mahatma Gandhi

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