Opinión

2 Nov 2015
Opinión | Por: Ricardo Hernández

De “Malacrianza” y otras malcriadezas

En la medida que apoyemos a nuestros artistas estaremos combatiendo muchos de los problemas que nos aquejan como sociedad.

Una buena historia merece ser contada, y esa es una de las virtudes de “Malacrianza”: es una buena trama, sencilla y significativa para cualquier público, especialmente para el salvadoreño. Probablemente no sea la historia mejor contada en el incipiente cine local, pero es una propuesta que se muestra decente y honesta.

La actuación de Salvador Solís, don Cleo, es quizá de los mayores puntos de honor de la película. Es casi imposible no sentirse cautivado por el porte y la forma de ser de don Cleo. Ver personajes así, en medio de la gente y el caos de la ciudad, hace que el espectador se sienta identificado, no solo por el ambiente en el que suceden las acciones, sino por la quijotesca figura de un vendedor de piñatas que se las ve a palos para vivir, sobrevivir y encontrar un amor en su vida. Si bien es cierto no todas las actuaciones son impecables, sí da luces del potencial talento que poco a poco podría ir despuntando en una futura industria de cine local (si esta llegara a desarrollarse, espero que sí).

Dejando de lado los desaciertos de producción y de cámara, aplaudo la valía de Menéndez de llevar a la pantalla grande una historia recurrente en la vida de millones de salvadoreños. Como lo menciona en su entrevista “Los salvadoreños tienen sed de verse a sí mismos en la pantalla”. Pues sí, es cierto, muchos tenemos ganas de ver nuestros sueños y fantasmas, pero a través de un buen producto cinematográfico, y ese siempre será el reto.

Ojalá la gente vaya al cine y vea esta película no para “apoyarla” como producto nacional, sino para poder juzgarla como una propuesta artística en un derrotero poco explorado en el país. El apoyo financiero en el medio local es también otro desafío. ¿Qué pensará la Secretaría de Cultura de la Presidencia al respecto? ¿Cómo mira estos esfuerzos la empresa privada? Ojalá se creen mejores condiciones para apoyar  a los artistas visuales, y no solo a ellos, sino a escritores, pintores, músicos, (ojo, el soundtrack de la película: Cartas a Felice, Akumal, Adhesivo y Pescozada tienen otro punto de calidad por su trabajo), entre otros.

En la medida que apoyemos a nuestros artistas estaremos combatiendo muchos de los problemas que nos aquejan como sociedad. Solo apostando por gente con talento podremos acabar con esa otra malacrianza que nos carcome, esa que nos tiene a la vista de todos como el lugar más violento del mundo, como un país sin la suficiente sensibilidad para apreciar una buena lectura, una buena canción, o una buena pintura. Todavía falta mucho para poder acabar con esas otras malcriadezas de nuestros gobernantes, instituciones y sociedad en general. Mientras tanto, no nos queda de otra que apostar por la gente que se arriesga y que se esfuerza por hacer algo positivo en un país donde cuesta cada vez más ser feliz y sonreír.

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