Opinión

24 Mar 2017
Opinión | Por: Fabiola Alfaro

¿Cuánto nos cuesta la violencia en El Salvador?

De nadie es extraño que nuestro país atraviesa una cruenta guerra silenciosa pues, aunque no vivimos en un conflicto armado como tal, las víctimas durante los últimos años han sido más que en el tiempo de guerra en El Salvador.

Cada día los salvadoreños vivimos, ya sea de forma directa o indirecta, la violencia. Aunque afortunadamente no seamos víctimas directas de algún acto violento, al final del día sí lo somos si uno de nuestros familiares o amigos lo es.

Asimismo, somos víctimas cuando otro compatriota lo es pues, después de todo, la violencia y el crimen nos pasa factura a todos.

Más allá de las causas que generan la violencia en el país, es importante saber y tomar conciencia sobre las consecuencias que ésta nos deja, sobre todo a nivel económico y social.

Es por eso que en la columna de esta semana haré un resumen de datos relevantes que se muestran en el más reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual fue realizado en 17 países de América Latina y El Caribe, incluido El Salvador, por supuesto.

Este estudio ha sido denominado: Los costos del crimen y de la violencia. Nueva evidencia y hallazgos en América Latina y el Caribe; nos demuestra con cifras reales cómo el crimen y la violencia afecta la economía de los países de Latinoamérica y el Caribe y los efectos a nivel social que en ellos produce.

Como lo indica el mismo estudio, los países de América Latina y el Caribe (ALC), han experimentado progresos en la última década, tanto a nivel económico como social. Sin embargo, estos esfuerzos se han visto opacados por el crimen, el cual ha aumentado precisamente en los últimos años.

Con una tasa de homicidios de 24 por cada 100.000 habitantes en 2015, la región representa el 33% de los homicidios en el mundo a pesar de albergar al 9% de la población mundial.

Pero, ¿de qué manera nos afecta exactamente el crimen y la violencia?

Según el estudio “ante los altos índices de criminalidad, los costos del delito pueden ser considerables: las personas cambian su comportamiento para evitar (o participar) en la actividad criminal, los hogares gastan para protegerse, las empresas reducen su inversión e incurren en pérdidas de productividad, y los gobiernos cambian la asignación de recursos”.

Cifras alarmantes

A continuación, se presentan cifras y datos alarmantes de cuánto cuesta el crimen y la violencia en ALC y en El Salvador:

  • El mayor contribuyente a los costos de victimización lo constituyen, no inesperadamente, los homicidios. De los US$16.500 millones en costos de victimización en que incurrió ALC en 2014, US$10.600 millones se debieron a homicidios.
  • Centroamérica tiene un costo de más del 1% de su PIB para los costos sociales del crimen y el costo más alto para los homicidios es de casi el 0,7% de su PIB. El Caribe y la Región Andina ostentan costos sociales similares del crimen, entre un 0,4% y un 0,5% de los PIB subregionales.
  • El Salvador, es el país con la segunda tasa de homicidios más alta del mundo, con un costo por homicidios del 0,86%.
  • Los costos de victimización de otros crímenes no letales (asaltos, violaciones y robos) son, en promedio, un tercio de los relacionados con los homicidios, cifra que alcanza alrededor del 0,12% del PIB.
  • El Salvador y Perú son los países con el segundo mayor costo de victimización por crímenes no letales, con un 0,19% del PIB.
  • El Salvador, que tiene uno de los índices de encarcelamiento más altos de la región, pierde alrededor del 0,40% de su PIB debido a la reclusión de personas en edad laboral.
  • Los costos en los que incurre El Salvador en seguridad privada oscilan entre un 1,6% y un 2,7% del PIB.
  • Los costos relacionados con el crimen incurridos por el gobierno, ubican a El Salvador junto a Costa Rica y Paraguay como los que más gastan (más del 0,30% del PIB).
  • El Salvador tiene una de las tasas de encarcelamiento más altas del mundo: en 2015 esta llegaba a 492 reclusos por cada 100.000 habitantes. Entre 2000 y 2015, el número de prisioneros en el país se cuadruplicó, en gran parte como resultado de las medidas tomadas contra las pandillas.

Todas éstas cifras y datos nos llevan a pensar que pareciera ser que la violencia y el crimen son un negocio en ALC, sobre todo para las agencias de seguridad privada, pero quienes sufren las duras consecuencias, somos la misma población.

Los grupos relacionados al crimen, son solo una parte del problema. Quizá la solución vaya encaminada a que el Estado reestablezca su autoridad sobre la totalidad de su territorio, de esta manera se eliminaría la necesidad de que existan organismos de control extra gubernamentales.

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