Opinión

20 Abr 2017
Opinión | Por: Fabiola Alfaro

¿Contribuye el periodismo salvadoreño a la prevención de la violencia?

Recientemente cursé un diplomado en línea sobre la comunicación de crisis y conflictos sociales. Quedé fascinada con cada uno de los contenidos, pero el que más captó mi atención fue uno que aborda la forma cómo se comunica la violencia en El Salvador.

Tomando como base los conocimientos adquiridos durante la diplomatura y basándome también en el trabajo final de la misma, he decidido abordar esta temática en la columna de esta semana.

Antes de entrar en el tema, es importante recordar que la prensa fue considerada como el cuarto poder, debido a la extrema influencia que ejercía antes de la llegada de los grandes medios de comunicación como la televisión, radio e internet.

Sin embargo, debido al rol que ejerce hoy día, puede llegar a ocupar el primer puesto, pues como lo afirma una sentencia muy conocida, la información es poder. La pregunta entonces es ¿será que el periodismo salvadoreño contribuye, o no, a la prevención de la violencia?

Desde mi punto de vista, en la mayoría de ocasiones los medios no contribuyen en la prevención de la violencia en el país.

Si bien es cierto, los índices de violencia son altos, cabe destacar que los actos violentos y delincuenciales no es lo único que sucede en el país. También, existen cosas buenas, como la promoción del arte y la cultura, el protagonismo que están tomando los jóvenes desde diversas esferas como el servicio público, la gestión y el desarrollo de proyectos sociales, el voluntariado, entre otros; pero, la divulgación de estos temas no son prioridad en la programación de los medios de comunicación.

Solo basta con ver algunos de los noticieros de nuestro país, para darse cuenta que falta poco para que creen una sección llamada “asesinatos”, pues es básicamente lo único que abordan en su tiempo de transmisión. Sumado a esto, las notas periodísticas son amarillistas y atentan contra la dignidad de los seres humanos, asimismo se convierten en un irrespeto a las familiares de las víctimas, al mostrar ante las cámaras imágenes explícitas sobre asesinatos, accidentes de tránsito y etc.

Esta situación no es única de la televisión, la prensa escrita también juega un papel muy importante en el proceso de la prevención de la violencia. Con la innovación que cada día presentan las redes sociales, ahora la información que emiten los periódicos llega a las personas más rápido. Mucho tiempo antes de que el periódico llegue a su lugar de destino, la nueva edición ya está colgada en los sitios web y en las redes sociales.

Esto es algo que juega a favor de la prensa, aunque por otra parte se puede notar cómo muchas veces hace uso de titulares amarillistas para llamar la atención de los usuarios, creando en ellos una idea alejada de la realidad.

Por otra parte, existe una realidad que no podemos negar, se trata de la forma en que los medios “pandillizan” la violencia.

Roberto Damas, Máster en Ciencias Sociales y docente de la Universidad Don Bosco, comenta que “basta que suceda un asesinato, un robo o cualquier situación violenta en cualquier parte, para que automáticamente se les atribuya a las pandillas”.

Según Damas, es muy común escuchar en periodistas la siguiente afirmación: “aunque las investigaciones preliminares no determinan los hechores del crimen, no se descarta que sea a causa de las pandillas o por rencillas entre las mismas”. Cuando en realidad dicha conclusión es un insulto a la inteligencia, debido a que si las investigaciones no esclarecen a los involucrados, ¿cómo y de dónde el periodista afirma que no se descartan a pandilleros?, es finalmente su valoración subjetiva y sin fundamentos.

Este tipo de comentarios y coberturas por parte de los medios hace que la población no dimensione la realidad que estamos viviendo, pues olvidan que también existen otros grupos que son igualmente peligrosos que las pandillas. Entre ellos: narcotraficantes, funcionarios corruptos y delitos cometidos de manera institucionalizada.

“Esto provoca la sensación de que la única concreción de la violencia que tiene en un estado de sitio son las pandillas, cuando en realidad es una suma de factores que provocan un actuar criminal por la pobre acción y control de las instituciones de protección, gobiernos y empresariales”, detalla Damas.

Como comunicadora, creo firmemente que el periodismo salvadoreño debe contribuir al cambio social que el país tanto necesita; sin embargo, los medios del país, por el contrario, están contribuyendo a una sociedad más dividida.

Trabajar porque los medios de comunicación contribuyan a la prevención de la violencia en el país, es el reto de las nuevas generaciones de comunicadores.

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