Opinión

24 Sep 2015
Opinión | Por: Mario Hernández Villatoro

¿Cómo confiar en usted, señor fiscal?

El país no lo necesita a usted como fiscal, señor Luis Martínez.

Extraño es que el Fiscal General de la República ya no publica aquellas peculiares imágenes disfrutando del mar, recargándose periódicamente. No le queda mucho tiempo, o ya no quiere publicar, quizá. Ahora está más preocupado y ocupado por su reelección que por casos que requieren de exhaustiva investigación y menos tiempo tiene para publicar sus ‘beach day’.

Algo tiene que inventar para comprobar su “excelente” trabajo. Tal vez su segura y decidida voz para gritar “tregua hipócrita”, su marcada presencia cuando habla de las pandillas, su demostración de valentía inventando el delito de amaño, tratando de castigar penalmente a ex jugadores de fútbol, su alto perfil público cuando capturan a supuestos peligrosos criminales de los que no sabe su desenlace judicial, y la última, jugando a ser Superhéroe al devolver los bebés a sus verdaderos padres y castigando al villano. Pero de esto, a lo que se oculta hay un largo camino y una triste realidad.

Por esos y más shows mediáticos, pero especialmente por lo que no se publica en los medios de comunicación, me pregunto ¿Cómo confiar en el Fiscal?

¿Cómo confiar en usted, Sr. Fiscal? Si ha pasado toda su gestión en supuestas reuniones importantes con funcionarios de otros países, compartiendo experiencias, firmando convenios y ocupando cargos en entes internacionales, sin que esos eventos se traduzcan en resultados tangibles para el país.

¿Cómo confiar en usted, Sr. Fiscal? Si alza pecho y se llena la boca quejándose de la tregua hipócrita, pero esas quejas no implican investigaciones sobre los protagonistas, o esas débiles indagaciones no han producido resultados. ¿Cómo es posible que una persona en su cara presuma públicamente cuándo disminuirán los homicidios y cuándo aumentarán? Y él, bien gracias.

¿Cómo confiar en usted, Sr. Fiscal? Si cuando se trata de acusar a altos ex funcionarios, usted se esconde. El bajo perfil lo ha mantenido en el caso de Francisco Flores, su rol pasivo se ha agudizado hasta que la sociedad calle y se olvide de este caso.

¿Cómo confiar en usted, Sr. Fiscal? Si solo ha sido un simple espectador del abismal crecimiento patrimonial de Antonio Saca, sin que pueda ejercer acciones legales como la investigación penal o hacer uso de la Ley de Extinción de Dominio. ¿Cómo es capaz de hacerse el de los panes, cuando hay unos cuantos funcionarios que difícilmente pueden explicar su alza patrimonial?

¿Cómo confiar en usted, Sr. Fiscal? Si su presencia mediática desaparece como fantasma cuando le preguntan sobre sus viajes en los aviones de Enrique Rais y solo es capaz de esquivar cuestionamientos y contestar “banalidades”, al estilo Luis Martínez.

¿Cómo confiar en usted, Sr. Fiscal? Si sorpresivamente ha asumido un rol de fiscal penal familiar, solo para venderse como héroe para las familias salvadoreñas y que tengan confianza en usted, acusando al damnificado Alejando Guidos, a quien usted le llama imputado.

¿Cómo confiar en usted, Sr. Fiscal? Si algunos recientes atentados de violencia los ha resuelto tipo Universal Studios: de película. Y su única solución es trasladar de centro penal a los responsables intelectuales de esos actos terroristas.

En fin, supongo que ahorita sigue endulzando los oídos de los diputados y vendiéndose como Súper Fiscal para seguir cuidando sus intereses y los de quienes le pretenden dar los votos, y disfrutar también de los beneficios extras que genera estar al frente del Ministerio Público Fiscal.

La Fiscalía General de la República es una de las instituciones más importantes del país, no solo por ser la encargada de la persecución penal, también representa a El Salvador en los litigios internacionales, y por ello, el país necesita a un Fiscal que esté subordinado a la Constitución y leyes nacionales e internacionales suscritas por El Salvador, y sobre todo, que responda a los intereses del Estado. El país no lo necesita a usted como Fiscal, Sr. Luis Martínez.

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