Opinión

30 Ene 2014
Opinión | Por: Herbert Escoto

Colosseo Salvadoreño

Pareciera que la función no termina, la nación entera se ha vuelto un Colosseo en el cual los espectadores  con afición vehemente piden más pan y circo a los cinco “cesarcitos”. Estos últimos, en su lucha por triunfar, harán todo lo que tengan que hacer. Lanzan propuestas insípidas a la arena (terreno de batalla) con la esperanza de convencer a las multitudes de su quimérica grandeza, es decir, aquella que se propone a la imaginación como verdadera, no siéndola.

Los equipos encargados de promocionar a los cesarcitos saben sorprender a la muchedumbre. Han presentado bailes reggaetoneros, videos emotivos, puertos en sus anuncios, escuelas con una excelente infraestructura que nadie conoce en la tierra de los cesarcitos. Y al parecer, es ardiente el deseo entre los simpatizantes y no simpatizantes de querer más espectáculos ridículos. La contienda es “socada”, el resultado es incierto; pero algo sabe el espectador: gane quien gane, el reinado del próximo César no será venturoso.

El anfiteatro donde se realiza la contienda se ha vuelto un foco de atención. Así, los césares se equivocaron una vez más decidiendo enfocarse en el Colosseo y no en las afueras de este  recinto. Resulta que más allá de estas paredes yacen los verdaderos problemas. Ahí se desenlazan las interminables luchas contra el subdesarrollo. Sin embargo, ningún césar las quiere ver, solo aparentan notarlas.

Tal vez es necesario dejar de comprar entradas para el Colosseo, algunos opinan que este es muy grande y se debe reducir, otros utópicamente creen que no debe existir. Sin embargo, algo sabe el espectador: el coloso no dejará de existir. Y como no dejará de existir, lo único que queda es la dolorosa lucha de quererlo mejorar.

Para mejorar el coloso es necesario abandonarlo, dejar de ocupar sus palcos y plateas. Deben entender los césares que su función no está a la altura. Y cada uno de los espectadores debe ocuparse de mejorar sus comunidades y de luchar las batallas sin necesidad de depender de los césares, o incluso del coloso. Los césares difícilmente cambiarán, y el remedio para ese problema es cortar sus recursos.

¿Cómo se derroca un dictador? Dejándolo sin sus recursos. ¿Cómo mejora una empresa? Haciéndola rentable y competitiva. Tome estas dos respuestas y combínelas para crear una idea: si la política y el estado dependen de sus recursos, entonces ya conoce cómo doblarle el brazo. Ahora bien, la política por sí misma difícilmente mejorará, su naturaleza es compleja. Pero si a la política se le arrebata su fuente principal de recursos, se verá obligada a mejorar. ¿Cómo? No dependa de ella, aléjese lo más que pueda. Ignórela; al igual que una persona necesitada de atención, detesta cuando nadie la observa. Por supuesto que esta solución no es absoluta y no debe ser permanente.

¿Qué representa el Colosseo? La política, el Estado, los funcionarios e incluso nosotros mismos. Nos hemos convertido en parte de esto, y pretender excusarnos es no querer aceptar responsabilidad. La reflexión no debe apuntar únicamente a las elecciones, ese día nuestras opciones son varias: votar por un cesarcito, votar nulo, o no ir a votar. Depende de usted. Con cada opción brindará un mensaje y le corresponde analizar si es el correcto. Les comparto este pensamiento de Rubén Darío que un amigo decidió seguir y el cual yo ahora practico: “Si pequeña es la patria, uno grande la sueña”.

 

  • Víctor Villanueva

    Me parece muy correcto lo que se sostiene en el artículo. Otra idea para la reducción de gastos, podría ser: dejar de dar coffee break carísimos en cada evento que realizan las instituciones de gobierno. Ese es un gasto innecesario, un gasto que se genera por un “protocolo” que puede ser fácilmente eliminado.

  • ActivismoActivo

    Un tanto deprimente esta nota, a mi criterio Herbert Escroto te fijas mas en juzgar a la forma y a quienes lo hacen para desviar la atención del tema y no dices nada ante el inmenso robo que ha hecho el decadente ex presidente Flores, por lo visto ustedes prefieren que este tipo de cosas prescriban para no afectar la imagen de sus patrocinadores. Saludos y espero que mejores!

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