Opinión

8 May 2018
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Carta a las madres

Como sabemos estamos en un mes dedicado tanto a las madres de la Tierra, como la que cada uno tiene en el cielo, la Virgen María. En esta ocasión, deseo dedicar una carta de un hijo a todas las madres de la Tierra, que han tenido el deseo de superar todos los obstáculos que les da la vida.

Ustedes son seres mucho más valientes y fuertes que muchos hombres. Muchas veces tienen que soportar violencia, discriminación, bullying, maltrato psicológico y físico, porque lastimosamente a veces la pareja, la familia y la sociedad quieren obligar a que las mujeres aborten al niño que ya está concebido fruto del amor de DIOS y de la pareja, o de una violación. Las madres aguantan todo eso y deciden cuidar, proteger, amar y darle la vida al ser que llevan dentro de su vientre; en otros casos, ustedes hacen el papel de madre y padre, están siempre protegiendo y cuidando a sus hijos.

Una madre es la primera casa segura de todos los hijos porque gracias a Dios y a ustedes, les damos batería desde el momento de la concepción. Los bebés viven en paz, felicidad, escuchan su corazón y las palabras que les hablan cuando están en el vientre. Sienten cuando lloran, cuando tienen dudas si abortar o no, cuando están tristes, cuando bailan música de bebe, cuando están felices y comparten su alimento durante la estadía en su cuerpo. Dan vida, consienten desde antes de nacer no comiendo cosas que dan gases, defienden, sienten las patadas y les da dolores cuando ya va a nacer. Preparan el cuarto, hacen “baby showers” antes de nacer, toman fotos por medio de ultrasonido para ver como van creciendo y si es niño o niña, toman vitaminas.

Una vez que nacemos están pendientes para que durante nuestra estadía en el hospital, y durante el parto no nos hagamos daño, no nos pase nada malo. Nos cuidan para que no nos duela la primera vacuna, están pendientes de que comamos y hagamos nuestras necesidades fisiológicas, nos suben a las redes sociales en fotos, nos presentan a la familia, nos dan leche materna y nos dan nuestras primeras ropas.

Durante la niñez todos los hijos buscamos protección, afectividad, amor, cariño y consuelo en nuestra madre, durante las cosas buenas y cuando nos caemos por primera vez. Cuando hacemos travesuras, cuando estamos enfermos, cuando necesitamos ayuda en un deber o para conocer el mundo.

Durante la adolescencia ustedes se vuelven las ovejas negras de los hijos o, en muchos casos, las consejeras del hijo. Están en todo momento con nosotros, los hijos, nos educan y nos forman en la vida; son guías en nuestro camino.

Cuando los hijos se casan o buscamos novia/o, ustedes lo sienten y son las primeras en darse cuenta, nos aconsejan. Aunque las cambiemos nunca nos dejan de querer y amar, siempre siguen siendo guía en nuestro camino.

En conclusión, creo que el amor de una madre es el segundo amor más grande después del amor de Dios. Es un amor puro y sincero, son guías y luz en el camino de los hijos; son las primeras educadoras y maestras de los hijos; son un don perfecto de Dios.

¡¡¡FELIZ DIA DE LAS MADRES!!!

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