Opinión

4 Nov 2014
Opinión | Por: Eugenia Valdez

Capitalismo entre amigos

El término “crony capitalism” (capitalismo entre amigos) se usa en materia económica para hacer referencia a economías donde el éxito en los negocios depende de relaciones cercanas de “amistad” entre empresarios y oficiales de gobierno. Artículos en este tema[1] atribuyen el nacimiento de estas estructuras a países donde los gobiernos, por falta de instituciones independientes que crean un sistema de pesos y contrapesos en las actuaciones de los funcionarios públicos, no garantizan el respeto universal de los derechos individuales, sobre todo la propiedad privada. En otras palabras, aquellos países en donde la amenaza por parte del gobierno de intervenir en los derechos individuales es constante, son los que usualmente incurren en sistemas de capitalismo entre amigos.

Explico a mayor detalle con un ejemplo. El clima de incertidumbre política y económica que se vive en países como El Salvador no crea incentivos para inversión por parte del sector privado (empresarios y emprendedores). La inversión no realizada por el sector privado, que deriva de la falta de incentivos, genera reducciones en la recaudación de impuestos por parte del gobierno. Esa reducción en la recaudación de impuestos causa problemas en las arcas del Estado y restringe significativamente la utilización de recursos por parte del gobierno de turno. No se genera crecimiento económico en el país y los gobiernos, en términos sencillos, pierden popularidad.

La teoría establece, de forma muy reducida, que como consecuencia de lo explicado anteriormente, los gobiernos generan un sistema de “incentivos” por medio del cual ofrecen favores a empresarios cercanos a su círculo de amistades y familiares para que estos puedan invertir y generar crecimiento económico – no sólo para el país sino también para sus propios bolsillos-. Ese crecimiento económico, aunque reducido a una élite, genera mayor recaudación de impuestos y, por lo tanto, mayor ingreso a las arcas del Estado.

Prácticas como estas son perjudiciales para el país. Son económicamente ineficientes y crean desigualdad en la distribución de ingresos, usualmente generando mayores índices de pobreza y disconformidad. Generan altos índices de corrupción y una visión cortoplacista de la inversión, ya que los beneficios entregados al círculo de amistades o familiares dependen del gobierno de turno. Con cambio de gobierno, esos beneficios se dirigen a otro grupo de amistades y familiares.

¿Por qué explico esto? Porque como jóvenes, que en un futuro estaremos involucrados y muy probable estaremos a cargo de las riendas del país, tenemos que saber las prácticas perjudiciales que impiden alcanzar los niveles de desarrollo e igualdad que merecen los salvadoreños. Porque tenemos que exigir transparencia y honestidad en las actuaciones de nuestros gobernantes, quienes tienen el mandato constitucional de representarnos como población. Y, por último, porque tenemos que velar para que se eliminen las “cadenas de favores” que se generan diariamente en nuestro país y ser una voz para aquellos salvadoreños más vulnerables que se ven directa e indirectamente perjudicados por las decisiones que generan corrupción de parte de nuestros gobernantes.   



[1] Stephen Haber, “The Political Economy of Crony Capitalism,” in Haber, ed., Crony Capitalism and Economic Growth in Latin America (Stanford, CA: Hoover Institution, 2002).

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