Opinión

11 Feb 2016
Opinión | Por: Óscar Melgar

Cambios reales y estratégicos a la situación de violencia en El Salvador

A El Salvador le quedan dos caminos. El primer escenario podría ser: convertirse en el país con mayor número de asesinatos en el mundo (lugar que infortunadamente ya hemos tenido), con una mayor crisis económica que agrave las condiciones de las poblaciones más vulnerables y entrar formalmente en nuevo conflicto armado entre fuerzas armadas de seguridad y civiles contra los grupos terroristas. En general, estancamiento en todas las áreas de la sociedad.

Para cualquier salvadoreño no es ninguna mentira que El Salvador no se encuentra en su mejor momento. La situación de violencia que vive el país no es producto concebido de la noche a la mañana sino de un proceso estructural del sistema que ha marginado a miles de personas, excluyéndolas a través de las condiciones de pobreza, falta de educación y salud, seguridad y vida digna que brindan los derechos y deberes necesarios y que nos merecemos, por el simple hecho de ser personas humanas.

No vale la pena explicar los efectos que ahora sufrimos por culpa de este sistema excluyente que nuestros gobernantes quieren seguir prolongado para beneficios propios únicamente. Una lástima porque los salvadoreños nos distinguimos por ser trabajadores, pero definitivamente las condiciones de inseguridad y violencia no permiten un crecimiento económico y el desarrollo social, cultural y ambiental que necesitamos.

Sin lugar a dudas las condiciones negativas repercuten de diversas formas, a nivel local por ejemplo: municipios con altos índices de homicidios, actividad comercial estancada al igual que ineficiente desarrollo social en las áreas de salud, educación y cultura. Y a nivel psicológico la crisis y el estrés que provoca vivir en estas condiciones y en especial, en aquellas áreas dominadas por pandillas.

A nivel nacional las condiciones pueden ir desde una débil economía por los bajos niveles productivos, una imagen internacional poco atractiva para atraer la inversión extranjera, e incluso la interna. Una sociedad conflictiva, sin educación, poco productiva e ignorante, con alta corrupción de partidos políticos tanto de derecha e izquierda, que además de individualistas, hipócritas y oportunistas, se comen y desperdician el dinero de las personas honestas en El Salvador.

A El Salvador le quedan dos caminos. El primer escenario podría ser: convertirse en el país con mayor número de asesinatos en el mundo (lugar que infortunadamente ya hemos tenido), con una mayor crisis económica que agrave las condiciones de las poblaciones más vulnerables y entrar formalmente en nuevo conflicto armado entre fuerzas armadas de seguridad y civiles contra los grupos terroristas. En general, estancamiento en todas las áreas de la sociedad.

El segundo escenario, más prometedor, es la disminución gradual de los homicidios de aquí a cinco años a través del establecimiento de acciones preventivas y correctivas en los municipios más violentos. Crecimiento económico proveniente de una inversión extranjera e interna efecto de la de acciones estratégicas en materia de seguridad y gobernanza local (el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), define la “gobernanza local” como el ejercicio de la autoridad política, económica y administrativa en la gestión de los asuntos locales de un país a todos los niveles. Dicho ejercicio Implica un compromiso formal de todos los mecanismos, procesos, relaciones e instituciones complejas, a través de los cuales los ciudadanos y grupos de una sociedad dada articulan sus intereses, ejercen sus derechos y obligaciones e intentan mediar sus diferencias). Mejoramiento de los servicios públicos por colaboración de la iniciativa privada, castigo justo que lleve a la disminución de la corrupción y disminución de los niveles de pobreza a través del uso eficaz y prioritario de la cooperación internacional en los municipios con más altos índices de pobreza a nivel nacional.

Claramente, el problema de violencia e inseguridad no acabará de la noche a la mañana y mucho menos en este o en el siguiente gobierno. Tampoco se logrará con la obligación de leer la biblia en centros escolares, el país necesita acciones estratégicas endógenas es decir, que las soluciones se construyan desde lo local, desde adentro, con los recursos humanos, técnicos, financieros y tecnológicos a nuestra disposición, con el objetivo de transformar la situación tan brutal que vivimos a través de una planificación conjunta con diversos sectores, con base en metas y objetivos reales, coordinada por personas capaces en una función transparente; dicha acción, es necesaria y urgente porque necesitamos tener ya un mejor país, es nuestro derecho y labor como ciudadanos construirlo.

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