Opinión

26 Oct 2017
Opinión | Por: Karen López

Apostemos a la calidad de educación mientras se exige empleos

En el país, cada año, hay miles de jóvenes buscando constantemente un empleo, que les ayude a desarrollarse profesionalmente y obtener ingresos para vivir. Es un ciclo de vida humano y lo estamos haciendo mal. Exijamos calidad como se exige empleo. No está bien si nos acomodamos a esperar que pasen las cosas que queremos sin impulsar esas iniciativas.

 

Nuestras exigencias puede motivarse por de la educación, o por una educación sin calidad en todos los niveles, tal vez de las aspiraciones personales o de las oportunidades laborales que jóvenes siguen sin encontrar. En El Salvador anualmente se está invirtiendo en el sistema de educación el 3.4% de su Producto Interno Bruto (PIB). Esto apenas representa el 18% de todo el gasto público nacional y esa cifra ya incluye el presupuesto de la Universidad El Salvador (UES).

 

Casos de desempleo se evidencian fácilmente como respuesta a procesos poco sostenibles y escasos que procuran responder las nuevas demandas del mercado laboral. Según el artículo 39 de la Ley de Educación Superior, en su Inciso Segundo, se ordena la realización de evaluaciones periódicas a las instituciones de educación superior, al menos cada año alterno, con el objetivo de comprobar la calidad académica de las mismas.

 

La calidad en Centros Educativos y Universidades se vuelve tan utópicamente inalcanzable que las barreras pueden ser mayores a las expectativas de los jóvenes, cansados de esperar una respuesta a algo que se tiene ganado por derecho y que el deber será hacer que valga la pena. Estamos hablando de dinero, de educación, y del desarrollo económico del país si lo hacemos bien. No se trata sólo de presupuesto porque se puede tener dinero sin seguir teniendo calidad.

 

Jóvenes en edades productivas presentan barreras para conseguir su primer empleo. Un estudio

 

Por su parte el Ministerio de Educación (MINED), a través del Consejo de Educación Superior, define que tiene como visión ser un organismo consultivo y propositivo del Ministerio de Educación, que formula propuestas innovadoras para contribuir al fomento y desarrollo de la calidad académica de la Educación Superior. Lejos de la realidad se vuelve un cuento que obviamos si no vemos resultados concretos.

 

El Salvador presenta retos en temas de educación en las universidades. La reforma educativa se debe regular en dos fases: 1) que garanticen estándares aceptables de educación y 2) que conviertan a cada una de las universidades en centros responsables de empleabilidad.

 

El MINED debería apostarle a conseguir aliados que trabajen junto e él. Somos miles de jóvenes en el país y un poco más de personas que se suman al desempleo, personas de todas las edades. El desempleo excluye, pero también excluye la poca inversión que se hace cada año a temas tan centrales cómo la educación.

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