Opinión

27 Sep 2013
Opinión | Por: Jaime Ayala

Alba… ¿ALBA fobia?

Hace unos días me encontraba comentado con ciertos amigos sobre la posibilidad de trabajar en algún lugar estas vacaciones. En medio de todo el palabrerío, alguien realizó una pregunta quizás más aleatoria que la decisión de votar para algunos estas elecciones: “¿Por qué no dejamos nuestros currículums en ALBA Petróleos?” Varios se quedaron atónitos. Pero lo que más captó mi atención fue el siguiente comentario: “No, allí no. Eso es quemarte de por vida”.

En las últimas semanas, una pequeña publicidad sobre qué son las empresas ALBA ha navegado por toda la web. No soy experto en mercadotecnia, pero es un buen anuncio. Sí me queda cierta duda sobre muchas de las cifras  y datos que aparecen, pero afortunadamente eso no incide en el análisis de hoy. ¿Por qué, entonces, manifestamos tanta “ALBA fobia”?

Para efectos prácticos, definiremos a cualquiera de estos entes como una empresa con finalidad social. Eso no deja de lado la persecución de una utilidad económica. Como toda compañía, ALBA, que se ha constituido como una compañía con enorme inversión extranjera, necesita ingresos para subsistir. Por su rápida incursión en el mercado, su modelo de negocios ha sido duramente cuestionado, sobre todo por la ANEP. Mi intención no es adentrarme en debates políticos, a pesar de que reconozco la incidencia del FMLN en todo el proceso administrativo.

Ahora bien, es necesario aclarar ciertos puntos sobre lo anterior. Primero, nada tiene de malo en relacionar negocios con política. Durante años, grandes empresarios han influenciado en ciertos partidos políticos (creo que todo reconocen al menos uno) mediante el uso de su capital. ¿Y entonces? Que una persone utilice sus recursos para apoyar a un partido político es una decisión muy personal. Igual vale el voto de quien aporta un dólar que el de quien agrega un buen par de miles, o al menos así debería suceder. La distorsión de este supuesto queda a crítica de cada quien.

Sobre la inversión extranjera, muchos cuestionan la proveniencia de los fondos: Venezuela. Cómo administrar el dinero de los venezolanos es decisión de… ¡exacto, los venezolanos! Es de aclarar que ALBA también recibe una pequeña porción de fondos de algunas alcaldías de El Salvador con la idea de que estos generen rentabilidad a futuro. Pero me apena que muchos salvadoreños continúen enfrascados en una especie de guerra por realizar cambios en el gobierno venezolano.  Afortunadamente, han optado por tomar la democracia como su modelo, así que será necesario esperar hasta las próximas elecciones.

Por el momento, lo mejor que podemos hacer es aprovechar las oportunidades que se nos ofrezcan. Créanme, los salvadoreños las necesitamos. Incluso, les sorprenderá saber que hasta en Estados Unidos existe una especie de ALBA Petróleos: CITGO, una empresa  con finalidad social del Gobierno Bolivariano de Venezuela.

Como muchos sabrán, la Superintendencia de Competencia de El Salvador ha declarado que, al parecer, ALBA infringió ciertos puntos de la “libre competencia” (pueden ver las notas aquí: MedioLleno, LPG). Es otro aspecto a tomar en cuenta. Hasta en eso se parece a tantas empresas salvadoreñas; claro, no todas.

Entonces, ¿qué es ALBA? Es una empresa con finalidad social que genera empleo, inversión y demás oportunidades. Esa es la definición minimalista que debería interesarnos. Sin duda, el tema se presta para mayor complejidad, pero mi intención es brindar un enfoque rápido sobre cierta percepción técnica de las empresas ALBA.  Consumir productos de estas empresas o laborar en ellas no debería ser símbolo de estigma ideológico.

Al final, no se trata de si una empresa puede prestarse a manipulaciones políticas. Quizás no debería suceder, pero es parte del panorama político salvadoreño. Existen ciertos aspectos que no se modifican sin importar el tinte partidario-ideológico que se le quiera imponer. Cada quien se coloca los lentes en la manera que prefiera. Hay algo que no cambia: El Salvador es un país necesitado de empleo, inversión y crecimiento. Empresas como ALBA no son la única solución, pero sí ayudan. 

19 Oct 2018
“El Nayib”, un bote salvavida
Opinión | Por: Juan Carlos Méndez

“El Nayib”, un bote salvavida

18 Oct 2018
Pequeñas acciones para grandes cambios
Opinión | Por: Erick Hernández

Pequeñas acciones para grandes cambios

16 Oct 2018
Combinar la política y los desastres, no falla
Opinión | Por: Karen López

Combinar la política y los desastres, no falla

12 Oct 2018
Herencia de San Romero al país y para el mundo
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Herencia de San Romero al país y para el mundo