Opinión

21 Oct 2016
Opinión | Por: Rafael Granados

Al mal tiempo, buena cara

No tenemos la culpa de tener la cara que tenemos, pero sí somos culpables de poner la cara que ponemos. Jamás podremos impedir que lleguen a nuestra vida situaciones no tan agradables o momentos no tan gratos. El futuro es incierto y no sabemos lo que nos espera horas más tarde, mucho menos en días, semanas, meses, o incluso años posteriores. Ante esas situaciones, lo menos que podemos hacer es vestirnos de optimismo y enfrentarlas con coraje y pasión, para mantenernos siempre activos, venciendo obstáculos en la carrera de la vida.

Quiero compartir con ustedes, estimados lectores, la siguiente ilustración en la cual queda comprobado que el optimismo es la clave para levantarnos y salir triunfantes ante cualquier situación. La salida a nuestros problemas comienza cuando dejamos de enfocarnos precisamente en el problema.

Dos ranas, una optimista y otra pesimista, cayeron al mismo tiempo en dos vasijas que contenían leche. La rana pesimista dice: “No puedo salir de este cacharro, porque las paredes son muy lisas. No puedo respirar en la leche, voy a asfixiarme, estoy perdida.” Y, en efecto, se asfixia y muere. La rana optimista no sabe tampoco qué hacer; pero como es optimista trata de hacer algo y se agita en todos sentidos. Como se está moviendo continuamente, bate la leche con tanto vigor que ésta se transforma en mantequilla. La rana entonces se sienta sobre la mantequilla y puede respirar libremente. Esto prueba que quien posee un carácter optimista hace siempre algo, aun cuando no sepa qué hacer para salir en una situación difícil.

Dejemos un rato a las ranas, y veamos nuestra situación personal, familiar, y social. Un proverbio chino, reza de la siguiente manera: “Si tienes un problema que no tiene solución, ¿para qué te preocupas? Si tiene solución, ¿para qué te preocupas? Quizá muchos de nosotros en estos momentos puede ser que estemos pasando una situación que nos ha dejado un poco desanimados, al grado que hemos perdido los deseos de seguir avanzando porque nos parece que la vida no tiene sentido.

Todos tenemos problemas, y quien diga que no los tiene, ya está en un problema por no tener problemas. Si está en nuestras manos solucionar ese problema hagámoslo, no nos quedemos de brazos cruzados, no permitamos que una situación negativa nos detenga de nuestros objetivos. Recuerda que: “Quien se detiene se estanca, y quien se estanca se muere”. No, nos dejemos morir.

Como salvadoreños estamos viviendo tiempos poco bonancibles en términos de seguridad y economía. En estos últimos días, hemos visto alcaldes manifestándose en las calles exigiendo que el gobierno central les entregue el dinero que les adeuda en concepto del Fondo para el Desarrollo Económico y Social (FODES).  También hemos visto como cientos de personas han perdido sus consultas médicas por el paro laboral en algunos hospitales de la red pública.

Situaciones como estas, pueden desanimarnos y hacer que nos preguntemos: ¿Qué estamos haciendo en El Salvador?  Y pensar que la única solución es irnos de aquí, abandonar nuestro país y tejer nuestros sueños en otras tierras. No nos movamos, seamos fuertes, seamos optimistas, sonriámosle a la vida, y pongamos nuestra mejor cara ante las situaciones difíciles.  Si hemos salido triunfantes ante los terremotos y huracanes que nos han visitado, sin duda saldremos triunfantes de estos problemas sociales también.

 

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