Opinión

1 May 2014
Opinión | Por: Herbert Escoto

¡Adiós, señor presidente!

Le queda un mes, señor presidente de la República. El 1 de junio se acerca y ya no será presidente de El Salvador. En situaciones así, lo recomendable es realizar un examen de conciencia; analizar cómo ha sido su gestión durante los últimos cinco años y determinar si ha cumplido el único fin al que está obligado: servir.

Precisamente, uno de los objetivos de optar a cargos públicos es tener la oportunidad de servir a la nación, especialmente a su gente. Lo anterior en las épocas de los griegos era considerado un honor; ahora parece ser un concepto sensacionalista, utópico y ridículo. Por supuesto, la culpa es de los que utilizaron el servicio público con fines distintos y lo único que lograron es desprestigiar el cargo. Pero este no es su caso.

Su caso es muy especial. Tuvo la oportunidad de ser el primer presidente de la República que salió de las bancas de un partido que jamás había saboreado el Ejecutivo. Su quinquenio será marcado, históricamente, como la primera vez que El Salvador experimenta la alternancia después del conflicto armado. La misión, como podrá ver, era bastante grande. El presidente saliente debería preguntarse: ¿Qué hice? ¿Qué no hice? ¿Qué hice bien? ¿Qué no hice bien? ¿Serví para algo o no?
En especial, cuando el cargo que ocupa es uno que está lleno de facultad y poder para realizar cambios, ya sea buenos o malos.

La oposición que tuvo le quitó el sueño y sin duda se dio cuenta de que un Presidente no puede gobernar únicamente para las bases del partido que lo llevo a CAPRES. La lección que nos ha dejado su gestión es muy clara: la izquierda no puede gobernar sola; hacerlo sería echarse al hombro un quinquenio desgastante y lleno de juegos sucios.

Sin embargo, las lecciones no son solamente para usted. La ciudadanía no puede ser engreída y pensar que no tenemos que corregir nada. La retrospectiva la debemos hacer todos: partidos políticos, sociedad civil, oposición, ¿Qué hicimos mal? ¿Qué hicimos bien; qué podemos mejorar? ¿Qué nos falto hacer?

Seguramente el 1 de junio va a ser un día entretenido. Algunos celebrarán el fin de su periodo, señor presidente. Para otros será un trago agridulce de esos que dejan la cara extraña, ya que no sabrán si celebrar su partida o lamentar no recibir el banderín en la toma de posesión. No importa el sentimiento que tengamos esa fecha, lo que importa es la actitud que tomaremos el 2 de junio. ¿Nos vamos a atrever a extenderle la mano a aquel que piensa distinto? ¿Estaremos dispuestos a
dialogar para lograr el desarrollo? ¿Seremos una oposición responsable? El nuevo presidente tendrá que tomar en cuenta los errores que se cometieron en el periodo anterior para no cometerlos otra vez, y nunca deberá olvidar que su servicio público es para todos y no únicamente para los suyos.

Muchos llevan contados los días que le quedan, señor presidente. Usted más que nadie sabe que a medida avanzan los días, el 1 de junio llegará y su vida cambiará. Ingresa a la historia salvadoreña como el periodista que llegó a ser el primer presidente de izquierda. Si realizó una buena gestión los resultados del examen de conciencia que realizará, en teoría, lo dejarán tranquilo, pero puede
que ocurra lo contrario. Sin embargo, la oportunidad de cambiar algo ya pasó. Si puede, deje una notita reflexiva en la mesita de noche de CAPRES al próximo Presidente que diga “la izquierda no puede gobernar sola”.

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