Opinión

5 Abr 2017
Opinión | Por: Mateo Villaherrera

Adiós Minería

La Asamblea Legislativa aprobó el pasado 29 de marzo la Ley de Prohibición de la Minería Metálica, suceso que es considerado por diversos sectores sociales, ambientales y educativos como un “valiente e histórico” día para El Salvador en favor del desarrollo sostenible y bienestar de la familia salvadoreña. Esta iniciativa fue presentada el mes de febrero por la Iglesia Católica, la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) y otras organizaciones que lucharon incansablemente para lograr esta prohibición, que llegó hasta la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático para su estudio, y aprobación.

Es importante hacer un breve recorrido en la historia sobre el tema, ya que en 1995 la misma Asamblea decretó la “Ley de Minería”, considerando que era de primordial importancia que nuestro país contara con un cuerpo normativo que armonice con los principios de una economía social de mercado, conveniente para los inversionistas del sector minero. Sin embargo, el impacto que generó la explotación minera en el país siempre ha sido alarmante, destructivo e irreversible debido a los daños provocados a la población y al medio ambiente; entre los cuales se encuentran:

  1. Efectos negativos en el medio ambiente: Contaminación del agua, erosión y contaminación del suelo, afecciones a la calidad de aire, amenazas a la fauna y deforestación.
  2. Daños a la salud y enfermedades: trastornos respiratorios y cáncer de la piel, gástrico, de pulmones, y otros. En los niños y niñas provoca retardo físico y mental, falta de concentración e incapacidad de aprendizaje; y en los adultos trastornos renales, del sistema nervioso e hipertensión. Además de caída de cabello, problemas circulatorios, fatiga, irritabilidad nerviosa y daños al tejido fino del riñón. Por otro lado, se producen también problemas renales, intestinales y hepáticos, entre otros.
  3. Conflictividad social: Aumento de vulnerabilidad socio ambiental, vulnerabilidad en las condiciones de habitabilidad de población movilizada por proyectos mineros y posibilidad de aumento de conflicto social y violencia en las comunidades.

En resumen, la actividad minera ha ocasionado daños irreparables a los habitantes que residen en las zonas donde se han desarrollado actividades de exploración y explotación de minería metálica, por lo que es necesario compensar socialmente a la población perjudicada. Posterior a la aprobación y entrada en vigencia de la reciente Ley, el Ministerio de Economía conforme al Art. 6 deberá proceder al cierre de minas metálicas y coordinará junto con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la remediación ambiental de daños causados por las minas en las regiones afectadas, para devolver a la población las condiciones de un ambiente sano que merecen.

En definitiva, se trata de un hito para el país que garantiza la protección del medio ambiente y la salud de la población como una condición que debe prevalecer ante cualquier interés económico de por medio, según lo establece nuestra constitución. Lastimosamente somos considerado por las Naciones Unidas, desde el año 2010, como el segundo país con mayor deterioro ambiental en las Américas, lo que significa que este es un gran paso, y por ello debe celebrarse a lo grande: ¡Adiós a la Minería!

15 Dic 2017
El mito de la Tierra plana
Opinión | Por: Verónica Ruiz

El mito de la Tierra plana

15 Dic 2017
Necesitamos amor sólido
Opinión | Por: Sara Larín

Necesitamos amor sólido

14 Dic 2017
Valores de Navidad
Opinión | Por: Gerardo Schönenberg Ávila

Valores de Navidad

13 Dic 2017
Mozote nunca más
Opinión | Por: Mateo Villaherrera

Mozote nunca más