Opinión

2 Mar 2017
Opinión | Por: Sara Larín

Aclaración ministra: El aborto no es salud

Es preocupante que la funcionaria encargada de velar por la salud de todos solicite la despenalización del aborto, argumentando que muchas mujeres mueren como consecuencia de no poder provocarse uno. Estas declaraciones no sólo exponen el fracaso de su administración para abordar la problemática del aborto, sino también evidencian que ha pasado más tiempo dedicándose a la política, que a la medicina.

Un médico que no proporcione el tratamiento para el cáncer u otras enfermedades a una mujer embarazada, excusándose en la penalización del aborto, significa que ese médico es un completo negligente.

Actualmente, los avances de la ciencia proporcionan todos los elementos necesarios para tratar cualquier padecimiento durante el embarazo, siempre enfocados a salvar ambas vidas. Si una mujer embarazada está enferma y necesita algún tratamiento para sanarse, no sólo podría, sino que debería someterse a dicho tratamiento. La buena praxis médica evitaría que una mujer, cuya vida está en riesgo, muera como consecuencia de una enfermedad durante su embarazo, incluso cuando de un modo –no pretendido- se produzca la muerte de su hijo.

¿Es esto un aborto?

No, porque no hay una intención de matar directamente al bebé. A diferencia del aborto provocado, en estos casos, no se busca la muerte del hijo, que es inviable porque así lo dispuso la naturaleza; sino que, la muerte del bebé es una consecuencia no buscada y no deseada. Existe una diferencia abismal entre no poder evitar una muerte y matar deliberadamente.

Los médicos realizan estas prácticas a diario y nunca han sido perseguidos legalmente por hacerlo. Ninguna mujer y ningún doctor en El Salvador que haya tratado, por ejemplo, embarazos ectópicos, ha estado en la cárcel a causa de ello, mucho menos han estado cerca de llegar a juicio. Es decir, los embarazos ectópicos no tienen ninguna relación causal con la penalización del aborto.

Entonces, más allá de distraerse intentando responder a todos los dilemas éticos que surgen ante los casos crónicos durante un embarazo, es importante cuestionar las motivaciones de la Ministra, para pedir abortos legales, instrumentalizando casos como el embarazo ectópico, cuando la ley del aborto no tiene nada que ver.

Debemos dejar claro que el aborto no es salud, pues no cura nada, solamente destruye la vida del más inocente dejando a la madre como segunda víctima. Por tal razón, la Ministra, está vulnerando el derecho a la salud de las mujeres, porque no les está ofreciendo mejor atención o mayor acceso a los servicios de salud obstétrica de emergencia. Tampoco ofrece equipos médicos especializados, sino que se dedica a vender el aborto como una respuesta fracasada ante su labor de buscar soluciones verdaderas y dignas a las familias.

Tampoco es ético de parte de ella enarbolar la bandera del aborto, sólo para satisfacer los intereses políticos del partido de gobierno que la llevó al poder. Sobre todo, si eso significa que el Estado impondrá a los salvadoreños el financiamiento de los abortos con sus impuestos o que obligue a los médicos y enfermeras a practicarlos contra su voluntad; sin olvidar que su solicitud contraviene un principio consagrado en la Constitución de la República, que es el respeto a los derechos fundamentales del concebido que está por nacer.

Así mismo, es deplorable su insistencia con el aborto libre para las adolescentes que claramente se encuentran sumergidas en estructuras sociales violentas. En vez de pedir violarlas nuevamente con un procedimiento quirúrgico invasivo, que probablemente pueda matarlas, lo que debería hacer es combatir los problemas de fondo que las están dejando vulnerables y brindarles toda la protección que el Estado está obligado a garantizarles.

Finalmente, la decisión de despenalizar, o no, el aborto no está en la solicitud de una funcionaria. Para resolver este asunto nos debemos abocar a nuestro Estado de Derecho, en este caso a la Ley Suprema, que protege la vida del concebido y la vida de la mujer gestante.

 

  • Alex R.

    ¡Excelente! ¡Felicidades Sara! Concuerdo contigo que ahora se usan toda clase de tomas con fines políticos y mejorar la imagen del encargado/a de turno en vez del bienestar de la sociedad salvadoreña

  • Deenes Anderson Rodríguez Paz

    Me dan ganas de llorar cuando leo tantas tonterías a la vez, sobre todo cuando esas tonterías son la base del argumento por el cual muchas mujeres se arruinan su vida o mueren, por personas como usted que se cree la dueña de la verdad y que le gusta imponer su moralidad al resto de la sociedad.

    • Gustavo Ernesto Vega Álvarez

      Pues habemos muchos que opinamos igual que Sara y que no vemos en sus argumentos nada objetable. Lo que realmente provoca tristeza es que todavía hayan seres que en su distorsionada conciencia piensen que matar deliberadamente a un inocente pueda constituirse la solución a un problema.

  • Gustavo Ernesto Vega Álvarez

    Excelente exposición!!!

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