Opinión

18 May 2017
Opinión | Por: Fabiola Alfaro

Acceso a un sistema de transporte seguro para lograr el desarrollo sostenible

Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles es el objetivo número 11 de la Agenda 2030, propuesta por la ONU en el 2015.

Esto implica que las ciudades trabajen por alcanzar el desarrollo, al mismo tiempo que aprovechen mejor los recursos y reducir de esta manera la contaminación y la pobreza.

El futuro que necesitamos debe incluir una ciudad de oportunidades, donde todos tengamos acceso a servicios básicos, energía, vivienda y transporte. En la columna de esta semana quiero enfocarme precisamente en este último.

El tema de transporte, en la capital precisamente, ha sido realmente controversial en los últimos días, luego de que los magistrados de la Sala de lo Constitucional eliminaron la exclusividad del Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (SITRAMSS) y habilitarán el uso público libre de los carriles segregados.

Esta medida ha generado todo tipo de controversias. Mientras unos celebran la decisión de la Sala de lo Constitucional, otros están en total desacuerdo.

Según el gobierno, alrededor de 45 mil usuarios se han visto afectados por esta situación. Yo no vivo en la capital, sin embargo, suelo viajar seguido y en la mayoría de ocasiones utilizo el SITRAMSS. ¿La razón? Pienso que es seguro y sobre todo rápido, aunque en la mayoría de ocasiones vaya totalmente lleno y no encuentre asientos disponibles. Sin embargo, los que no poseemos transporte propio pasamos por alto estas cosas, después de todo, lo importante es llegar a tiempo a nuestro destino.

Tenemos que aceptar que la idea del SITRAMSS fue buena, todo país que busque el desarrollo debe tener un sistema de buses articulados, tal es el caso de España, Brasil, Colombia, México y Argentina.

Según la ONU, la creación de una red de transporte público funcional es costosa, pero los beneficios son enormes en términos de actividad económica, calidad de vida, protección del medio ambiente y éxito general de una ciudad intercomunicada.

Sin embargo, esta idea no fue bien ejecutada en El Salvador. En los países antes mencionados, a parte del carril para los buses articulados, las carreteras poseen hasta 4 carriles más, dando espacio a que no se genere desorden o congestionamiento. Algo que en nuestro país no se pudo lograr y que ahora nos está pasando factura.

A partir de todo esto, puedo concluir lo siguiente:

  • La forma en cómo nos comportamos los salvadoreños: No había pasado ni un día desde que se anunció la decisión de la Sala, tampoco se había llegado la fecha estipulada para que esta medida entrara en vigencia y los conductores ya estaban haciendo uso del carril del SITRAMSS. Todos exigimos respeto, pedimos a gritos que los políticos no sean corruptos, criticamos a otros, pero no nos fijamos en nuestros propios actos.

 

  • Lo contradictorios que podemos llegar a ser: Ahora que el carril segregado ya no es exclusivo del SITRAMSS, en algunos sectores puede apreciarse que los otros carriles están vacíos. Entonces, ¿qué es lo que quiere el pueblo salvadoreño?

 

  • Siempre estamos pensando sólo en nosotros mismos: las palabras pronunciadas por el magistrado de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Sidney Blanco: “Queremos que si hay tráfico y lentitud que la sufran todos por igual y que si hay fluidez que la disfruten todos por igual, no queremos unos sectores más favorecidos que otros”. A simple vista, hacen un llamado a la igualdad, pero también muestran de que si yo estoy mal, por ningún motivo el otro debe estar bien. Los salvadoreños muchas veces pensamos de forma egoísta y así nunca vamos a avanzar como país.

Este tema sin duda alguna tiene un trasfondo político. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y seguro peores cosas vendrán. Como joven y como salvadoreña hago un llamado a todos. Dejemos los tintes políticos y reflexionemos sobre la gravedad del asunto, y unámonos para trabajar por el país que todos soñamos.

Como lo dije al inicio, brindar a la población un sistema de transporte es parte de una agenda que busca el desarrollo sostenible de cara al 2030. La meta es proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos, y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público, prestando especial atención a las necesidades de las personas en situación vulnerable, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad avanzada. De seguir como estamos ahora, lo único que lograremos es seguir en subdesarrollo ¿Hasta cuándo reaccionaremos?

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