*Debes mencionar esta fuente en caso de compartir esta columna. MedioLleno no es responsable de la opinión de sus columnistas y colaboradores.
Twitter: @SergioTotoR
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La lógica dice que cualquier columna de opinión debería iniciar con una explicación con cierto de nivel de detalle sobre el tema que se quiere analizar. Sin embargo, en esta ocasión, lo único que debo mencionar es que mi columna se trata sobre los desastres naturales que sucedieron en nuestro país durante la semana pasada y antepasada. ¿Por qué? Son contados con los dedos de la mano los salvadoreños que no conocen en detalle lo sucedido ya que todos lo vivimos, nos mantuvimos informados y fuimos afectados, en diferentes escalas, por el mismo.
Habiendo dicho lo anterior, se puede llegar a la siguiente conclusión: el hecho que todos sabemos sobre lo que ha sucedido a nivel nacional es que todos hemos destinado tiempo a mantenernos enterados y la mayoría ha ayudado de alguna manera u otra. Considero que lo más valioso que una persona puede entregar a una causa es su tiempo. A nuestros hermanos necesitados, en esta ocasión, el tiempo de la mayoría ha sido destinado a ayudarles.
Primero, me siento orgulloso de ser salvadoreño, ya que nos hemos comprobado que unidos podemos solucionar problemas de grandes envergaduras. Segundo, también me siento avergonzado de la pobreza que viven cientos de miles de ciudadanos en nuestro país.
Por decisión propia me voy a dedicar a analizar el primer punto ya que nos comprueba que el segundo pudiera ser solucionado si mantuviéramos esta actitud.
Sin temor a pecar de idealista, no me explico por qué no podemos mantener esta actitud de salir juntos adelante en otros problemas. Por ejemplo en los temas de la seguridad y desarrollo.
Al momento de escribir esta columna, lamentablemente, 32 personas habían muerto por causa del temporal que vivimos. Claro está que este número hubiera podido ser mucho mayor si no hubiera sido por la respuesta de ayuda que recibieron los salvadoreños que vivían en condiciones de alto riesgo. Sin embargo en promedio, en tres días “normales” mueren más personas en manos de la delincuencia.
No se puede decir que a los salvadoreños no les importa el tema de seguridad, sin embargo, no podemos decir que estamos unidos ante el tema. Le pregunto a usted estimado lector, ¿qué si todos participáramos en un esfuerzo para solucionar este tema?
En el tema del desarrollo, hay proyectos e ideas en la cual todos estamos de acuerdo. Por ejemplo, el Puerto de La Unión. No hay salvadoreño que esté en desacuerdo que este proyecto logístico va a beneficiar al país. Sin embargo, no hemos podido unirnos como ciudadanos para empujarlo y asegurarnos que sea un éxito.
El gran problema que tenemos los salvadoreños en un día cotidiano es que nos olvidamos que al final de todo, sin importar la cantidad de dinero que tenga el prójimo, las oportunidades que le hagan falta o la ideología con la que comulgue, tenemos más cosas en común que cosas que nos desunen.
Lo más probable es que usted que está leyendo esta columna, comulga con alguna ideología política. Sin embargo, cuando usted miraba a una persona necesitada en los medios de comunicación pasar un momento difícil durante las últimas semanas, no tenía forma de saber de cuál ideología era él o ella y probablemente ni lo pensaba. Lo único que sabía era que él o ella eran salvadoreños y necesitaban de su ayuda para salir adelante.
De igual manera cuando miremos los problemas de nuestro país y diferentes oportunidades, mantengamos esa actitud. Fijemos metas mutuas, solucionemos problemas juntos, miremos los problemas desde el mismo lente. Está claro, cuando solucionamos problemas juntos, todos nos vemos beneficiados.
*Esta columna fue anteriormente publicada en El Diario de Hoy. Presidente de MedioLleno; Lic. en economía y negocios internacionales