Entrevistas

29 Ene 2013
Entrevistas | Por: Marcela Solís

José Antonio Rodríguez, Presidente de Digicel El Salvador

Fotos por Clifford Escalón de Cámara 8

 

¿Quién es José Antonio Rodríguez, Presidente de Digicel como individuo?

Como individuo, soy una persona que le encanta disfrutar la vida, gozo de mi vida cada minuto, cada segundo. Me divierto, aunque algunas veces me caigo, me vuelvo a levantar y sigo divirtiéndome.

¿Es una persona casada, tiene hijos?

Estoy felizmente casado con Mónica Pacas desde hace 17 años. Tengo cuatro hijos: Paola, que es la mayor de 15 años, José Antonio de 12, Ximena de 10 y Andrés de 8.

 

¿Cómo fueron sus estudios?

Hice mis estudios en la Universidad de Tulane, en New Orleans, en el año 87. Estudié Ingeniería en Computación. En ese entonces El Salvador estaba pasando por un momento único en su historia. Estábamos finalizando una guerra, que muy probable muchos de ustedes no se acuerdan o no la vivieron. A mí me tocó vivir la guerra durante mi juventud, mi adolescencia, me tocó vivir toques de queda. Era una situación bien complicada. Entonces, cursé la universidad en Estados Unidos en medio de ese período. Siempre me llamó muchísimo la atención la tecnología. Mi familia viene con un historial de médicos generacionales: mis dos abuelos eran médicos, mi papá era médico; mi hermano no estudió medicina, entonces como que a mí me tocaba estudiar medicina. Pero digamos que negociamos.

 

¿Cómo ocurre su inserción al mercado laboral y dónde trabajó antes de Digicel?

Luego que los Acuerdos de Paz se comenzaran en el 91, que fue el año en que yo me gradué, conseguí un trabajo aquí en El Salvador a finales del 92, con GBM. Empecé a trabajar con GBM en el año 93 y estuve con ellos casi por seis años, comenzado desde ingeniero de sistemas hasta ser gerente de ventas de una de las unidades de tecnología. Luego me contactaron de la empresa Telecam, que fue uno de los carriers nacionales, que nacieron producto de ese momento. Estuve trabajando con ellos un año y medio.

Después me salió la oportunidad de Telefónica, que era una multinacional más grande. Eso fue en el año 99, casi un año después de haberla lanzado aquí en El Salvador. Estuve trabajando en Telefónica un poco más de nueve años. Comencé como gerente de ventas en El Salvador, luego asumí la Dirección de Ventas en El Salvador, luego me dieron la responsabilidad de Guatemala. Con la consolidación de Telefónica en Centroamérica tuve el gran privilegio de trabajar como director de mercadeo, en un momento viendo cuatro países, que son cuatro mercados completamente diferentes.

Luego, mi último año y medio de carrera en Telefónica me quedé como country manager específicamente en El Salvador, hasta que apareció Digicel, que fue una empresa que también me cautivó desde un inicio. Y las circunstancias se dieron para que yo me viniera para acá y aquí estamos.

 

¿Cuál es la historia de Digicel, a nivel internacional y en El Salvador?

Digicel nació en Jamaica en el año 2001, a raíz de la visión del presidente de la Junta Directiva, Denis O´Brien. Efectivamente, nuestra casa matriz está en Jamaica. A raíz del lanzamiento en Jamaica también se visualizó crecer en otros países del Caribe. Empezamos operaciones en Haití, Trinidad y Tobago, luego una serie de islas que están en el medio y posteriormente, en el año 2007, se dio la oportunidad de funcionar en el mercado salvadoreño. Aquí ya existía la empresa Digicel, el nombre Digicel era pura casualidad. El Digicel anterior tenía capital americano y capital venezolano. Éramos empresas hermanas, de una empresa venezolana que se llamaba Digitel.

 

¿Digicel compró la otra compañía?

Entonces, salió la oportunidad de que el grupo Digicel adquiriera la compañía aquí en El Salvador, se compró aquí en El Salvador en el 2007, dedicados a lo mismo, era el mismo nombre pero con diferente logo, diferentes acciones, diferentes accionistas, diferente modo de operar. Lo que se hizo al venir a El Salvador fue que, como decimos a lo salvadoreño, “sacudimos el palo”. Se montó una red de primera generación, de primera tecnología. Crecimos inmediatamente en cobertura, puntos de venta, en cantidad de terminales disponibles para los clientes.

 

¿Cómo ha sido el crecimiento del mercado de Digicel? ¿Cuál es el porcentaje actual en El Salvador?

En El Salvador tenemos alrededor de 26%-27% de telefonía celular. Crecimos de ser número cuatro, en el momento en que la compañía se formó a finales del 2007, a ser número dos, casi en cuestión de año y medio. Y esto es gracias a que invertimos en red, en tiendas, en puntos de venta y, sobre todo, porque le dimos al cliente un servicio el cual no estaba acostumbrado a recibir, por su novedad y promociones, por su calidad de servicio al cliente, por su calidad en red y sus innovaciones.

 

¿Cuál ha sido el reto más difícil?

En un mercado altamente competido tenemos que contar con un equipo altamente creativo, que nos haga diferenciarnos de este mercado y ser diferentes para que los clientes nos prefieran. Entonces, te diría que desafíos se presentan todos los días, pero gracias al equipo altamente calificado, altamente motivado, la verdad que eso hace que nos divirtamos en nuestro trabajo.

 

Hablando de los empleados, ¿a cuántas personas, en El Salvador, emplea Digicel? ¿Y cuántos, aproximadamente, son jóvenes?

Nosotros todos somos jóvenes (ríe). Tenemos alrededor de 370 empleados directos. Pero luego generamos más de mil empleados indirectos, a través de nuestra red de distribución, a través de nuestros puntos de venta, contratistas. Pero lo de ser jóvenes no es broma, porque la edad promedio de los empleados de Digicel está en los 33 años.

 

¿Tiene Digicel programas de Responsabilidad Social Empresarial? ¿En qué consisten?

Hay dos pilares del Programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE): uno es el deporte y el otro es la educación. A nivel de deporte somos los patrocinadores oficiales de nuestra Selección Nacional de Fútbol, nuestra queridísima Selecta. Pero no solo a la selección mayor, sino a la selección en todos sus niveles: la sub-21, sub-17 y la selección de playa. También apoyamos a la Fundación Educando a un Salvadoreño (FESA), la cual tiene un programa integral por educación, valores y alimentación. De hecho, creo que todos estamos enterados que FESA ha logrado colocar a cuatro o cinco jóvenes en equipos internacionales, no solo en fútbol sino que también en béisbol y en otros deportes.  Además somos patrocinadores de las Olimpiadas Especiales.

Adicionalmente apoyamos a la Fundación Regalo de Vida para la que nosotros damos una dotación económica en conjunto con otros auspiciantes del staff, por ejemplo el Hospital de Diagnóstico. Hace un tiempo un poco más reciente, estamos apoyando también al Colegio Citalá, que es un colegio que está orientado a darle educación media, a partir de séptimo grado, a jóvenes varones de escasos recursos. El colegio opera en las instalaciones del Colegio Lamatepec.  

 

Cuéntenos, ¿Cómo fue el proceso de la fusión de Claro-Digicel? ¿Qué le pareció la resolución de la Superintendencia de Competencia?

Primero que nada, ¿por qué la solicitud de fusión? Esta fue parte de un proceso complejísimo de negociación donde dos grupos empresariales dijeron: “a ver, por qué no hacer esta transacción”. El Salvador era una de las patas de esa transacción. La transacción tenía tres patas: Digicel compraba la operación de Claro en Jamaica y Claro compraba las operaciones de Digicel en Honduras y El Salvador. Y esto, de nuevo, era una operación sumamente compleja, porque pasamos meses trabajándola.

La noticia se vino a dar en marzo del 2011, entonces, se dio a conocer al público, en general no los detalles la transacción, sino en qué consistía la transacción que iba a estar sujeta a aprobación de las instancias gubernamentales de los tres países. Entonces, si mal no recuerdo, por noviembre o diciembre de 2011 se dieron las aprobaciones en Jamaica y en Honduras, sin embargo la primera solicitud que había ingresado El Salvador había salido en junio de 2011; luego se habían dado algunas observaciones. Se volvió a hacer el segundo intento en enero de 2012 y un tercer intento más adelante.

¿Cómo evalúa el trabajo de la Superintendencia de Competencia?

Al final, mirá, creo que la Superintendencia de Competencia tiene un trabajo bien difícil, porque no era una situación fácil. Como digo, el contexto en el que este proceso se estaba moviendo no era nada fácil. Y la verdad que la Superintendencia valoró diferentes elementos que la llevaron a tomar la decisión que ellos tomaron. No me atrevería a decirte o a especular por qué fue o por qué no fue, sino que creo que hicieron un análisis sumamente exhaustivo, donde se tomaron en cuenta todas las variables y todos los elementos necesarios para llevar a conclusión la decisión de este caso.

 

¿Cómo piensa que se vería afectada la competencia de telefonía con una fusión Claro-Digicel?

Mirá, creo que el mercado hubiera quedado, obviamente, más concentrado. Sin embargo, es un mercado donde operan, aún posterior asumiendo que la fusión se hubiera dado, cuatro operadores distintos. Entonces, cuatro, para un mercado de este tamaño, también es sumamente competitivo. De nuevo, creo que la Superintendencia hizo las valoraciones de los elementos a considerar en este proceso y eso los llevó a tomar la decisión que tomaron.

¿Cuál es la evaluación que le da a este proceso?

Pues mirá, fue un proceso desgastante, creo yo, y sumamente complejo. Creo que el superintendente no se equivoca que fue uno de los retos más grandes. Te podrás imaginar lo que era dentro de casa saber, mejor dicho no saber lo que va a pasar, porque normalmente un proceso de fusión, digámoslo, de concentración, en situaciones vamos a llamarlas normales, si pueden haber situaciones normales, vaya es un proceso de seis-siete meses, pero aquí pasamos 18 meses con esa incertidumbre. Sin embargo, de nuevo, me quito el sombrero con cada una de las personas que laboramos en Digicel, porque en esos 18 meses no solo mantuvimos nuestra base de clientes, sino que crecimos. Y eso es muy importante recalcarlo: a los clientes nunca les dejamos de cumplir las promesas que estaban esperando de Digicel. Y eso permitió, aún con la posibilidad de que la fusión se pudiera haber dado, que nuestros clientes nos siguieran prefiriendo hasta el último momento.

Ahora, qué tan seguro ve al país en términos de política e institucionalidad. ¿Considera que es tiempo para invertir?

Mirá, yo creo que hablamos al principio de la entrevista lo que ha sido un poco la historia de nuestro país. Yo soy un optimista convencidísimo de que este, primero, es nuestro país; segundo, como salvadoreños nos debemos a nuestro país; tercero, como salvadoreño tenemos que sacarlo adelante, verdad, independientemente de las coyunturas que podamos estar viviendo en algún momento. Somos una democracia joven. Escasamente acabamos de estar celebrando los 21 años de los acuerdos de paz. Entonces, por supuesto que estamos viviendo un momento sumamente difícil; tenemos un clima de inseguridad tremendo. Tenemos un desafío en el área de educación, por ejemplo; tenemos un desafío como país hablando en el tema de inversión. Sin embargo, como Digicel creemos en El Salvador, aquí somos salvadoreños los que estamos hablando, creemos en El Salvador, vamos a seguir creyendo en El Salvador y vamos a seguir invirtiendo en El Salvador.

Remontándonos un poco a la historia, ¿cree que el gobierno salvadoreño tomó una decisión correcta al privatizar la telefonía?

Qué bueno que lo preguntás. Yo también en varias ocasiones anteriores que me lo han preguntado, he dicho: “bueno, qué piensa del proceso”. Así como soy optimista del país, así soy defensor del proceso de privatización. Yo recuerdo, en mi época de básico en ese momento no había celulares, empezando por ahí, que para adquirir una línea fija tenías que tener cuello para que te la dieran. Y si te la daban, con suerte, tenías que esperar dos años, si no te la daban y te ibas por el proceso normal, digámoslo así, pasabas hasta diez años. Entonces, recuerdo que recién privatizado (recién hablo de dos-tres años, cuando se empezaron a poner de moda los teléfonos prepagos), un buen amigo mío costarricense vino al país y se quedó impresionado con dos cosas: uno, de la infraestructura de las carreteras, en ese momento se acababa de inaugura la Autopista del Aeropuerto Comalapa; y dos, algo que lo dejó absolutamente con la boca abierta es que podías ir a una tienda, a comprar el teléfono que tú quisieras, pagabas, te lo llevabas y podías hablar. Eso en Costa Rica era algo que no existía en ese momento, ni siquiera soñaban con eso. Vaya, la privatización en Costa Rica acaba de pasar hace dos años, escasos dos años.

Pero sí, la privatización de la telefonía le ha dado un dinamismo enorme a la economía del país. La industria contribuye a un alto porcentaje a la generación del PIB de la economía nacional. Somos un generador de empleos, somos un generador de impuestos también para el Estado.

Tiro al plato:

José Antonio Rodríguez: Optimista

Celulares: Me encantan

Telefonía: Dinámica

Digicel: Espectacular

Superintendencia de Competencia: Tienen un trabajo muy duro

Inversión: Hay que hacer más

Fidelización: Importantísima

Joven: El futuro de nuestro país

Claro: ¿Qué Claro?

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