Entrevistas

15 Ene 2014
Entrevistas | Por: Luis Trejo

Entrevista con Lisseth Quijano

¿Quién es Lisseth Quijano?

Es una salvadoreña orgullosa de su país. Soy una joven profesional de 33 años, graduada como abogada notaria y con una maestría en Administración de Empresas.  Estuve casada por siete años y me divorcié en el 2012. Soy madre de una hermosa niña de dos años y esa es la faceta de mi vida que más disfruto. Es la más difícil, pero muy gratificante.

También soy una hija comprometida con devolver a mis padres un poco de todo lo que me han dado. Ellos son mis modelos y estoy agradecida con Dios por todas las bendiciones que me han dado.

¿Cómo ha sido tu carrera profesional?

Comencé a trabajar desde muy joven como profesora de inglés para poder costear mis estudios universitarios. Aún como estudiante de derecho, colaboré con una firma de abogados de las más prestigiosas en nuestro país y fue mi primera escuela en las ciencias jurídicas. Ellos me ayudaron muchísimo con mi crecimiento profesional y actualmente mantenemos una buena amistad.  

Mi siguiente paso profesional fue en la administración pública. Sin duda fue un gran reto para mí, pues mi plan inicial era escalar en la firma hasta llegar a ser socia, pero me surgió esta oportunidad.

 

¿Cómo fue esa primera experiencia en la administración pública?

Manuel Arrieta, un buen amigo de mi papá, llegó como presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA)  en una etapa bien difícil porque fue post período Perla y entonces necesitaba a alguien de su entera confianza que administrara toda la documentación legal que llevara su firma.

En ese momento realizamos una gran labor de saneamiento de finanzas y de cultura organizacional. Yo tenía 24 años y estaba a cargo de gente con gran experiencia, de quienes aprendí muchísimo. Personalmente considero  que la responsabilidad y la confianza que logré ganarme fueron la clave para desempeñarme en ese trabajo.

Permanecí en dicha institución un poco más de siete años y trabajé con tres presidentes diferentes. Además, estuve en diversas unidades, personas de otros países y en verdad fue una experiencia muy interesante y de aprendizaje continuo.

¿Cómo continuó tu carrera tras estar en ANDA?

Con el cambio de gobierno de 2009 continué trabajando en el área pública, pero ya en el área de créditos, específicamente en el Banco de Desarrollo de El Salvador (BANDESAL). Esta fue también mi primera experiencia en la banca y para ello me sirvió mucho mi maestría en Administración de Empresas, pues así obtuve un bagaje más amplio que me permitió desempeñarme de mejor manera.

Trabajé  junto a profesionales muy bien preparados, con quienes intercambiamos conocimientos y experiencias. Estuve en BANDESAL hasta octubre 2013 cuando decidí dejar mi cargo, tomar una licencia sin goce de sueldo para dedicarme a tiempo completo a ayudar al país y ayudar a mi padre, Norman Quijano.

 

¿Cuál ha sido el rol de su padre en su vida?          

Él ha sido un padre extraordinario con nosotras. Nos ha apoyado desde pequeñas y ha estado presente en nuestras vidas a pesar de que siempre ha tenido obligaciones de gran responsabilidad.  Siempre nos ha dedicado tiempo a nosotras, sus hijas, y ahora no es la excepción.

Después de largas horas de trabajo, me encanta llegar a mi casa y encontrarlo con Fiore, mi hija, jugando en el suelo, pintando o que él le lea un cuento antes de dormir. Él es un abuelo bien consentidor. Jamás he tenido que pedirle apoyo cuando lo he necesitado porque siempre ha estado ahí, a mi lado. 

 

¿Cómo asume este nuevo rol en la campaña presidencial de su padre?

Siempre he acompañado a mi papá en todas sus campañas. La diferencia es que ahora he asumido un rol más activo frente a cámaras, pues antes lo desempeñaba pero, tras cámaras.  En la primera contienda para la alcaldía de San Salvador yo estuve a cargo de la gestión financiera y recursos humanos.

He ido creciendo y madurando en este proceso y en esta faceta de candidato a la presidencia recordé que mi padre me había dicho que algún día yo podría acompañarle en este mismo camino. Me he preparado para ello y así poner mi experiencia, conocimiento y corazón en esta campaña. Toda la familia lo apoya desde su posición.     

¿Cómo surge la idea del proyecto Aprendiendo en Familia?

Nace para darle un toque diferente a la campaña de mi padre. La idea es no quedarnos con una promesa por cumplir, pues los salvadoreños ya están cansados de ello. Consideramos varias opciones. Al inicio pensé en dar canastas solidarias como hicimos durante la gira nacionalista, evalué también llevar jornadas médicas y así tantas otras opciones antes de concretar este proyecto. Sin embargo, las alternativas anteriores no solucionarían los problemas de los salvadoreños y por ello decidimos tomar una opción que en verdad puede cambiar el rumbo de sus vidas: salir de la pobreza y mejorar.

La mejor política social es proveerles de herramientas y conocimientos para que se forjen un mejor futuro. Buscamos educar para la vida. Formar prioritariamente a la mujer, jóvenes y niños. 

¿Qué reciben las mujeres a través de este programa?

Las mujeres somos grandes agentes de cambio porque somos las primeras maestras en el hogar y   queremos iniciar una vida educativa de calidad. Con el programa “Mil Días, Mil Oportunidades”, ellas reciben temas de nutrición para ellas y sus hijos, cuidados durante el embarazo y con sus hijos recién nacidos, estimulación temprana para los niños, demostración de afecto, etc.

El título del programa corresponde a la incertidumbre de lo que se puede lograr en ese período de tiempo. No sabemos qué se puede hacer en mil días, pero para nosotros, lo más maravilloso será transformar una vida y abrir un mundo de oportunidades.

¿Cómo se aborda a los jóvenes y niños desde este enfoque?

Para los jóvenes tenemos el programa “Yo Construyo mi Futuro” con el que los motivamos a ir en busca de sus sueños y aprovechar las oportunidades que se les presentan. Esto implica una mejor preparación para dar mejores resultados. Nosotros les llevamos talleres técnico-vacacionales sobre floristería, atención en restaurantes, cosmetología y manualidades. Además, charlas sobre cómo se elabora un currículum, cómo abordar una entrevista de trabajo, identificar las fortalezas y talentos, los valores que deben regir su comportamiento en el área profesional y personal, entre otros.

En el caso de los niños tenemos “El Rincón del Cuento”, en el que se utilizan cuentacuentos sensoriales y participativos que les permiten entretenerse y aprender.  Además, se pone a su disposición una pequeña biblioteca que les permite tener su primera experiencia con un libro. Con ello, queremos fomentar en los niños el hábito de la lectura, pues esa práctica les dará un vocabulario extenso, estimula la imaginación, ayuda a la escritura y ortografía, da más conocimiento y una mejor perspectiva de la realidad.

¿Cómo fue el recibimiento de este proyecto?

Cuando presenté el proyecto a los dirigentes de campaña hubo varias preguntas y dudas. Recuerdo que me preguntaron cuántos votos sacaríamos de esto a lo que yo respondí que el corazón de esta iniciativa no era ganar votos. Nuestro propósito no es electoral pues los municipios y cantones a los que estamos llegando no son importantes electoralmente hablando  y es gratificante observar a toda la familia participando de estas actividades.    

Hemos tenido personas de la tercera edad y con discapacidad que se quedan satisfechos. Liss Quijano está llegando a los lugares donde nadie está llegando, acompañada de un batallón de gente maravillosa que me apoya y que como yo, quieren recuperar a El Salvador.

¿Quiénes son los responsables del desarrollo de este proyecto?

Somos un equipo de alrededor de 80 personas, quienes madrugamos los fines de semana hasta lugares lejanos de nuestro país. En una ocasión tuvimos que dejar los vehículos a mitad del camino y descargar todo el material y caminar hasta nuestro destino. A mí no me gusta ser de las personas que solo dirige, sino que prefiero estar ahí involucrándome y lo he disfrutado.

En este proyecto también están participando miembros del Movimiento 300,  junto al sector femenino y juventud del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

¿Cómo se está financiando el proyecto?

El financiamiento proviene en parte del Movimiento 300, de ARENA, y algunos donantes empresarios. Estas donaciones varían según las posibilidades, algunos nos dan recurso humano, donaciones en especie, dinero, etc.

En caso de que Norman Quijano no ganara las elecciones ¿has considerado dar continuidad a este proyecto?

Yo estoy segura de que mi papá va a ganar las elecciones, así que esa posibilidad no está contemplada. Cuando gane nuestro futuro presidente implementaremos este y otros programas sociales con una infraestructura propia y daremos mejora a proyectos actuales como Ciudad Mujer, que me parece un esfuerzo positivo, que tiene grandes oportunidades de mejora. Todo dependerá de que seamos transparentes con la administración pública y que respondamos con responsabilidad a la confianza de los votantes.

En caso de que Norman Quijano ganara las elecciones 2014, ¿asumirías el rol de primera dama?

El rol de primera dama es un título honorífico. No hay ninguna ley que establezca requisito o exigencias para quien asuma esa responsabilidad, aunque históricamente se ha asignado a la esposa del presidente. En mi caso, de llegar a asumirlo, sería el más grande honor. Sin embargo, es una decisión que mi padre deberá tomar en su momento. No es esa la motivación de mis acciones. Lo que me motiva es mi país, el amor a mi padre y el país que quiero heredar a mi hija.

 

¿Cómo te ves tú misma en caso de llegar a ser la primera dama de El Salvador?

Sé que tengo la capacidad y que daré lo mejor de mí. Yo represento a la juventud y a las mujeres de nuestro país, que son dos sectores mayoritarios y fundamentales para el desarrollo de una mejor nación.  Pienso que Norman Quijano y yo somos un buen equipo. Él con su experiencia y yo con mi dinamismo, optimismo y ganas de ayudar a mi país.

Creo que podemos hacer mucho más si vamos de la mano. Me veo como esa instancia canalizadora de beneficio para todas las esferas de la sociedad, de manera especial para las más desfavorecidas. Lo mejor es que aprendería de la mano de un gran maestro que es mi padre. Trabajaría para apoyarlo, para que la gente lo recuerde como un gran presidente.

¿Qué responde a las críticas que la actual primera dama de la República ha hecho sobre su proyecto?

Nuestra primera dama merece todo mi respeto, sin embargo, no comparto su opinión. Ella no conoce a profundidad este proyecto y se ha dejado guiar por lo que le han dicho. Ella ha hecho un buen papel como secretaria de Inclusión Social y en mi caso he defendido nuestra postura de llevar formación a todos los miembros de las familias sin distinción. 

¿Pueden más jóvenes salvadoreños involucrarse en el proyecto “Aprendiendo en Familia”?

Claro que pueden sumarse a este proyecto. Una de las maneras es a través de la donación de libros que quizá ya leyeron y no ocupen mucho, para así compartirlo con otros niños que no tienen la capacidad adquisitiva para comprarlos.

También pueden acompañarnos a las jornadas de trabajo en las comunidades. En promedio atendemos entre 800 y mil personas en cada ocasión y ahí todas las manos suman.  Ellos pueden poner en práctica sus conocimientos, ya sean profesionales o estudiantes. Lo importante es motivar a la juventud salvadoreña a dar lo mejor de sí a su país.

¿Cuál es su llamado a la juventud para aportar al desarrollo de nuestro país?

No dejemos en manos de otros las decisiones que nos competen a nosotros y la primera de ellas es elegir a nuestros próximos gobernantes. Si queremos verdaderos cambios, comencemos por cambiar nosotros y nuestra perspectiva de vida y futuro. Nuestro país nos necesita. Somos la generación del milenio que sabemos combinar perfectamente la responsabilidad del hogar, profesión y también tenemos una responsabilidad con nuestra comunidad. Ese es un llamado que no viene de mí, sino de Dios, que día a día nos bendice grandemente y debemos compartirla con nuestro prójimo.

Norman Quijano y René Portillo Cuadra están dando lo mejor por el país, pero una sola golondrina no hace verano. Nos necesitan a cada uno de nosotros para que trabajemos todos juntos por un mejor El Salvador.

 

 

 

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