Entrevistas

15 May 2014
Entrevistas | Por: Redacción

Entrevista a Roberto Rubio, director de FUNDE – “No soy de los que le va a agachar la cabeza al presidente”

El director de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE) reveló su pensamiento y orígenes de revolucionario burgués y destacó que no tiene ningún interés en formar parte de los funcionarios públicos de ningún partido político. Su labor está dedicada del lado de la ciudadanía.

¿Quién es Roberto Rubio?

Empiezo con la parte formal, soy un economista. He estudiado la carrera de economía en la Universidad Centroamericana José Simeón Canas (UCA). Estando en la universidad, tuve la oportunidad de irme como representante del Frente (FMLN), al pacto Andino. Luego fui representante en la Comisión Política Diplomática que había en Europa, pero como pasó un año y no pasó nada y luego pasó otro año y no pasó nada tampoco, me decían mis amigos chilenos que continuara mis estudios, porque estaba dedicado al Frente, los dos primeros años, a tiempo completo.

¿Y qué decidió entonces? ¿Se quedó en Europa, regresó a El Salvador; cuál fue su decisión al final?

Como en ese entonces me definía como un ejecutivo de la revolución, tomé la opinión de mis amigos y continué mis estudios de doctorado en Economía en la Universidad Complutense. Terminando mis cursos de doctorado me salió una beca para irme a la Universidad de Lovaina, en Bélgica, en estudios de desarrollo. Tuve también la oportunidad de estudiar mi doctorado en esta materia y quizás esto incomodó un poco a alguna gente del Frente, lo que produjo que tomara decisiones propias.

Por ejemplo, ¿cuáles decisiones propias tomó?

Siempre fui un rebelde. Me decían que era un pequeño burgués dentro del Frente por mi origen, pues mi padre fue uno de los fundadores del PCN, también presidente militar. Mi familia siempre ha tenido comodidades. No tenía necesidad, por decirlo así, de meterme donde me metí.

Fui visto como pequeño burgués que colaboraba con la revolución. Siempre he sido una persona con mucha independencia en mi manera de ser y pensar, entonces fui tomando mis propias decisiones y dejé de estar en el Frente. Dejé esa representación. Ni me corrieron, ni me fui peleado, ni nada, simplemente fueron dándose las cosas. Dije: necesito continuar mis estudios, mi formación y así fue como terminé mis doctorados en Europa y regresé al país.

Roberto Rubio lleva más de 20 años como miembro de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde).

¿Cómo fue que se llegó a interesar en temas sobre desarrollo, economía y ese tipo de saberes?

Después del colegio me metí a trabajar, al mismo tiempo recibía mis cursos de economía. Me gustaba mucho la filosofía, sobre todo las clases de Ellacuría. Hice dos años de filosofía, al mismo tiempo que hacia economía.

A partir de ahí aumentaron mis inquietudes sociales. Me fui a trabajar con el padre Rutilio Grande en Aguilares, a hacer pastoral como parte del equipo de la parroquia. Eso me fue valiendo para acercarme más al Frente, en aquel entonces, colaborar con ellos, en la parte más intelectual, por decirlo así y fue así como me propusieron ir a unas delegaciones en el exterior. Me recuerdo muy bien que fue Enrique Álvarez Córdova quien llegó a mi oficina a la UCA, para que fuera parte de esta delegación con quien hoy es el Superintendente de la Competencia, Francisco Díaz, y nos fuimos a Ecuador y después me fui a Europa.

¿Cómo surgió la idea de crear la FUNDE?

En una alianza de profesionales con algunos sectores sociales fue que empezamos a pensar en la FUNDE, con varias personas, en lo que eran las instalaciones del Departamento de Economía de la UCA. Se hizo toda una reflexión de que lo que se quería.

La concepción de la FUNDE estuvo muy vinculada a la idea de buscar entendimientos y concertación, bajo el principio de que era difícil impulsar el desarrollo al no haber concertación. Una fundación alemana nos donó 8 mil dólares. Con eso comenzamos. Con una casita en la Colonia Miramonte y poco a poco se fue desarrollando y reconociendo. Costó mucho construirla, pero había mucha voluntad y deseos de hacer algo. Entré como director de investigaciones. Ya en 1998 asumí el cargo de director ejecutivo.

¿Cómo fue que llegó a la FUNDE?

Fui el primer asalariado de la FUNDE, en aquel entonces con 5 mil colones. Recuerdo que me encargaron que elaborara el primer proyecto, donde colaboraron Hato Hasbún, Salvador Arias, dio su aporte, entre otros que dieron su contribución. A mí me tocó agarrar esos insumos y sobre esa base y conseguir lo que era y debería ser la fundación, que en ese entonces se llamó Fundación para el Desarrollo Alternativo, y su leyenda, por decirlo así, era concertación para el desarrollo.

¿Cuál ha sido su labor como representante de Transparencia Internacional?

Como Transparencia Internacional somos relativamente recientes, casi coincidimos en ser capítulo con la llegada de este gobierno. Y también coincide con la creciente atracción que tiene el tema de transparencia. En este periodo, poco antes, Gerson Martínez impulsó mucho el tema. Colocó por primera vez el tema en el plan de gobierno, cosa que no se había hecho antes.

Apareció la Ley de Acceso a la Información Pública (LAIP), posteriormente el instituto, se le dan más recursos al Tribunal de Ética; en general, viene como una ola que empuja el tema de la transparencia y nosotros ya vamos embarcados en esta. Aunque no es fácil surfear porque si usted viene y critica al poder, se dice que está con la oposición.

Rubio dejó abierta su tendencia ideológica de izquierda y contó sobre sus fuertes lazos con líderes del FMLN y otros políticos nacionales.

¿Ha sido fácil o difícil el trabajo de velar por la transparencia? ¿Por qué?

No ha sido una labor fácil. Quiérase o no, Transparencia Internacional en general es una instancia que combate la corrupción, la falta de transparencia, y sobre todo en el sector público; entonces uno de los sujetos muy especiales de atención, pues también existe el sector privado, es el sector público, por lo que Transparencia hace y deja de hacer incómoda a quien está en el poder, no importa quién sea.

¿Ha provocado algún tipo de problemas eso que nos plantea?

La FUNDE tuvo bastante resistencia de algunos ministros para la personería jurídica. Pudimos tener personería jurídica hasta 1997, porque hubo algunas resistencias. Nos veían como que éramos del Frente. Cuando estuvo Saca, igual, fuimos críticos de los gastos que tuvo y en este gobierno igual hemos criticado porque nosotros, mi visión y la misión de FUNDE, ha sido apoyar a cualquier gobierno y si es positivo y da buen resultado para el desarrollo del país, lo apoyamos y si vemos que hay cosas que son incorrectas en el camino al desarrollo, pues las vamos a criticar. Eso nos lleva a mucha incomprensión en un país que está bastante polarizado, incluso en su pensamiento, ya no solo políticamente.

Entonces cuando uno sale y escribe sobre la transparencia, usted ve la respuesta de mucha gente que dice “este se vendió a ARENA; este ya se hizo de derecha”. Hay personas que no entienden que los gobiernos necesitan críticos, pues tiene que haber diversidad de pensamiento, incluso aunque ahí tengamos a buenos amigos.

¿Y dónde tiene más “buenos amigos”? ¿O hala para ambos lados?

Hemos tenido buenos amigos en ARENA, hemos tenido buenos amigos en el Frente, y eso no nos ha impedido criticar lo que se tenga que criticar y siempre con respeto. De alguna manera, esa cultura de la FUNDE la comparto, la he logrado transmitir también a la institución para que las personas que están acá también tengan ese tipo de comportamiento. Nuestro rol como transparencia es difícil, porque a veces es un rol muy incomprendido, la gente tiende rápido a encasillarlo a uno.

¿Se dijo que el presidente Funes, le había ofrecido un puesto en su gobierno, luego de la salida de Marcos Rodríguez, de la Subsecretaría de la Transparencia y Anticorrupción ¿Es cierto eso? ¿De ser así, por qué no aceptó el cargo?

Pues sí es cierto. Yo recibí una llamada del secretario de Asuntos Estratégicos, quien me dijo: – El presidente te ofrece si quieres ser el subsecretario de Transparencia-. Y yo me puse a reír, pues somos amigos con el secretario de Asuntos Estratégicos, y le dije: – Estás bromeando no; esa es cosa tuya, pues siendo amigo mío, por eso me lo estás ofreciendo-.

¿Y entonces, qué pasó? ¿Resultó verdad la broma?

Entonces me dijo: – Espérate, yo te lo paso–. Entiendo que estaba en speaker y él me habló personalmente y me dijo que no tenía nada contra mí y agregó, yo no sé si es cierto o no, pero que desde principios del gobierno había pensado en mí, pero que el Frente se había opuesto. Le dije: “Mire, presidente, muchas gracias, pero creo que mi deber es estar, al menos en este momento, del lado de la ciudadanía”. Eso no quita que uno pueda colaborar, pues hemos colaborado con los gobiernos de Arena y del Frente, siempre y cuando sean cosas correctas las que se hacen.

Pero, ¿por qué no aceptó?

Porque no me interesa ser funcionario público. Si me ofrecieran ser ministro, diría que no inmediatamente. Los ministros son de corta duración. Amo mi independencia en el sentido de que si tengo un jefe que viene y me dice algo, yo le voy a decir que no estoy de acuerdo. No soy de los que le va a agachar la cabeza al presidente, porque mi sentido de lealtad es decirle al presidente o a quien sea, si es amigo de uno, lo que no le gusta. Ese es sentido de lealtad verdadero, pero ser parte de una corte que le dice al presidente lo que quiere escuchar para guardar su puesto, pues no.

¿Es decir, su “lado revolucionario” no le permitiría quedarse callado ante las decisiones menos adecuadas, incluso del presidente? ¿Qué implicaría eso, según usted?

Sí, sé que eso puede hacer que dure tres meses o un año en el puesto. Entonces digo, para qué me voy a meter ahí. No me gusta tener ese tipo de jefes. Quiero sentirme cómodo con un gobierno que yo vea que tiene los mismos valores y principios y no lo he visto. No me gusta el sistema político que tenemos. No me gusta ningún partido político de los que hay, unos más otros menos. Creo que el sistema político tiene que ser reformado y una de las cosas que puede ayudar a eso es que haya poder de la ciudadanía.

¿Cuál es su reflexión acerca de eso que nos acaba de plantear?

Mi visión en este momento de las cosas, para que el sistema político pueda enderezarse, para que nuestros dirigentes políticos no sigan cometiendo los errores que están cometiendo y no haya también tanta corrupción. La ciudadanía tiene que ejercer su poder y de una manera independiente, porque a veces se crean organizaciones ciudadanas que son apéndices de los partidos políticos o nacen para apoyar nada más a un candidato, donde están los amigos de fulano. Creo que no tengo eso de verme como ministro, como funcionario, solo de presidente para arriba, jajajajajajaja.

Nos queda entonces claro que no hay ningún interés en cargos como funcionario público pero, ¿de qué manera trabajaría entonces de la mano con Salvador Sánchez Cerén, si él solicita su ayuda?

Como ha sido en otras ocasiones cuando han solicitado colaboraciones, siempre y cuando sea una cosa bien hecha y para bien. De hecho colaboramos. El ministro de Obras Públicas nos pidió que le ayudáramos con el observatorio de obras públicas y le dimos ayuda. En materia de seguridad igual. El ministro nos pidió algunas ideas en esa materia. Hemos trabajado cerca de la Subsecretaría de Centralización en el apoyo de muchos proyectos que ellos tienen en el territorio. Colaboramos con alcaldes de todos los partidos y hemos trabajado con Óscar Ortiz, en Santa Tecla y otras instancias.

¿A partir de todas esas experiencias que nos ha contado y vivido, cuál sería su mensaje para los jóvenes salvadoreños?

En los últimos seis o siete años, hay una emergencia de involucramiento de la juventud en la política, no necesariamente en la política partidaria, porque eso es otra cosa. Es decir, involucrarse en aquellos acontecimientos que afectan la vida ciudadana. Vemos cómo cada vez más jóvenes opinan y hablan de política.

Mi mensaje es métanse en la política, porque eso determina sus vidas, porque hasta ahora los dirigentes que han conducido este país nos están fallando. La juventud tiene que involucrarse y tiene que ejercer el poder de la ciudadanía.

  • Fernando José Roca

    De la camada externadista (y luego de la UCA) de Hato Hasbún, Salvador Samayoa, Beto Cuéllar; en Lovaina con otros como Hugo López (Mejía). En esta entrevista aparece muy bien como independiente, sin embargo, en la pasada campaña para presidentes, fue obvio su alineamiento en favor de Norman Quijano, recordando que en los tiempos de ARENA, la Ley de transparencia no fue aprovada jamás, debido a que ese instituto político siempre se opuso a esa Ley, con el Gobierno de Funes fue aprobada y por supuesto hasta ahora no está funcionando al 100% como todos quisiéramos pero al menos es el comienzo.-

    • lucas garcia

      muy de acuerdo contigo, lo que yo no entiendo es que este tipo de personas que son llamadas a ejercer un puesto publico, lo rechacen, es la posición mas cómoda, es bien fácil decir falta esto , falta lo otro, pero no se dan cuenta lo que cuesta llegar a donde estamos, y de eso el mejor ejemplo es la transparencia, hoy en día ya se logro una ley y una instancia donde acudir, falta reforzarla

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