Entrevistas

29 Jul 2014
Entrevistas | Por: Redacción

Entrevista a John Wright, precandidato a diputado por el partido Arena

“Yo no quiero ir solo. Quiero llevar a los jóvenes detrás”

Más allá de no tener la popularidad de una figura pública y de tener orígenes norteamericano, John Wright manifiesta estar comprometido por mejorar El Salvador. Es por eso que aspira a ser parte de la renovación del partido Arena, para postularse como diputado en las próximas elecciones.

¿Quién es John Wright? ¿De dónde viene tu familia?

Nuestros orígenes son de Estados Unidos. Mi bisabuelo nació en San Francisco, California, y su padre, mi tatarabuelo, fue el primero en venir a San Salvador. Mi tatarabuela, Marcela Meléndez era de una familia muy conocida. La historia de mi familia aquí en El Salvador, mi bisabuelo heredó de su abuela la Hacienda La Carrera. Nací en Estados Unidos, durante el período del conflicto en la época de los 80.
Mi abuelo había migrado a Estados Unidos, posterior a la reforma agraria. Los orígenes de mi familia son orígenes en la agricultura. La empresa emblemática en la historia de mi familia había sido Hacienda la Carrera. Se cultivaba el algodón y otros cultivos. Era reconocida la hacienda por ser una de las tierras más productivas del país.

¿Qué pasó con la reforma agraria?

Con la reforma agraria, y debido a los conectes que tenía mi abuelo, tanto del gobierno como a todo nivel, pudimos haber salvado más de lo que nos quedó. Mi abuelo tomó una postura de aceptar la reforma. Quedaron unos derechos de reserva pequeños. Mi abuelo se fue del país. La familia empezó a migrar a distintas partes. Por cierto, mi papá viajó a Ecuador en busca de inversiones. Nací en el 84 en Miami; después de haber nacido vivimos en la finca de Ecuador. Mi educación primaria la hice aquí en la Escuela Americana. Hoy mi papá es presidente del ingenio azucarero El Ángel.

¿Y por qué te fuiste de El Salvador?

En 1998, cuando se dieron una serie de problemas de seguridad, se dio esta situación de los secuestros. Entonces mis papás me ofrecieron la oportunidad de estudiar fuera, no me obligaron sino que me la ofrecieron, en un colegio privado de Estados Unidos. Al principio no quería porque todos mis amigos estaban aquí, pero bueno, yo tenía 14 años y estas oportunidades no se presentan todos los días y entonces decidí por irme.

¿Continuaste tus estudios allá entonces?

Mi bachillerato lo realicé en Estados Unidos en un colegio católico de monjes benedictinos. Fue una magnifica experiencia que me permitió desde muy joven ser una persona independiente. Me tocaba a mí hacer todas las cosas. Esa independencia se alcanza tan joven que ya cuando la tenés te cuesta soltarla. Luego yo quería estudiar en una ciudad importante de Estados Unidos. Estudié en Washington D.C., porque tenía vuelo directo a El Salvador, pues cualquier oportunidad que tenía me venía directo para acá. Entré a la universidad de George Washington y empecé una carrera con intensión de ser médico. Era una carrera de cuatro años, como un estudio de premedicina. Todavía creo que soy un médico frustrado.

John Wright está dispuesto a contribuir a la renovación de su partido y a demostrar que los jóvenes salvadoreños también pueden desempeñar cargos importantes dentro de la función pública.

 

¿Quiere decir que dejaste la medicina?

Luego me decidí estudiar ciencias políticas. Logré terminar mi carrera y empecé a trabajar en una organización. Le metí mucho esfuerzo y me contrataron a tiempo completo y me hicieron gerente de un proyecto de becas para veteranos que regresaban de la guerra en Irak. Pero yo le dije al director de la empresa que antes de haber llegado había aplicado al cuerpo de bomberos. Había tenido varias experiencias y pasantías y tenía esa espinita. No había presión. Mis papás nunca me presionaron para que regresara al país; y si la tenía me la había asignado yo solo.

¿Pero no te regresaste a El Salvador?

Si regresaba a El Salvador. Quería más experiencia personal antes de regresar del  todo. Entonces apliqué al puesto de bomberos, el cual es un proceso muy largo, hay que pasar bastantes pruebas. Me tardé un año en entrar. Y fue así como empecé la academia y ahí comienza la experiencia que ha marcado toda mi vida.

¿Y después regresaste al país?

Si regresaba a El Salvador era para emprender proyectos nuevos. Tenía la visión de ser un empresario exitoso; y aún la tengo. Quería también iniciar algún tipo de programas para apoyar a los bomberos aquí, no lo he hecho pero es algo que quisiera hacer. Finalmente si me iba a regresar a El Salvador, quería venir con mayor preparación en administración de empresas porque quería incorporarme a las empresas familiares.

¿Qué tipo de empresas familiares?

Nosotros tenemos proyectos y otros activos que no son de agricultura. Uno de ellos, y al que más tiempo le dedico, es un proyecto inmobiliario turístico en la Bahía de Jiquilisco. La Hacienda de la Carrera colinda con Puerto Barillas, un proyecto de mi familia. Soy director ejecutivo de Puerto Barillas.

¿Cómo es que llegas a la política aquí en El Salvador?

Hay un legado de mi familia que ya estaba ahí. Nací en el seno de una familia arenera. He sido arenero gran parte de mi vida, sin saber por qué soy de Arena, es decir, por “default”. Pero solo porque nací arenero no quiere decir que no cuestione y que no considere que las cosas se pueden hacer mejor.
Como te dije, vine con la idea de ser un empresario exitoso e incorporarme a la empresa familiar. Habiendo vivido tanto en Europa, donde hice mi maestría en administración de empresas, y Estados Unidos, he visto los niveles de libertad, cómo se protegen los derechos. Entonces, regresar a El Salvador, luego de estar tanto tiempo fuera, para mí fue muy importante. Venía con altas expectativas y muchas ilusiones y…

¿Te desilusionaste?

Me desilusioné, pero no es que he perdido las esperanzas. Regresé al país a finales de 2012.
Monté mi empresa propia, con un socio empezamos una empresa de importación de un producto que nosotros veíamos que no había en El Salvador. Vimos una oportunidad de negocios con un tratado comercial y empezamos con el proceso sin tener idea de lo difícil que es construir una sociedad aquí y de lo caro que es; luego las responsabilidades tributarias y todo el proceso burocrático. El tema de la inseguridad, y eso que yo soy de los afortunados. Tengo vehículo propio, claro puedo ser víctima como cualquiera, pero uno tiene que estar en alarma permanente. Y dije este no es el país en el quiero vivir.

¿Y así decidiste involucrarte en la política?

Y así decido que los jóvenes tenemos que tener un rol más activo. Creo que lo que la política tradicional ha olvidado es a la sociedad civil y esta tampoco se ha activado como debe activarse. Considero que al ver el panorama de crisis económica, crisis política e institucional, y que considero que el rumbo del país es el equivocado, hay un llamado de nuestra patria a participar y por otro lado hay un llamado simultáneo de mi partido. Pero ahora con un poco más de criterio.

¿Sobre todo cuando se ha convertido en la oposición?

Claro. Esos dos llamados decido atenderlos.

¿Pero la razón verdadera del por qué participar cuál es?

Es porque quiero servir a mi país y devolverle también en gran parte todo lo que me ha dado. Porque todo lo que mi familia me ha podido dar a mí, y las oportunidades que se me pudieron dar, me lo dio El Salvador. Entonces es un compromiso y francamente yo ya no voy a quedarme de brazos cruzados y tampoco voy a tolerar un país en estas condiciones.

¿Es así como te has postulado dentro del partido Arena para ser candidato a diputado?

Sí, diputado propietario del departamento de San Salvador.

¿Qué te hace ser la persona idónea para postularte como diputado del departamento de San Salvador?

Primero, San Salvador es el departamento donde yo vivo y la Asamblea Legislativa es el primer órgano del Estado, tiene un rol muy importante. Es uno de los, y lo reconozco, cargos públicos más altos. Desgraciadamente, la política ha tenido un giro bastante comercial, es decir, los votos ahora pueden llegar a tener precio dentro de la Asamblea y hay intereses oscuros. Hay una gran tendencia a que se dé una renovación y una limpieza de conducta dentro de la misma Asamblea.

Es que es muy criticada la labor de los diputados aquí en el país…

Claro. Yo no creo que la política sea sucia, lo que sí hay son políticos sucios.

¿Entonces por qué diputado y sin haber tenido ningún cargo público antes o trayectoria en la política del país?

También me lo he preguntado y mi respuesta es: ¿Y por qué no? Por qué los jóvenes no pueden optar por esos cargos. Digamos que el proceso habitual es entrar en un partido, participar en un sector, llegar a una directiva, es decir, formarte políticamente dentro de un partido. Considero eso valioso e importante, pero en cierto modo también siento que al final vas a poner a gente respondiendo a intereses, es decir, vas a premiar a alguien. Muchos de estos cargos acaban siendo premios a la lealtad, por tanto tiempo con ellos y no por mérito o necesariamente por preparación.

¿Es así como aspiras a ese cargo?

Aspiro a ese cargo porque tengo la capacidad para hacerlo. Yo no conozco todos los detalles de operatividad de la Asamblea y hay mucho que tengo que aprender en caso de darse mi candidatura, pero también digamos que si nos llama el partido a participar y nadie atiende el llamado, pues entonces nos vamos a merecer lo que tenemos.

¿Y te llega entonces la invitación del partido?

No, no me llega ninguna invitación. Me doy cuenta del proceso, veo un poco de apertura y veo que el partido realmente va en serio.

¿Crees que es parte de la renovación del partido?

Sí. Veo la entrada de Rodrigo Molina al COENA como muy positivo y es un elemento que me motivó a mí a participar. Pero considero que él solo no puede llevar a cabo la renovación y los cambios fundamentales que necesita el partido. El debate lo tenemos que llevar a la mesa nosotros. Asimismo creo que aspirar a un cargo de ese nivel no me gustaría hacerlo solo y a mí. Me gustaría que mi candidatura fuera un vehículo para tanto jóvenes que estamos dentro o afuera, para hacer una labor importante como representante de la sociedad civil, diferentes voces que piden soluciones prácticas.

Como todos, Wright espera que los partidos políticos les abran las puertas a los profesionales jóvenes y que confíen en el trabajo que pueden desarrollar.

 

¿Qué tanto consideras que será un factor determinante el hecho de que no hayas vivido tanto tiempo en el país y que no tengas una trayectoria de figura pública?

Digamos que el paso más difícil por el momento es lograr concretar mi candidatura dentro del partido. Es un proceso interno y lógicamente por eso los que llevan la ventaja son los ya conocidos, las caras conocidas dentro del partido, que a lo mejor han hecho un buen trabajo y han sudado la camiseta; personas que han ocupado un cargo público. Es lógico que siendo una persona de afuera, nueva y que tiene mucho menos relevancia dentro del partido, sepa escuchar a la sociedad civil  y a la juventud y sepa abrirse con la mayor franqueza y honestidad como lo han querido demostrar. Por mi parte, pues también requiere un poco de cabildeo, de ir a dar la cara y que me vayan conociendo y conociendo las ideas.

¿Cuál es el obstáculo más grande en este momento?

No tengo un perfil en redes público. No he hecho el típico o los típicos pasos para iniciar una campaña y pues eso vendrá al darse la candidatura. Considero que el obstáculo más grande en este momento es interno. Es ser postulado oficialmente.

Si trabajaste como bombero, y en Estados Unidos la figura de un bombero es como la de un héroe, ¿cómo llevarías ese sentido humano a una candidatura de diputado?

Si bien es cierto la experiencia de ser bombero es muy humana y es una experiencia que pocos viven, y en El Salvador también nuestros bomberos son héroes y son más porque con lo poco que tienen hacen milagros, realmente la política tradicional, tanto de derecha como de izquierda, tienden a ser de manipulación. No en el sentido puramente negativo, sino en el de cómo te puedo convencer de que yo soy la persona por la cual puedo votar. Lo puedo hacer con varias tácticas de manipulación, dándote miedo, tanto usadas en ambos lados. Todo es manipulación y con un objetivo muy a corto plazo: ganar elecciones.

¿Cómo te gustaría entonces que fuera tu campaña?

A mí me gustaría que no fuera tanto manipular sino de inspirar. Rodearme de gente con la que compartamos los mismos principios, valores y la misma convicción. Es importante comunicar por qué querés hacer lo que querés hacer.  Quiero una campaña con la que no solo gente arenera se pueda identificar, sino que para todos los salvadoreños; que le pertenezca a todos y que permita darnos cuenta de que todos somos iguales y nos merecemos las mismas oportunidades.

¿Qué pasa si tu candidatura se llega a concretar o no?

Si mi candidatura se llega a concretar independientemente, si se da o no se da, ya estamos ejerciendo presión. Se darán cuenta en Arena de que hay jóvenes preparados interesados, que ya no se quieren quedar con los brazos cruzados y como que los pines un poco en jaque mate: ¿Nos van a dar apertura o no? ¿Van en serio o no van en serio? Por el momento he sido bastante respetuoso con el tema de no hacer campaña y de respetar el proceso.

Si se da la candidatura y  te conviertes en diputado ¿qué impulsarías?

Me gustaría trabajar en proyectos de ley que faciliten la creación de empresas. Me apasiona el tema de seguridad pública, por mi experiencia como bombero y considero que todo el tema y la estructura que existe al tema de atención a catástrofes y emergencias necesita estar mejor estructurado y organizado.
El tema de la educación, pues si bien en El Salvador hay universidades prestigiosas me gustaría que tanto las públicas y privadas fueran de primer nivel, porque a mí la educación me ha dado tanto y me ha abierto muchas puertas. Facilitar el emprendimiento y una apuesta a la salud.

¿Cuáles son tus puntos a favor para que a nivel interno se te dé la candidatura y luego ya puedas postularte?

No tengo interés en una carrera política, no necesito vivir de la política. Deseo poder servir. Tengo una preparación académica bastante robusta, diversidad de experiencia profesional, cara nueva, valores y principios; un nivel de integridad sólido, un verdadero compromiso con el país y orgulloso de ser salvadoreño.

¿Cuál sería tu consejo para los jóvenes?

Es continuar haciendo lo que hacen, pues muchos jóvenes se pueden ir involucrando en mejorar el país desde sus trincheras. Les digo a los jóvenes que unidos somos más que invencibles y que todas sus ideas son bienvenidas. Aprovechando que no hemos sido tan marcados por el conflicto armado, no fomentemos esas ideologías de choque y de odio, pues eso no conlleva a nada.

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