Entrevistas

22 May 2012
Entrevistas | Por: Mauricio González

Entrevista a Claudia Umaña – Representante DTJ

Fotos de la entrevista para MedioLleno por Clifford Escalón de Cámara 8

Claudia Umaña nos habló sobre cómo fue el camino que emprendió profesionalmente por FUSADES y la Fundación DTJ. También nos contó un poco sobre los retos de la Ley de Transparencia.

Quisiéramos conocer adónde estudió y cómo llegó a ser la líder que es ahora.

Estudié derecho en la Universidad Dr. José Matías Delgado y fui a la Escuela Americana. Mientras estaba haciendo mis estudios como abogado, cuando se acercaba la fecha para hacer todo el tema de la tesis, recuerdo que con una amiga nos encantaba el tema de las relaciones internacionales y nos jugamos cara o cruz quien se iba a dedicar a ver los temas de los tratados, cómo era la parte jurídica de los tratados internacionales en la legislación salvadoreña.

Siendo usted una jurista bien preparada, ¿cómo comienza su carrera profesional? ¿Por qué decide involucrarse más en ONG o tanques de pensamiento que en algún bufete?

Siempre tuve un interés en general en los organismos internacionales, en los tratados, en ver las relaciones de El Salvador con otros países. Entré en los últimos años de mis estudios a trabajar en un bufete de abogados, me interesó mucho la parte de comercio internacional, propiedad intelectual, las telecomunicaciones. A los años me fui a trabajar al Ministerio de Economía, donde tuve la dicha de estar en un momento de la política comercial realmente trascendental porque fue cuando se negoció el CAFTA. También se inició el proceso de negociación del acuerdo de asociación con la Unión Europea. Además, tuve la dicha de ser Directora de Integración Económica Centroamericana por 7 u 8 años. Estuve en las negociaciones con el tratado con Chile, República Dominicana, México, Panamá y realmente me di gusto viendo la potencialidad que tenía nuestro país y las oportunidades estaban allí, cómo era posible que nosotros siendo un país tan trabajador, creativo, de empresarios agresivos, que no fuéramos aprovechar todas esas oportunidades. También me tocó ser representante de El Salvador en el ALCA cuando se llevaban a cabo.

¿Cómo se incorporó a FUSADES?

Como la vida da muchas vueltas, acabé luego en FUSADES en el departamento de Estudios Legales, viendo temas de gobernabilidad, de fortalecimiento de las instituciones democrática y pasé por una etapa que me enamoré con todo lo que tiene que ver con el fortalecimiento de la democracia con unos estudios de instituciones democráticas que se hicieron con la Universidad de Salamanca.

Cuéntenos cómo nace la fundación Derecho Transparencia y Justicia (DTJ), ¿qué han logrado hasta la fecha? ¿Qué planes tienen a futuro?

Estaba un día en FUSADES, y se me acercó un grupo llamado CALI (Central American Leadership Initiative), es un grupo regional que busca liderazgo en Centroamérica. El grupo lo hace a uno reflexionar entre tener una vida con éxito, a tener una vida con significado. Entonces la creación de la fundación nace de ese grupo CALI El Salvador, la generación 6, que básicamente está integrado por personas de diferentes pensamientos, profesiones, antecedentes. Dijimos tal vez lo más complicado en nuestro país es integrarnos, es pensar un poco como el que está enfrente de nosotros, no confrontar, entender su lógica pero siempre dentro de ciertos principios. Los principios que nos unen son la transparencia, la justicia, la democracia, son aspiraciones de una sociedad moderna, vividas en su plenitud. Entonces se crea la organización, y estamos contentos porque en un corto período hemos logrado generar redes importantes, posicionarnos en la vida nacional, en la generación de opinión, hemos creado una red de jóvenes. Pero nos dimos cuenta que una de las preocupaciones que tenemos todos los salvadoreños, y creo que la tienen las grandes instituciones, gremiales, fundaciones es cómo incidir. En muchos casos la mayoría de las soluciones del país ya están en estudios preciosos, de hecho todos los años que trabajé en FUSADES casi para cualquier cosa requiere un estudio fantástico, y entonces uno dice, si ya sabemos qué hacer, hay gente inteligente en éste país ¿por qué no lo hacemos pues? La mayoría del problema tiene que ver con la parte interpersonal, con la confianza, con la construcción de capital social. Es allí donde hay grandes retos, cómo juntamos las personas, cómo creamos para dialogar, para conversar, para intercambiar ideas.

De los tres ejes, Democracia, Transparencia y Justicia, ¿cuáles son los que más urgen de atención?

Digamos que por la coyuntura, es que justo en estos primeros meses los tres han estado. Imagínese, democracia, tuvimos todo el tema de elecciones, elecciones con nueva forma de votar, las listas abiertas y no concentradas, pudiendo votar por cara. Entonces yo le diría que todos son importantes y todos se interrelacionan. Porque sin democracia no estamos en nada, pero por otra parte en estos pocos meses ha habido crisis en el tema de justicia, sobre todo en el área de la justicia institucional.

Desde su experiencia en el Grupo Promotor de la Ley de Acceso a la Información Pública, ¿cuál fue el mayor obstáculo para la elaboración de dicha ley?

Para la elaboración de la ley tuvimos obstáculos porque unos queríamos asegurarnos que íbamos a poder recoger las mejores prácticas internacionales. Ibamos saliendo con ideas creativas, nosotros hicimos una propuesta, el FMLN también tenía otra y lejos de ver cuál es la mejor a nivel de pugna, lo que hicimos fue decir: estamos completamente a la disposición para que fusionemos los proyectos de ley, eso también se logró resolver. Un obstáculo importante es que nos hemos dado cuenta que los políticos cuando están afuera del gobierno son susceptibles de proponer algo, pero si esos mismos políticos llegan al gobierno son más propensos a tratar de detener la normativa. Entonces reconocer que había una resistencia natural en los gobernantes a una ley, reconocer que teníamos un obstáculo porque nadie se va a oponer frontalmente a la ley, entonces en la reunión parece que todo está bien, pero al salir de la reunión parece que no ha pasado nada. ¿Cómo diferenciar lo que se dice con lo que se hace? Eso es un obstáculo porque no siempre en eso la gente actúa transparentemente, porque claro, nadie va a ganar votos diciendo que está en contra de la transparencia, sino que todos van a decir que sí y a la hora de las horas no se va a lograr avanzar en una temática o la información que se va poner a disposición no va ser muy completa.

¿Hay algún tema que se dejó de lado en la ley? ¿Cosas específicas como por ejemplo el tener acceso al récord de votación de diputados por nombre y apellido?

El anteproyecto de la ley que hicimos como grupo promotor era mucho más ambicioso. Es más, ojalá se hubiera podido transparentar más los fondos recibidos por los partidos políticos. También había que reconocer que, si bien la ley podría ir más cargada, era más improbable que se pasara, entonces dejamos espacio para que los políticos hagan lo propio a través de una ley de partidos políticos. También para que se regule aparte todo el tema de habeas data que es la información, que está en manos de privados, no del Estado, pero que por bases de datos que puedan existir que el ciudadano tiene derecho a que se custodie esa información, que se pueda modificar si en caso recoge información no veraz. Hay que hacer más en el manejo de archivos.

Mucho se habla de que la voluntad política es uno de los obstáculos para los instrumentos que promueven la transparencia, ¿Qué se necesita para que las instituciones sientan la necesidad de aplicar políticas de transparencia?

Estos cambios de cultura no vienen necesariamente de una manera pronta. Creo que habrá que trabajar con los “campeones” de la transparencia dentro del gobierno porque ahí es donde tenemos que pensar que el Estado no es monolítico. Hay personas que están en el gobierno que están con todo el ánimo de aplicar la ley. Entonces, hay que acercarnos a ellas todos los ciudadanos a hacer preguntas, presionar desde afuera del sistema y eso pasa por saber digerir la información. A partir de ayer hay mucha más información allá afuera, entre todos la tendremos que ir moldeando, ir desentrañando, y al ir desmenuzando eso vamos a ir encontrando que tal vez habían áreas en las que teníamos muchas dudas como ciudadanos y por otro lado tal vez no había mayor cosa. Pero hay otras en donde sí hay grandes problemas de país, de falta de eficiencia, entonces creo que el mejor incentivo para que los funcionarios den más información es preguntar

La LAIP entró en vigencia recientemente, ¿con lo poco que se ha visto, cómo evalúa la ejecución de las diferentes oficinas del Estado?

Creo que ha habido buenos resultados en cuanto a que hay muchas oficinas interesadas en poner a disposición información. Los resultados son todavía demasiado jóvenes como para dar un juicio de valor, pero podés decir que a nivel de lo que se ha elaborado que, primero, ya estén creadas, segundo, que ya se hayan nombrado a los oficiales de información en 50 grandes oficinas. Vemos que desde el portal de transparencia judicial hay novedades importantes, hay buenas sorpresas. Luego desde el lado de las municipalidades hay un déficit tremendo, porque hay alcaldes que ni se habían preparado para la ley, estaban más preocupados en ganar la elección que en esto. Hay alcaldías que las han saqueado todas y no les han dejado nada, no hay realmente un respeto por la información.

¿Cómo hacer para que a la gente le interese el tema y se dé cuenta de la importancia del mismo? Especialmente cuando hay tanta gente con otras prioridades y preocupaciones del día a día.

Es más difícil compartir temas como elección de magistrados o elecciones de segundo grado, que no es tan fácil de digerir para un ciudadano porque no tienen que ver con el día a día. Pero que quieran saber qué le pasó al proyecto ambiental que estaba a la vuelta de sus casas o con el permiso ambiental que le iban a dar a una compañía que iba a construir en sus colonias, sí tiene que ver. Eso me atañe.

¿Cuál es el papel de las asociaciones, fundaciones, gremiales, tanques de pensamiento, en este proceso de transparencia de las instituciones públicas?

Creo que podemos servir todos de facilitadores en la aplicación de la ley. Tenemos que compartir la parte de sensibilización, ni el instituto ni el gobierno podría solo. Tenemos que ser el “colchón” intermedio entre los ciudadanos y el gobierno, porque se va a requerir ciertos acompañamientos. Ya han comenzado a pedirnos capacitaciones, sin embargo el instituto no está todavía completamente formado, por ende hay un montón de servicios allá afuera en los que todos podemos contribuir.

Desde hace tiempo se ha hablado de la necesidad de una ley de partidos políticos, desde su perspectiva ¿qué elementos debería de incluir esta ley? ¿Cree que vamos a ver pronto esta ley en El Salvador?

Cuando hicimos el estudio institucional democrático y luego acompañamos en varias reuniones al Dr. Manuel Alcántara en la Universidad de Salamanca, quien había organizado el equipo investigador, les hicimos entrevistas como éstas a varios políticos. Tengo un montón de años de estar oyendo de esta ley. Se han pagado varias buenas consultorías para desarrollar el anteproyecto de la ley a los diputados, lastimosamente el producto final ha quedado engavetado. Luego, a la hora de la creación de la comisión política para analizar el tema, no hay muchos avances.

Los dos elementos más importantes que deberían de estar dentro de una ley de partidos políticos definitivamente son la transparencia en el financiamiento y la democracia interna. Esto realmente les da escozor a los políticos. La votación por caras en las últimas elecciones es un perfecto ejemplo de batallas que tenemos que pelear constantemente como sociedad para que se vuelvan leyes permanentes. Los partidos tienen que evitar el crimen organizado, la corrupción y demás temas que puedan dejarlos como partidos débiles.

¿Cómo califica el clima de seguridad jurídica en nuestro país?

Creo que la seguridad jurídica ha sufrido períodos difíciles, como lo ha sido el problema entre órganos del Estado (legislativo y judicial). El Estado de Derecho se ve menoscabado cuando no se cumplen plazos. Vemos cómo no se cumplen plazos para elección del tribunal de ética. Diría que en los últimos años hemos estado perdiendo ranking en materia de Estado de Derecho y eso se refleja en estudios importantes como el de Freedom House, el Doing Business del Banco Mundial y un proyecto internacional de justicia que también saca índices en Estado de Derecho. Los números que tiran nos preocupa de sobremanera.

Si en este momento tuviera la atención de todos los jóvenes salvadoreños, ¿Qué les diría?

Cada uno de ellos es bien importante, que se mantengan ilusionados de querer ejercer una ciudadanía más propositiva, más fuerte, más librante cada día. No pierdan ese entusiasmo inicial. Ese entusiasmo es lo que necesitamos para reconvertir nuestra sociedad.

Tiro al plato

Claudia Umaña

Idealista

Libro Favorito

Atlas Shrugged (La rebelión de Atlas)

FUSADES

Tanque de pensamiento más fuerte del país

Fundación DTJ

Joven en creación, innovadora

LAIP

Lo que nos va a modernizar

Derecho

Un reto

Ley de partidos políticos

Empantanada

 

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