Entrevistas

5 Jun 2013
Entrevistas | Por: Mauricio González

Carlos Ponce – Criminólogo

Para iniciar ¿quién es Carlos Ponce?

Mi papá fue un destacado militar y siempre, como todo hijo, traté de imitar a mi padre, solo que mi papá no me dejó entrar a la Escuela Militar. Lo que él quería que estudiara era Economía y Negocios y se lo agradezco infinitamente porque abrió mis perspectivas y mi mente, al ingresar a la segunda promoción de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN). Salí y cuando lo hice le dije “mire, ya cumplí con lo que usted quería, y es hora de buscar algo que me llene más”. Empecé a trabajar en ese entonces en una empresa de investigación. En ese momento, a finales de los 90, la policía estaba viviendo una coyuntura bastante difícil en medio de una crisis de secuestros. Gozaba de poca credibilidad entre la ciudadanía. Después de trabajar un año ahí, empecé a buscar universidades que ofrecieran alguna carrera que fuera afín a ese campo de la seguridad pública.

¿Qué fue lo que buscó?

Encontré una escuela de criminología en Estados Unidos, coincidentemente quedaba cerca de universidades de algunos compañeros míos que ya estaban sacando su maestría. Entonces hice una gira visitándolos a ellos y aproveché a ir a algunas universidades y reunirme con algunos decanos de las unidades. Ahí encontré la universidad que más me atrajo. En esa universidad me gané una beca y me ofrecieron trabajo como asistente de instrucción y me dieron la oportunidad de trabajar en el Departamento de Policía de la Ciudad de Indianápolis. Así empecé. Terminé mi maestría y vine a trabajar a El Salvador y empecé a trabajar en la Policía.

¿Es fácil convertirse en criminólogo? ¿Existe la carrera o recursos aquí en El Salvador?

Miré, aquí en El Salvador no hay una carrera. La ESEN hizo un experimento bastante interesante el año pasado y sacó un diplomado en Criminología y Seguridad Pública, muy bueno la verdad. Vinieron criminólogos de renombre. Yo tuve la oportunidad de impartir dos clases también. Estuvo interesante, pero poca gente. La verdad es que es una decisión bastante difícil, porque la gente lo que ve cuando escoge una carrera es el retorno de la inversión y en la criminología uno tiene que estar convencido de que no se va a hacer rico. Pero tiene que amar o tener ese espíritu de servicio.

¿En qué consiste el trabajo de un criminólogo?

Lo que pasa es que hay diferentes funciones o caminos que puede tomar el criminólogo. Una de las más interesantes es, por ejemplo, el análisis delictual, que tiene diferentes niveles, desde el operativo hasta el nivel estratégico. Hablando del nivel operativo es análisis orientado a análisis investigativo, en el que se analizan diferentes características de un hecho delictual o de un patrón, para contribuir a la investigación de los casos que estén involucrados. El análisis de inteligencia delictual es una análisis operativo, que tiene que ver con analizar los patrones delictuales en los que están involucradas estructuras delincuenciales, con el enfoque específico de llevar a cabo investigaciones que logren desarticular esas estructuras delincuenciales. Y así hay otros tipos de análisis operativos.

¿Y en cuanto al nivel de estrategia?

El análisis delictual estratégico es un poco más a largo plazo y no está tan orientado a diseñar o contribuir al diseño de estrategias operativas inmediatas sino que a largo plazo o a un nivel más elevado. Estamos hablando aquí ya de estudios de investigaciones académicas, de estudios prácticos que requieren de un enfoque un poco diferente. Por ejemplo, una cosa que se habla con bastante frecuencia es que la pobreza en El Salvador está directamente asociada con el tema delincuencial. Es importante estudiar eso, pero igual se necesitan técnicas estadísticas para poder identificar, por ejemplo, si los mismos lugares donde existen concentraciones especiales de pobreza, también cuentan con concentraciones especiales de incidencia delincuencial.

¿Dónde ha sido su enfoque?

Yo, por ejemplo, que me he aventurado a estar escribiendo, concediendo entrevistas, siendo un poco más público con mis opiniones, porque soy parte de una nueva corriente dentro de la criminología, que se llama Criminología Pública, en donde se está propiciando que los criminólogos entren al debate público de temas importantes. Porque dentro de la misma disciplina existe una frustración por parte de todos los que estamos estudiando, así como ha existido en diferentes disciplinas. Como muchas veces en las políticas públicas y su debate, orientado al tema de seguridad, carece de ese componente académico. Muchas veces uno escucha a gente debatir cosas sobre el tema delincuencial que están sumamente alejadas de lo que se ha encontrado, de los hallazgos y decisiones de los postulados teóricos, de lo que ha demostrado la historia en otros lugares y que los criminólogos estudiamos.

¿Qué opina de esas carencias académicas?

Realmente eso nos frustra y ha llegado un punto donde varios han decidido que es importante que los criminólogos se salgan de la comunidad, de sus oficinas, de la academia, de sus estudios, y entren al debate para contrastar e incorporar ese ingrediente académico. Tratar de que todos los postulados de alguna forma orienten la discusión pública o el debate público de temas sensibles, relacionados a la criminalidad y seguridad pública. Yo veo que Latinoamérica en eso está avanzando bastante, específicamente en México, quienes están pujando por eso. En Estados Unidos cada vez es más frecuente hacer publicaciones en los periódicos más prestigiosos, que incluyen entrevistas con criminólogos de los más importantes de diferentes universidades. Así que esa es otra parte o componente del criminólogo que creo yo que debe potenciarse.

¿Qué aspectos negativos destacaría usted de la tregua?

La verdad es que para hablar de aspectos negativos de todo lo que yo encuentro nos tiramos todo el día. Pero quizá sí puedo destacar un aspecto positivo y es que yo creo que a través de la tregua se ha incorporado el debate público del abordaje apropiado de la criminalidad, la prevención, rehabilitación, reinserción, como le quiera llamar, que son dos componentes que generalmente no son muy populares, pero necesarios en cualquier estrategia que tenga que ver con el tema de pandillas. Lo que se estipula a través del abordaje de estudios exitosos es que por lo menos tienen que existir tres componentes: el de represión o supresión, que son todas las estrategias orientadas a desarticular a las pandillas, encarcelar a todos los pandilleros que cometan delito. El tercero es el preventivo.

¿Entonces la tregua es preventiva?

Ellos hablan de que esta tregua es prevención, pero no es prevención, porque al final no es una política pública que esté orientada a evitar que nuevos miembros ingresen a la pandilla, en el sentido de ese lenguaje que se utiliza dentro de las estrategias para atacar el problema pandilleril no caería dentro de lo que es prevención. Sino que más bien es una forma en la que ellos han logrado que se baje la incidencia de un delito visible y alarmante que les estaba ocasionando problemas políticos. Yo lo miro y mucha gente coincide conmigo, más apegados a una intención política que a una intención genuina por reducir la incidencia delincuencial. Porque se ha enfocado en reducir un delito, como le decía, más visible, el delito más escrutado, el delito que no pueden o no hubieran podido de otra forma manipular las estadísticas porque no recae sobre las víctimas denunciar el hecho sino que hay cuerpo, pues.

¿Cómo es el desarrollo de las pandillas en una situación así?

Las pandillas son como un niño en su proceso de crecimiento. Los niños cuando están creciendo todo es yo, yo, yo y nada más. Si el niño quiere esto y usted no se lo da va a empezar a llorar y no le importa nada más. Solo le importa satisfacer esa necesidad inmediata de tener esto en sus manos. Eso va cambiando a medida va creciendo, va madurando y va entendiendo de que para tener esto necesita pedir permiso. ¿Por qué?, porque si no le pide permiso puede crear una relación o interacción negativa que le puede afectar y le puede generar un castigo posteriormente y van entendiendo eso. Entonces lo mismo van entendiendo los pandilleros.

¿Y cuando el pandillero crece?

Cuando el pandillero va creciendo las responsabilidades incrementan y entonces el enfoque del pandillero cambia. El pandillero empieza a pensar “no, yo a través de mis actividades delictivas tengo que generar dinero. No solo me voy a pelear con aquel por que sí, no. Yo voy a cometer actividades delincuenciales que me aporten más beneficios económicos, una rentabilidad”. E incluso, esto puede llevar al pandillero a hacer alianzas con los que se peleaba de pequeño, esa pandilla archienemiga de pequeño y llevarlos a un entendimiento para incrementar los retornos económicos de sus actividades delictivas. Se ha visto esto en infinidad de veces en todos los lugares que cuentan con actividad pandillera

Existen casos de éxito a nivel internacional donde también ha existido una situación violenta como la de El Salvador y que hayan solucionado a corto o mediano plazo ¿Cuál debería ser alguna de las formas para aprender de estas experiencias?

Aquí hay tantas experiencias positivas en diferentes lugares, lo que pasa es que las mejores experiencias creo yo que están en Estados Unidos. Como no es una policía nacional, generalmente el problema de pandillas se atiende a nivel local, a través de policías municipales, esas se limitan a esa ciudad. Pero hay bastantes experiencias: en Los Ángeles, Chicago, Boston. Lo que nos dicen esas experiencias es que hay que ver bien el problema, porque la dinámica del problema es diferente. Lo importante es analizarlo bien y retomar esas experiencias a nivel internacional lo que mejor se pueda adecuar a la realidad del país. Hay un millón de cosas que se pueden retomar y que lastimosamente este gobierno no ha hecho nada por mejorarlas.

¿Y sobre la construcción de más Centros Penales?

Pienso que en lugar de continuar con la construcción, por ejemplo, de centros penales, el Ministerio venía avanzando bien antes de este gobierno, porque vemos el penal de Izalco, donde en su momento era uno de los penales, por el mismo diseño, no tenía cómo cargar teléfonos celulares, no habían tomas corrientes, no existían extorsiones desde ahí, porque si  no podían cargar teléfonos cómo iban a hacerlo. Pero eso se paró. Después de Izalco no se ha hecho nada en todos estos años. Yo creo que a nivel latinoamericano es una de las principales deudas que tienen los gobiernos. Y es de entenderlo. Los países latinoamericanos trabajan con presupuestos bastante limitados y tienen que ocupar la inversión de los pocos fondos que  tienen en actividades que generen algún tipo de impacto en la ciudadanía o en la percepción ciudadana. Y gastar en centros penales no tiene generalmente ese impacto que busca.

Algunos candidatos han dicho que posiblemente le den seguimiento a esta tregua

Ahí lo que podría leer entre líneas es que “ah, estamos evaluando si vamos a negociar o no”. Y a mi parecer cualquiera que diga eso lleva las de perder en estas elecciones. Porque en las comunidades más populosas, en donde el problema es más serio, simplemente los ciudadanos le van a cobrar la factura al candidato que esté diciendo nosotros vamos a evaluar o vamos a darle continuidad a esta tregua. Porque la gente de esos lugares es la que más está en contra de la negociación, porque es la que vive a diario la intimidación, vive a diario los delitos, la prepotencia con la que actúan las pandillas, que tiene que estar cuidando a sus hijos y a sus hijas de los pandilleros. Cualquier de los candidatos que tome esa línea se la van a cobrar.

Por eso es que yo creo que lo que va a pasar quizás es que los candidatos se van a demarcar, más con esta coyuntura en la que estamos, donde la iglesia ha marcado una distancia. Yo creo que los candidatos van a decir no.

¿La erradicación de la criminalidad se hace únicamente con la represión y planes preventivos?

La estrategia da tantas formas o caminos. Yo creo que es un componente esencial en el análisis, sino estamos actuando a puro instinto. Todo tiene que ser fundamentado en un análisis bastante técnico de los problemas delincuenciales que en este momento estamos viviendo. Por ejemplo, el tema de las armas de fuego. Ha sido un problema que no se ha analizado bien aquí en el país y más que tratar de proponer estrategias para controlar el problema que generan las armas de fuego en el ámbito delincuencial, se han propuesto iniciativas con un tinte ideológico. Por ejemplo el FMLN siguiendo el mejor ejemplo de todos los gobiernos de corte de izquierda radical, está proponiendo siempre el desarme de toda la ciudadanía. No creo que vaya a resolver nada porque en el país no existe una alta disponibilidad a armas de fuego para personas honradas.

Los ciudadanos comunes no tienen acceso tan fácil a las armas, y esto se refleja en un simple proxy, que es el que se utiliza en todas las investigaciones criminológicas, en donde se trata de identificar ese acceso a las armas, que es la cantidad de suicidios cometidos con arma de fuego. Aquí en El Salvador la cantidad de suicidios cometidos por arma de fuego no llega ni al 10 por ciento.

Lo mismo pasó en Colombia. Ahí se hizo este análisis y se determinó que en efecto la ciudadanía, la mayoría, no tenía arma de fuego y que el problema delincuencial estaba costeado con armas ilegales que estaban en manos de delincuentes. Entonces lo importante ahí no es atacar a toda la ciudadanía, porque lo que está haciendo es pegarle un atarrayaso que no le va a traer beneficios porque de todos modos los que están armados son los delincuentes. Entonces ahí lo que tiene que hacer es atacar los mercados negros, el contrabando de armas y municiones, que son cosas que simplemente no se han hecho ahorita ni en ninguna otra administración. Es un ejemplo de cómo se deben analizar los problemas. Los problemas se tienen que analizar de forma técnica.

 

Tiro al plato

Carlos Ponce: Criminólogo

Libro favorito: Jefe pandillero por un día

Criminología: Ciencia multidisciplinaria

Crimen: Malo

Pandilla: Malo

Tregua entre pandillas: En exceso mala

Mauricio Funes: Mentiroso

Paolo Lüers: Más mentiroso

Raúl Mijango: En extremo mentiroso 

 

  • luis abrego

    Hasta el momento creo que la policía carece de suficientes herramientas y elementos que permitan una lucha eficaz contra la delincuencia en general, en primer lugar los asi llamados derechos humanos y ciudadanos y los organismos que los “defienden y luchan por que sean cumplidos” no sirven mas que para defender criminales, nunca he visto a un procurador de derechos humanos, condenar públicamente los desmembramientos y los asesinatos y robos a plena luz del dia, o el secuestro del derecho a libre transito, y para colmo los políticos de hueso colorado de los partidos políticos del pais que utilizan a los delincuentes para conseguir sus propios intereses, es un problema estructural, a mi punto de vista causado principalmente por la indiferencia de los actores principales del pais y por la gran oposición de ciertos partidos politicos a que se instituyan politicas mas estrictas en la lucha con la delincuencia.

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