Entrevistas

27 May 2014
Entrevistas | Por: Redacción

Arnoldo Jiménez, director ejecutivo de la ANEP- “Toda mi vida he defendido el sistema de libertades”

El director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) habla sobre su labor en la defensa del sistema de libertades y comparte con MedioLleno.sv su postura frente a la figura confrontativa que mantuvo en varias situaciones con el presidente de la República, Mauricio Funes.

¿Quién es Arnoldo Jiménez?

Soy una persona que toda su vida ha defendido el sistema de libertades, entendido este como los principios de libre mercado, de una democracia, de un  Estado constitucional de derecho y de la seguridad jurídica. Creo que cuando un país tiene ese entorno de libre mercado, entonces se genera desarrollo, a través de un crecimiento económico que genera empleos y que ese empleo es la mejor manera que tenemos y existe para poder combatir efectivamente la pobreza.

¿Cuál ha sido su trayectoria para llegar a la ANEP?

Ya había sido director ejecutivo de ANEP en los años 90. Durante estos años también estuve en el departamento de estudios macroeconómicos de Fusades, donde fui jefe. Me encargué de analizar precisamente los sectores productivos. Después estuve trabajando durante tres años para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en un proyecto llamado Competitividad de los sectores productivos en Centroamérica y Panamá, el cual me dio la oportunidad de conocer no solo El Salvador y visitar las empresas en el país, sino en toda la región; conocer cuál era la base productiva de la región centroamericana.

¿Cuáles reformas estuvo promoviendo en esos comités?

Participé muy de cerca en la reforma del sector de telecomunicaciones, para que el Estado no tuviera que pagar un centavo en todas las inversiones que se hacían, sino que fueran realizadas por el sector privado y en competencia, donde pasamos de tener una ANTEL a tener cinco o seis empresas de telecomunicaciones. Ese tipo de reformas. Luego pasé a ser consultor a nivel internacional, en diferentes temas, en América Latina, especialmente en aquellos países que estaban siendo asediados por el socialismo del Siglo XXI.

¿De qué países exactamente tuvo la oportunidad de fungir como asesor?

Me tocaba ver Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina. Mi trabajo era ayudarles a los empresarios de esos países que se veían afectados. Ayudarles a enfrentar los problemas. Entonces, cada vez que yo venía a El Salvador, porque aquí tenía a mi familia, veía como que viajaba del futuro al presente. Me decía: algún día ese será el futuro de El Salvador. Cuando entré de nuevo a la ANEP, tenía por lo menos la visión de los riesgos, lo que puede pasar en El Salvador sino cuidamos la democracia, el sistema de libertades y el Estado de Derecho.

¿Cuál es la labor de un director de una asociación como la ANEP?

La labor de un director ejecutivo debe ser la de canalizar las inquietudes y los problemas de todos los empresarios, canalizarlos hacia el gobierno, hacia la opinión pública. Nosotros somos una gremial de gremiales. Tenemos 50 sectores productivos organizados. Tenemos tres organizaciones que representan a la pequeña, mediana y gran empresa y tenemos cerca de 10 instituciones del sector agrícola.

¿Es fácil ser mediador de esta labor?

Algunos gobiernos lo ven como oportunidad y la reciben de buena gana, pero otros consideran que la ANEP es demasiado política. Cuando usted mira los temas transversales, nosotros no defendemos a ningún partido político. Dentro de las empresas del país, hay empresarios de todos los partidos, pero con un solo principio: el de la libertad de empresa, de emprender, de que se le facilite el hacer negocios. Eso es lo que nosotros defendemos y muchas veces hay gobiernos que por su ideología intervencionista les gusta poner obstáculos a las empresas. Eso nos ha pasado en El Salvador.

¿Estuvo un tiempo en el gobierno?

Tuve la oportunidad de trabajar un tiempo en el gobierno como asesor, a cargo especialmente del comité económico y del comité de seguridad, promoviendo siempre reformas que fueran soluciones privadas a problemas públicos.

El actual director ejecutivo de la ANEP ha tenido experiencia en asesoría empresarial y en el área económica de la gestión pública.

¿Cuáles reformas estuvo promoviendo en esos comités?

Participé muy de cerca en la reforma del sector de telecomunicaciones, para que el Estado no tuviera que pagar un centavo en todas las inversiones que se hacían, sino que fueran realizadas por el sector privado y en competencia, donde pasamos de tener una ANTEL a tener cinco o seis empresas de telecomunicaciones. Ese tipo de reformas. Luego pasé a ser consultor a nivel internacional, en diferentes temas, en América Latina, especialmente en aquellos países que estaban siendo asediados por el socialismo del Siglo XXI.

¿De qué países exactamente tuvo la oportunidad de fungir como asesor?

Me tocaba ver Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina. Mi trabajo era ayudarles a los empresarios de esos países que se veían afectados. Ayudarles a enfrentar los problemas. Entonces, cada vez que yo venía a El Salvador, porque aquí tenía a mi familia, veía como que viajaba del futuro al presente. Me decía: algún día ese será el futuro de El Salvador. Cuando entré de nuevo a la ANEP, tenía por lo menos la visión de los riesgos, lo que puede pasar en El Salvador sino cuidamos la democracia, el sistema de libertades y el Estado de Derecho.

¿Cuál es la labor de un director de una asociación como la ANEP?

La labor de un director ejecutivo debe ser la de canalizar las inquietudes y los problemas de todos los empresarios, canalizarlos hacia el gobierno, hacia la opinión pública. Nosotros somos una gremial de gremiales. Tenemos 50 sectores productivos organizados. Tenemos tres organizaciones que representan a la pequeña, mediana y gran empresa y tenemos cerca de 10 instituciones del sector agrícola.

¿Es fácil ser mediador de esta labor?

Algunos gobiernos lo ven como oportunidad y la reciben de buena gana, pero otros consideran que la ANEP es demasiado política. Cuando usted mira los temas transversales, nosotros no defendemos a ningún partido político. Dentro de las empresas del país, hay empresarios de todos los partidos, pero con un solo principio: el de la libertad de empresa, de emprender, de que se le facilite el hacer negocios. Eso es lo que nosotros defendemos y muchas veces hay gobiernos que por su ideología intervencionista les gusta poner obstáculos a las empresas. Eso nos ha pasado en El Salvador.

Arnoldo Jiménez se declara como un fiel creyente del desarrollo de El Salvador y asegura que está dispuesto a defender las libertades democráticas del país

¿Por qué le interesó formar parte de una gremial como la ANEP? ¿Por qué regresó a ser director?

Siempre hay varias trincheras desde donde se puede luchar por el país. Me califico a mí mismo como un idealista. Siempre he pensado de esa manera, porque algo debo hacer para dejar un mejor país a nuestros hijos, y que si bien es cierto a veces parece que las cosas van en retroceso, no quiero que mis hijos me reclamen. Es triste viajar a esos países que van más adelantados en el socialismo del  siglo XXI y darnos cuenta que ahí la gente ya es pesimista y ya no saben qué hacer.

En este sentido, ¿ha sido difícil la tarea de ser director de la ANEP?

Sí ha sido difícil.

¿Por qué?

Porque entré en este período, el cual ha sido de mucha confrontación. El presidente Funes se ha caracterizado por ser una persona que desde un primer momento tiene que echarle la culpa a alguien de todo lo malo del país. Él culpa a los grandes empresarios de todos los males y acude a ese sentimiento de odio de clases, que tanto mal nos hace en un país. De decirle al pobre, eres pobre porque hay ricos. No prosperas, porque hay otro que prospera y con eso divide al país.

Usted hablaba sobre la confrontación que ha existido con el presidente Funes, de hecho se han dado situaciones donde su figura pública ha sido de mucha confrontación con el presidente. ¿Cómo ha manejado estas situaciones? ¿Cómo responde ante ellas?

Es difícil porque el diálogo ha estado cerrado. Ha sido una comunicación de una sola vía y cuando nos responde lo hace con insultos o como si nuestras propuestas fueran para favorecer solamente intereses de los ricos, lo cual no es cierto. Lo que nosotros hacemos es tratar de crear ese sistema de libertades que beneficia a todos los salvadoreños.

¿El presidente Funes en muchas ocasiones ha dicho que sus intereses responden a los de un sector político?

Nosotros no tenemos ningún vínculo a un partido político. Puede haber alguna coincidencia en los principios que defendemos. Hay partidos que creen más en las libertades, en comparación con otros  y en el libre mercado. En ese sentido sí encontramos mejor receptividad de parte de algunos partidos que comulgan con nuestros principios, pero no por eso vamos a dejar de poner a disposición de cualquier gobierno que sea, de cualquier ideología, nuestros documentos, nuestras investigaciones, nuestras recomendaciones; de trasladar lo que opinan todos los empresarios, desde el más pequeño hasta el más grande.

Ante esta situación, ¿cuáles son los mayores compromisos que asume un representante de la ANEP?

De los mayores compromisos que asume el sector privado es  la misión que tenemos de mantener los empleos y generar mayor empleo; de contribuir a que el país crezca y eso el empresario lo puede hacer produciendo y generando ingresos. Esa es la única manera. Pero para eso necesitamos un clima adecuado que permita que esa semilla sea fértil en nuestra tierra. El empresario salvadoreño es verdaderamente un emprendedor comprometido con el país; es una persona que ahorra su dinero y en vez de gastárselo y andarlo despilfarrando, lo ahorra y decide invertirlo.

¿Cuál es la tarea y el desafío entonces?

Mucha gente ven a la ANEP como defensores de intereses. Nos confunden con una gremial más y nosotros no somos una gremial, somos una federación de todas las gremiales productivas del país. Nuestro objetivo es el bienestar del país, que haya empleo y que haya mayor desarrollo y crecimiento para todas las empresas, desde las más pequeña hasta las más grande. El mayor desafío que yo encuentro en este momento es difundir lo que es ANEP. Que la gente entienda que ANEP no es ARENA, no es defensa de intereses; que es la defensa de un sistema de libertades que permite la prosperidad en el país.

Si pudiera reunirse a solas con el presidente electo Salvador Sánchez Cerén, ¿qué le diría en términos de potenciar negocios en el país?

Primero le diría que cuente con nosotros, con ANEP. Si bien pensamos diferente, todos queremos a nuestro país; que mantengamos este diálogo, porque en la medida que nos distanciamos entonces se crea más conflicto. El país ya no aguanta más conflicto, ni más polarización. Él es una persona muy tranquila, sencilla, no creo que se vaya a convertir en un presidente lleno de soberbia, de prepotencia, que es lo que le ha pasado a algunos presidentes anteriores. Que mantenga esa sencillez y se mantenga siempre abierto al diálogo, porque oportunidades hay y siempre habrá de negocios, pero lo primero que necesita el país es confianza.

¿Qué más podemos esperar del director de la ANEP, en este próximo período de gobierno?

De mi persona pueden esperar alguien que no se desanime, que a pesar de todos los problemas que hemos vivido siempre tiene esperanza en mi país y en los salvadoreños. Desde pequeño, tuve compañeros en el colegio, quienes unos se fueron a la guerrilla, otros se fueron a la universidad, otros emprendieron; y hablo con todos ellos y después de muchos años nos reunimos con todos ellos, de diferentes pensamientos. Creo que las personas, muchas veces han recibido distintos golpes en la vida que los han dejado marcados y con ciertos resentimientos, pero tenemos que hacer un poco de terapia y limar asperezas y empezar a trabajar unidos por El Salvador.

¿Cuál sería su mensaje a los jóvenes?

Que no sean apáticos a lo que sucede en su país. Las cosas no están dadas. Una vez les quitan sus libertades, es muy difícil recuperarlas. Se las quitan en un segundo, con una ley, con una inconstitucionalidad, con una toma de una institución y si ellos se quedan callados por comodidad, entonces tarde o temprano van a sufrir las consecuencias, y van a ser abusados por un Estado omnipotente, sin tener a nadie que los defienda.

 

Tiro al plato

Mauricio Funes: Prepotente

Salvador Sánchez Cerén: Humilde

El Salvador: Productivo

ANEP: Libertades

Arnoldo Jiménez: Honesto

Empresa privada: Motor del desarrollo

Economía: Disciplina.

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