Editorial

21 Mar 2014
Editorial | Por: Redacción

¿Vivir o recordar el legado de Monseñor Romero?

Durante su campaña, su toma de posesión y su quinquenio al frente del Ejecutivo, el presidente Mauricio Funes ha hecho alarde de su admiración por monseñor Óscar Arnulfo Romero. Sin embargo, su discurso no ha sido apegado a la práctica, en especial por su poca “opción preferencial por los pobres”, como pregonaba el religioso. Por el contrario, el presidente se ha dado a la tarea de bautizar a un bulevar y el aeropuerto con el nombre del inolvidable líder católico.

Este jueves 20 de marzo, se conoció que la Asamblea Legislativa aprobó que el Aeropuerto Internacional de El Salvador sea llamado “Óscar Arnulfo Romero y Galdámez”. En noviembre de 2012, el presidente Funes también bautizó con el mismo nombre el controversial exbulevar “Diego de Holguín”, como un homenaje a uno de los hombres más reconocidos de El Salvador. A pesar que no es fue una persona amada por todos, fue un hombre que predicó la justicia, exigió la verdad, criticó las malas decisiones del gobierno de su época, denunció las injusticias y violaciones a los derechos humanos.

No obstante, los proyectos que han sido llamados con él, han estado ligados a temas de corrupción, lujos, millonarias inversiones que pudieron destinarse a los más pobres y necesitados de El Salvador. Estas acciones demuestran contradicciones entre la concepción que tiene el presidente Funes y el verdadero vivir que tuve monseñor Romero. Por ello es válido preguntarse qué es lo más importante: vivir el legado de Romero o recordar su nombre solo en monumentos, aeropuertos o calles.

Por supuesto, lo ideal sería vivir y practicar el ejemplo de vida que siguió monseñor Romero. Pero eso es algo que el presidente Funes aún no tiene claro y es necesario aclarárselo. Romero no buscaba ser recordado con placas y honores, sino que buscaba ser “la voz de los sin voz” y anteponer los beneficios de las mayorías ante los intereses económicos y políticos de los sectores de poder. Por su preferencia hacia los pobres, San Romero vive en los corazones de los salvadoreños. No basta con recordarlo en las calles y aeropuertos; es necesario mantener su legado y vivir apegados a su discurso.

  • manny194

    Esta es la cuerda con que jalan al pueblo ignorante, Monseñor lo que pedia era justicia, no dijo soy de la derecha o izquierda que al final son la misma mierda de ladrones, corruptos y sinverguenzs

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