Colaboradores

14 Ene 2017
Colaboradores | Por: Karen Rivas

¿Ya sabés qué hacer ahora que sos bachiller?

 

Llega el momento de dejar el uniforme las calcetas y el prospecto. Las lágrimas de despedida inundan nuestros ojos al ver los salones que fueron parte de toda una aventura de enseñanza, diversión y discusión; ahora crecen sentimientos encontrados de nostalgia, alegría e ilusión, incluso de preocupación. El último año de bachillerato se vuelve inolvidable.

Al culminar esta etapa nacen preguntas que cuesta responder ¿iré a la universidad? ¿Qué estudiaré? ¿Trabajaré? ¿De qué trabajaré? El momento en el que se ve la sociedad ya no es el lugar donde se vive, si no el lugar donde se deberá sobrevivir a toda costa. La primera opción para muchos es estudiar, pero ¿qué estudiar? ¿Dónde hacerlo?

Para saber que estudiar primero se debe ser consciente cuáles son las debilidades y fortalezas personales, tal como lo que nos enseñaron en bachillerato conocer nuestro “FODA”. Luego, estar seguro que la opción elegida sea lo que quieras hacer toda tu vida, hacer que trabajar sea vuelva interesante y no estresante.

Para responder la pregunta “¿dónde estudiar?” se necesita saber que en las universidades privadas el costo de las mensualidades ronda desde los $61 a $125 dólares, dependiendo el lugar que se elija. Es necesario ser consiente de los ingresos que se tendrán para estudiar y hacer evaluar el lugar que más nos conviene.

Por otra parte, también existe la Universidad de El Salvador (UES) que al final es el sueño inalcanzable de muchos, debido que para ingresar se requiere de un largo procedimiento, que al final no todos aprueban. Entonces, algunos estudiantes optan por pasar un año en cualquier facultad que tenga cupo disponible y más adelante, cambiarse a lo que desean.

La opción de ingresar al mundo laboral es muy buena, pero no es fácil encontrar el empleo “soñado”. Cabe señalar que, para obtener un empleo se deben completar muchos requisitos, tanto a nivel académico y de experiencia. Un joven recién graduado de bachillerato no cuenta con la experiencia laboral que demandan las empresas, motivo por el cual muchos no obtienen empleo.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), El Salvador es el segundo país con mayor tasa de desempleo en Centroamérica y es por ello que muchos de ellos encuentran el valor de crear su propia fuente de ingreso.

Así mismo, otra opción que muchos tienen en mente es estudiar y trabajar al mismo tiempo, pero al enfrentase con el campo laboral empiezan a darse cuenta que es muy complicado. La mayoría de empresas privadas no dan permiso de estudiar y por ley se deben laborar ocho horas diarias; además, el salario no es abundante y, en ocasiones, este no alcanza para cubrir las mensualidades y los gastos propios del trabajo.

Sin embargo, hay casos de jóvenes que han demostrado, que pese a las dificultades, que trabajar estudiar y trabajar es posible; por ejemplo, Naviluz Rodríguez, quien actualmente cursa su noveno ciclo de Ingeniería Industrial. Según Rodríguez, esto requiere de mucha voluntad y disciplina para poder hacer bien las dos cosas al mismo tiempo, pero que ha tenido “que dejar gustos y lujos por estudiar”.

Otro ejemplo a seguir es el de Carlos Mario, quien desde muy joven se vio en la obligación de trabajar, pero nunca quiso abandonar sus estudios. Carlos en muchos casos solo podía llevar tres materias en un ciclo, debido que la universidad a la que asistía no tenía horarios tan flexibles, pero al final logró obtener su licenciatura.

Hay muchas opciones de lo que podés hacer después del bachillerato. Aprender un segundo idioma jamás está demás, el inglés, por ejemplo, abre muchas oportunidades en el campo laboral.

Sino, optar por abonar nuevos conocimientos de forma gratuita en los diferentes cursos, también es una excelente opción; algunos de estos cursos los imparte el Instituto Salvadoreño de Formación Profesional (INSAFORP).

Es natural cuestionarse qué hacer y preocuparse por el futuro, pero la clave consiste en actuar y buscar solución pronta a las respuestas. No preocuparse, sino ocuparse y formular un plan “A”, “B” o los que sean necesarios para lograr vencer las adversidades.

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