Colaboradores

3 Feb 2013
Colaboradores | Por: Raúl Cornejo

¿Y si nos volvemos emprendedores?

Reflexionemos un momento.

 

A todos nos ha pasado: la típica escena en la cual esperas sentado nervioso y pensativo el momento ansiado en el que tu posible futuro jefe te llame y las luces del proceso de reclutamiento caigan sobre ti. Tras un intercambio de palabras cordiales, poco a poco las preguntas referentes a tu currículo, tu situación laboral actual y las experiencias de trabajos previos salen a la luz. Tú contestas cada una de ella con aplomo y certeza, tu entrevistador parece asentir con todo lo que tú dices e impresionarse… Tras una sesión de preguntas y respuestas en las cuales tu eres el que más ha hablado de los dos, el evaluador te invita a mantenerte pendiente del siguiente paso del proceso, el famoso “nosotros lo contactaremos”.

 

Pero los días pasan y el teléfono no suena, o no recibes el tan ansiado e-mail invitándote la otra entrevista. Te animas a llamar a la empresa  o  bien escribir el no mal ponderado “correo de seguimiento post-entrevista” pero no obtienes respuesta.

Entonces surge la pregunta: ¿Qué hice mal para que ya no me hayan llamado?

 

Para nadie es un secreto la situación económica de nuestro país y cómo impacta negativamente en nuestro diario vivir: políticamente estamos más divididos que un rompecabezas, tanto quienes nos gobiernan como quienes actúan de oposición no hacen otra cosa que pelear y acusarse entre ellos y dividirse las ganancias que tal división genera bajo la mesa. Esa continua pugna de intereses genera incertidumbre ahuyentando a los inversores extranjeros y elevando el nivel de tensión y discordia de los salvadoreños. Las empresas ya establecidas se mueven con cautela ante tal bomba de tiempo, se contrae el consumo y la inversión privada debido a que es preferible guardar el dinero y tenerlo seguro en nuestras manos en lugar de gastarlo. Si no hay consumidores no hay demanda, sin demanda las empresas no producen y si no producen, no hay empleo. Y si faltan ambos la economía se viene a pique generando un sinfín de problemas sociales como la delincuencia, el desempleo, la migración, etc.

 

En los últimos 15 años hemos escuchado decir a nuestros gobernantes que es necesario, con carácter de urgente, atraer inversión extranjera. Y este servidor se pregunta constantemente: ¿Y por qué no promover la inversión nacional? Si se supone que los salvadoreños somos trabajadores, ingeniosos, luchadores, aguerridos y un sin número de calificativos que se nos atribuyen como parte de nuestro elevado nacionalismo. Tenemos el potencial necesario para sacar adelante el país y recuperar esa buena reputación con la que éramos reconocidos internacionalmente en épocas pasadas.

 

¿Por qué no agregarnos ese atributo de emprendedores?

 

¿Por qué en lugar de rogar por empleos aquí y allá con la esperanza que alguien nos brinde la oportunidad nos volvemos “creadores de empleo”?

 

¿Por qué no ser empleado al servicio de alguien más y al mismo tiempo jefe de tu propia empresa?

¿Por qué no ser más visionarios y  crear negocios que sean capaces de expandirse más allá de nuestras fronteras?

Dejar de ser conformistas, depender de nosotros mismos en lugar de las remesas.

 

Si cada uno de nosotros, los que habitamos este terruño querido llamado El Salvador, pensáramos en una sola idea de negocio o bien en una idea sencilla para mejorar el país; tendríamos alrededor de 6 millones de ideas innovadoras que sin duda alguna dinamizaría la economía, mejoraríamos nuestro nivel de vida y las cosas serían muy pero muy diferentes. Un país más prospero.

 

*Colaborador de MedioLleno

  • Muy bien Carlos, me gustó mucho tu artículo, ya que marca una tendencia que debe ser apoyada por los jóvenes centroamericanos, de acuerdo en la unión está la fuerza. Te felicito, así se hace patria.
    Carlos Díaz M.

  • El problema es la falta de “madurez, voluntad y deseo” político en materia de integración; pero es importante recalcar que la integración es un proceso que da inicio por asuntos Económicos, son las empresas que hacen que los procesos cada vez sean más exigentes. Es clave mencionar las diferencias políticas que existe en la región centroamericana; podemos ver ese desequilibrio político empezando por Nicaragua, Honduras y Guatemala incluyendo Panamá que no tienen ni madurez política, ni voluntad política ni mucho menos deseo político. El factor “realista” es decir la lucha o la búsqueda por el poder es palpable en los líderes políticos. El reconocimiento del Presidente Obama al Presidente Funes da buenos indicios en materia de Integración que posee un liderazgo en la Región… Pero la Integración no solo es Política, también es Social y cómo también lo mencionaba anteriormente Económica… Hablar de integración es hablar de múltiples elementos, pero para darle un “plus” a tu análisis podemos agregar lo anteriormente dicho.

    Israel Landaverde
    Senior en Relaciones Internacionales

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