Colaboradores

6 Ene 2013
Colaboradores | Por: Melissa Núñez

Vacuna contra el Virus de papiloma Humano, ¿previene o aumenta el riesgo de cáncer?

El Ministerio de Salud de El Salvador está haciendo una campaña cuyo objetivo es supuestamente prevenir el virus de papiloma humano (VPH) causante del cáncer de cuello uterino,  con una vacuna que se ofrece a mujeres jóvenes de  13  a  18 años.

 

En un artículo publicado en éste medio hace unas semanas, se describen las cifras de mujeres infectadas entre los años 2009-2012 y establece así la importancia de tomar acción contra este tipo de cáncer. Pero las buenas intenciones no son suficientes.

En  el mismo artículo, explica el especialista en ginecología Dr. Rafael Quijada, que esta es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) y el mismo profesional aconseja a los jóvenes “abstenerse  a efectuar actos sexuales a temprana edad, ya que éstos pueden ser perjudiciales no solo para la salud física, sino también para la salud psicológica.” 

 

Si la enfermedad es transmitida sexualmente (ETS) y afecta a mujeres sexualmente activas ¿por qué ofrecer esta vacuna a niñas de 13 a 18 años? (Gente Ayudando Gente la ofrece para niñas desde los 9 años).  ¿No sería una solución más constructiva y  probablemente más productiva usar ese dinero en una campaña que promueva la fidelidad en la pareja y la abstinencia en los jóvenes? Para prevenir una enfermedad, si eso es posible, ¿no es mejor eliminar el riesgo que solo reducir el riesgo de infección?  Veamos el caso de Uganda, que se ha preocupado de educar y no solo entrenar a su población. La educación abarca a la persona,  su intelecto, su afectividad y sobre todo su voluntad para elegir bien. El entrenamiento se reduce a decir qué hacer y cómo hacerlo sin informar, sin enseñar, sin hacer pensar, ni respetar.

 

La promoción de esta vacuna, al igual que el uso del preservativo, es un arma de doble filo que en lugar de prevenir una enfermedad puede abrir paso a un inicio precoz e irresponsable de la vida sexual estimulando la promiscuidad y por tanto  la proliferación del VPH y otras enfermedades. Por otro lado, la vacuna no ataca los 40 tipos de VPH, solo ataca 4. El servicio de control temprano por citologías es más efectivo para detectar células cancerígenas y prevenir muertes, en caso de que no se siguiera la primera recomendación de ser fiel o abstemio, según el caso.

 

Esta campaña es negativa, para los jóvenes y para nuestro país, pues no da información sobre investigaciones realizadas sobre efectos secundarios tales como podría ser el aumento de la fuerza de los virus cancerígenos no atacados por la vacuna. Tampoco explica la primera opción para vivir la sexualidad responsablemente, ni da importancia al aspecto psicológico relacionado con la sexualidad, como explica el  Dr. Rafael Quijada en el artículo antes mencionado.

 

El mayor daño a una sociedad no lo hace el cáncer, lo hace la ausencia de valores, de personas responsables, de familias integradas, de educación, de respeto por uno mismo y por los demás.

*Colaboradora de MedioLleno

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