Colaboradores

25 Feb 2017
Colaboradores | Por: Melvin Mejía

Un joven que cambie el sistema ¿por qué no?

En el 2009 ocurrió un fenómeno que afectó de manera negativa a todo el mundo en el ámbito económico, fue un año de crisis, pero en realidad la crisis se empezó a gestar en el 2008, debido a las anomalías en el mundo político y la problemática que conmovió al sector financiero, en especial en los Estados Unidos. Quebró del Banco Lehman Brothers, dando inicio a la ruptura económica mundial de esta época.

Es sabido por el mundo académico, que lo que sucede con la nación norteamericana le afecta a todos los países del mundo en este tiempo de globalización; así que, obviamente, nuestro país no escapó de las consecuencias de tal incidente, tanto que, aun actualmente no hemos podido recuperarnos.

Para el 2015, El Salvador obtuvo un crecimiento económico de 2.5%, esos números fueron parecidos a los del siguiente año, el 2016. Ahora, debido al aumento del sueldo mínimo de los últimos meses, muchas empresas han optado por retirarse del país, generando preocupación con respecto a la inversión económica, la cual es renuente. Todo por los altos aranceles e impuestos que el Gobierno impone a los inversores, esos que aún se aventuran por generar producción dentro de nuestro abatido territorio.

Aparte de esto, son diversos los factores que golpean al sector de la economía nacional, entre estos: la terrible inseguridad y violencia que se manifiesta a diario; la baja calificación de mano de obra con la que se cuenta; así como, los engorrosos y demasiados trámites burocráticos que se deben llevar a cabo para establecer un negocio formal en El Salvador. Todas estas condiciones, no solo son obstáculos para que se dé la inversión extranjera, sino también para que los productores nacionales progresen.

Es de menester entonces, que los emprendedores no se dejen amedrentar por estas dificultades; sino que debe suceder todo lo contrario. El país necesita empleos y salvadoreños que aporten masa monetaria para regresar la estabilización económica que tanto se anhela en nuestro medio. De la misma manera, incito al gobierno que decrete medidas paliativas, que configuren la sociedad a un hábito de trabajo, tal como lo planteaba uno de los clásicos economistas del liberalismo, Adam Smith. El autor básicamente se refería a que si los pobladores de un determinado país se dedican a trabajar sin regañadientes, por voluntad propia, lograran mejores condiciones de vida; ejemplo de esto son los países de Alemania y Japón.

Siguiendo la misma línea de economista, durante la crisis ocurrida en 1930 hubo un “salvador”, John Maynard Keynnes y sus teorías. Keynnes fue conocido como el médico del capitalismo, siendo el individuo que rescató la economía norteamericana; así como él, en nuestro país puede levantarse una persona que solvente los problemas que sufre el pueblo salvadoreño.

Puede ser un político, un pensador, un erudito o un líder, no importa, pero es esencial que tenga la visión de encaminar a una renovación del nuestro sistema. Este nuevo líder o grupo que revoluciones el aparato estatal puede surgir entre los jóvenes ¿por qué no? Esa es la invitación, que cada uno de nosotros aporte su granito de arena y guíe a todos los salvadoreños a mejores épocas de desarrollo humano y económico.

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