Colaboradores

30 Mar 2014
Colaboradores | Por: Carlos Mendez

Un futuro incierto

La educación es una herramienta con la que un individuo puede desarrollar sus capacidades y facultades para que un futuro se desempeñe como profesional y así aportar sus habilidades en el mercado laboral. Asimismo, promueve un bienestar social y económico. En teoría, con un buen sistema educativo implementado se podría reducir la brecha de desigualdades en El Salvador.

Es decir, si el país pusiera un fin a la ignorancia del pueblo, muchas personas con recursos limitados fueran capaces de salir adelante y, por ende, podrían adquirir empleos con mejores remuneraciones. No obstante, este país centroamericano se ve atrapado en un círculo vicioso ya que no se le da mucha importancia y se subestima el poder de la educación.

Lastimosamente, El Salvador no se ha visto recompensado en los resultados que refleja la Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media (PAES). En el 2013, se obtuvo un promedio de 5.3 en las instituciones públicas. Definitivamente, una cifra alarmante que demuestra la ineficiencia del rubro educativo en la nación. Similarmente, a nivel regional, El Salvador se encuentra académicamente por debajo de los otros países del istmo.

En el 2011 el país había invertido tan solo un 3.3 por ciento del PIB en programas educativos. Sin embargo, para poder cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, programa impulsado por la ONU, la cifra deberá duplicarse para poder ver mejores resultados en un futuro.

Existe también una desigualdad en la cobertura de los programas nacionales. El gobierno invierte en educación, pero la mayoría de veces favorece a personas pertenecientes a centros urbanos. En efecto, se crea una paradoja porque un sector de la población está siendo excluido de esta inversión, que en este caso es el sector rural.

Otro factor que concierna a la población es la relación entre mayores ingresos y la calidad educativa. De las 15 instituciones con los mejores promedios de la PAES, solo 3 pertenecían al gobierno. Esto quiere decir que la mayoría de salvadoreños reciben una educación inferior ya que no tienen el poder adquisitivo de financiar una institución privada que brinde una buena calidad.

En el Informe sobre Desarrollo Humano de El Salvador 2010 del PNUD, un grupo de estudiantes pertenecientes a instituciones públicas describen la educación como ineficiente. Recalcan el “incumplimiento de horas de clase”, “deficiencias pedagógicas”, entre otras. Sin duda alguna, este parámetro se suma a lista como otro termómetro para alarmar al gobierno sobre la poca importancia que se le esta dando al sistema educativo en nuestro país.

Como sugerencia, el Ministerio de Educación debería impulsar el bachillerato técnico. Con este, los estudiantes tendrán el conocimiento en aprendizajes de las materias comunes, pero también desarrollarán las habilidades necesarias de la profesión que elegirán en un futuro.

¿Qué beneficios nos trae un bachillerato técnico? Actualmente en El Salvador se han menospreciado los técnicos y muchas carreras profesionales se han saturado. A causa del abarrotamiento, los técnicos ampliarían el panorama de los jóvenes al integrarse en el mercado laboral. Además de diversificar, el bachillerato técnico también favorecerá al estudiante al graduarse, pues el individuo ya tendría una capacitación, por ende, las probabilidades de conseguir un trabajo inmediato aumentarían. Ya con un ingreso económico, el estudiante podrá optar en un futuro continuar con la educación superior.

Entonces, la pregunta es ¿para qué hacer inversiones que generen empleos de exigencia profesional si la mayoría de nuestra población no está capacitada? En conclusión, será imposible alcanzar un desarrollo social beneficioso si no se toman medidas sobre la deficiencia y fallas del sistema educativo salvadoreño. Hay que denunciar el hecho de que nuestro gobierno está brindando un servicio a medias a la población. ¡Es hora de educar al pueblo salvadoreño!

  • Carolina Mejia

    El último punto resume uno de los mayores problemas de El Salvador. BRAVO muchacho, muy buena reflexión, sigue adelante porque necesitamos más jóvenes como tu.

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