Colaboradores

20 Ene 2018
Colaboradores | Por: Jeferson Aldana

TPS, buscar soluciones y no culpables

El lunes 8 de enero se dio a conocer que Estados Unidos no renovará el TPS (en inglés, Estatus de Protección Temporal) para El Salvador y otros países. Por lo que, los salvadoreños que estaban amparados bajo dicho estatus tienen un plazo de 18 meses para abandonar el país norteamericano, es decir, hasta el 9 de septiembre de 2019.

Mientras tanto, en El Salvador, se pueden a ver las reacciones de la población. Y entre los comentarios que más se repiten son en los que se trata de buscar al culpable de la cancelación de este beneficio. Mientras unos argumentan que es a causa de un partido político de nuestro país y sus actuares, otros dicen que es simple política de Donald Trump a causa del “racismo”, entre otras teorías.

Y con periodos electorales aproximándose, no va a ser de sorprenderse que un hecho como este se ha politizado. Sobre todo, haciendo propuestas que quizá nunca lleguen a cumplirse, como el decir que les van a esperar con trabajo, cuando la realidad es que hay muchas personas en el país que están desempleadas.

El caso es que no vamos a solucionar nada con encontrar al culpable de que no se haya renovado el TPS. El Salvador debería haberse preparado para este momento porque el estatus, como su nombre lo dice, era temporal. Pero, no se puede llorar sobre la leche derramada; tenemos que hacer una solución ahora.

Hay muchos que dicen que, “los políticos incompetentes que tenemos” nos tienen en esta situación. Pero, al fin de cuentas nuestras esperanzas no siempre tienen que depender de un político; somos nosotros mismos los que movemos la economía de nuestro país.

Según datos de la DIGESTYC, en la encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples, en el 2016, las familias que reciben remesas utilizaron el dinero de la siguiente manera: 96.6% en comida o ropa (consumo); 5.88% para educación; 4.8% gastos médicos; 2.93% ahorro y 1.84% para vivienda. Mientras que, si se comparan los datos con los del 2006, el 93% fue gastado en consumo; 11.7% para educación; 8.9% gastos médicos; 7.39% ahorro y 2.02% para vivienda.

Luego de una década, las familias que reciben remesa se volvieron más consumistas. Y le apostaron menos a la inversión a largo plazo, como el ahorro o la educación. Dado que utilizan el 96.6% de sus remesas para consumo, es probable que, incluso, algunas familias se hayan acostumbrado a no tener algún tipo de trabajo.

Ahora, El Salvador tiene que buscar nuevas formas de ingreso, ya que las remesas se ven amenazadas; aunque, las que provienen por parte de personas bajo el TPS solo representan el 20% de remesas que capta El Salvador, según Eugenio Chicas. Pero, esto es algo que va a tener un gran impacto. Y, además, tienen que recibir a cerca de 200 mil salvadoreños que se encontraban en el exterior.

Entonces, ¿cómo vamos a dar soluciones? Es cierto, tenemos políticos corrutos, ¿y por qué nosotros no nos convertimos en un político ético, acaso no tenemos salvadoreños capaces? Tenemos que denunciar la corrupción, ¿pero de qué nos sirve desenmascarar a los corruptos si no vamos a sustituirlos? ¿Es más fácil criticar que hacer? Y sobre la economía, ¿acaso es tan difícil cambiar nuestros hábitos consumistas, es más fácil ser un derrochador que un ahorrador?

Ante un problema como la cancelación del TPS la solución no es buscar al culpable, es actuar. La mejor manera de mejorar las cosas no es solo quejarse, es hacer, cambiar nuestra mente, demostrar de lo que somos capaces.

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