Colaboradores

30 Sep 2012
Colaboradores | Por: Aquiles Roberto Parada

Sin evolución estamos destinados al fracaso

La semana pasada, todos veíamos con incredulidad las declaraciones del diputado de ARENA Sigifredo Ochoa Pérez, en las que lanzaba duras críticas a la máxima dirigencia del principal partido de oposición. En ellas, los acusaba de coartar su voto en las sesiones plenarias del órgano legislativo e incluso de impedirle tomar sus propias decisiones en su quehacer legislativo. Ante esta situación, las redes sociales volvieron a jugar un importante papel en la creación de opinión crítica de la sociedad respecto a su realidad. Inmediatamente después de que se conocieran las diferencias entre el legislador y su partido, usuarios de Twitter reaccionaron de tres distintas maneras: apoyando al diputado, acusándolo de transfuguismo y envalentonando a otros legisladores a tomar igual posición; nuevamente la población se hizo sentir, dio su opinión y generó criterio de esta coyuntura.

He traído el caso de Ochoa Pérez a colación por el hecho que desde el momento que sin tapujos acuso a dirigentes de ARENA de manejar el partido como una hacienda propia, ha marcado un hito histórico en la política nacional, porque con su ejemplo ha respondido al clamor de muchos: independencia de los diputados respecto a sus cúpulas partidarias y el que estos verdaderamente respondan a interés del colectivo.

Sin duda alguna el sistema político evolucionará, habrá mas diputados que como el artículo 125 de la Constitución vigente en el país les manda a: “ser representantes del pueblo entero y a no estar ligados por ningún mandato imperativo….” Se separaran del poder de la cúpula y dejaran de ser ciegos servidores de sus intereses, para al fin legislar como es debido, para el bien de todos.

Este es un fuerte llamado de la población a las todopoderosas cúpulas de los partidos políticos actuales, llamado que se gestó con la sentencia de la Corte Suprema de Justicia que avaló las listas abiertas de candidatos a diputados rompiendo con su hermetismo y permitiendo las candidaturas independientes para legisladores y alcaldes. Esta sentencia fue bien acogida por la población, quien le expresó a las dirigencias partidarias su deseo de modificar el proceso eleccionario del país y de no ser relegadas del mismo, petición que confirmaron al votar sin ocupar de guía la estructura de posiciones dictadas en las listas de candidatos a diputados, resultando electos personas que los partidos no esperaban ver ocupando un curul. Tal es el caso del mismo Ochoa Pérez, quien saltó desde la posición 24 hasta la quinta posición en San Salvador, o el caso de la diputada Alejandrina Castro que de la posición 20 subió hasta el noveno lugar, entre algunos otros.

Estos movimientos sorpresa le demuestran a las cúpulas actuales que el electorado a ya no elegirá  a quienes siempre están en primeros lugares de la lista, sino que ya ha ampliado su criterio. Como muestra de ello está también la cara opuesta de la moneda: la diputada Margarita Escobar, quien de ser la primera en la lista por ARENA, terminó agenciándose la tercera posición en los resultados y el caso del diputado Mario Valiente que de la posición 5 terminó en el séptimo lugar.

Desde este punto ya no hay vuelta atrás, para bien o para mal el Coronel Ochoa Pérez ha plantado una idea en el pensamiento político nacional que permanecerá, por eso no se debe permitir que este suceso se convierta en solo un pasado incómodo del poder político.

Es momento que el actual sistema político comprenda que debe renovar la mayoría de sus obsoletos mecanismos, porque lo que no evoluciona esta condenado a fracasar.

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