Colaboradores

4 Oct 2013
Colaboradores | Por: René Rivera

S.U.B.E.S., ¿modernización?

El pasado viernes 20 de septiembre de 2013 fui bombardeado con información “importante” sobre la nueva tarjeta SUBES y sobre lo esencial que se va a volver dentro de poco. He oído que la implementación de este nuevo sistema de cobro es un paso de vital importancia en el camino hacia modernización del transporte público. Al oír, esto cualquier persona normal se preguntaría: ¿Cómo va  a mejorar todo y de qué forma se va a modernizar el transporte público?

 No le demos más vueltas, hoy he viajado en tres buses de distintas rutas que ya cuentan con el aparto amarillo, ese con el que ya puedo hacer uso de mi nueva tarjeta SUBES. Al ver los aparatitos instalados no pude evitar pensar: “¡Qué moderno! Ya no voy a tener que andar “centaviando” para pagar el bus”. Claro, esto lo pensé antes de notar que me estaba subiendo a un bus más viejo que un tanque de la Segunda Guerra Mundial y que emanaba más “vapor” que una locomotora.

Cuando ya estaba sentado y mi encuentro con el aparatito de SUBES había quedado en el olvido, pasó algo que nunca hubiera esperado: el bus se quedó.  Unas 30 personas más y yo esperamos alrededor de 15 minutos a que el motorista se convenciera de que el bus no se iba a mover y nos devolviera el pasaje. Mientras esperábamos la decisión del señor busero, un hombre de unos 60 años se levantó indignado y dijo que no estaba de acuerdo con que los buses ya no sirvieran y aún así se hablara de “modernización” en el transporte público.

Estas palabras me sacaron de mi perpetuo letargo y me motivaron a escribir esto. Con lo que ese señor dijo me di cuenta de que no estaba solo en mi forma de pensar y que también otras personas estaban de acuerdo conmigo: esta tarjeta es un gasto innecesario y quizá hasta absurdo de dinero. No sé, ni quiero saber cuánto se está gastando en esto, no porque no me importe o porque no me quiero molestar en averiguarlo, más bien porque no quiero sufrir al saber en qué se gastan los impuestos de los salvadoreños. Una tarjeta no significa nada y no representa ningún tipo de modernización real.

Quisiera recordarle a quienes se encargan de esta clase de proyectos que los salvadoreños no somos niños pequeños a los que pueden apantallar con “tarjetas holográficas”. La verdad es que me ofende que digan que con esta tarjeta, que se arruina, se moja, se pierde, que cuesta 50 centavos (que no todos tienen para pagar y que no se vende en todos lados-  las cosas van a ser mejores. Obviamente nada va a ser mejor, los buses se van a seguir quedando, los asientos van a seguir estando despedazados, el humo nos va a seguir ahogando…

Y entonces pregunto: ¿cuál es la modernización de la que hablan?  No sé si ellos y yo tenemos una concepción distinta sobre modernización, pero a mí no me termina de convencer. Creo que voy a saber que la modernización llegó cuando pueda hablar sin tener gritar dentro de un bus, cuando el humo que se filtra del escape no haga que me duela la cabeza y quizá cuando por lo menos los asientos no estén rotos.  SUBES, ¿modernización? Por favor.

*Colaborador de MdeioLleno

  • juan

    rene rivera, chupame un huevo

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