Colaboradores

27 Abr 2014
Colaboradores | Por: Óscar Bolaños

Reflexiones sobre la famosa tregua entre pandillas

Desde el año 2012 hemos estado escuchando en los medios de comunicación el término “tregua entre pandillas”, que desde mi punto de vista únicamente significa una burla a la población honrada y trabajadora de nuestro querido El Salvador. Ese proceso no es más que una negociación absurda entre el Estado y un grupo de delincuentes que lo único que saben hacer es delinquir.

Con esta “tregua” no ha beneficiado en nada a la población salvadoreña, el gobierno ha buscado jactarse de la reducción en el número de homicidios, ya que dicha disminución es el único logro que se ha obtenido durante este también denominado “proceso de pacificación”.

Es evidente que lo único que les interesa a las maras es obtener beneficios a cambio de la reducción de homicidios. Está más que claro que estos grupos no están en la disposición de dejar de cometer delitos. Se niegan a dejar de extorsionar hasta a los más humildes comerciantes que ni siquiera tienen la libertad de moverse a donde ellos quieran con su mercancía sin tener que ser intimidados y hasta agredidos por dichos criminales.

Me parece indignante e inconcebible ver cómo las pandillas quieren condicionar al Estado salvadoreño a que cumpla con sus exigencias y que continúen apoyando dicho diálogo, en el cual los únicos beneficiados son ellos porque obtienen privilegios en lugar de ser castigados. Lamentablemente, ahora las pandillas piensan que tienen derecho a ser escuchados y negociar la paz de nuestro país, cuando sabemos que no hay nada que negociar, ya que tenemos leyes que establecen castigos o penas a TODO aquel que pase por encima de ellas y nadie puede ser absuelto a menos que se compruebe que son inocentes de cualquier cargo que se les impute. De todos es conocido que este no es el caso de las pandillas porque sus mismos líderes reconocen que extorsionan a la población como forma de sostén y financiamiento de dichas estructuras.

En los últimos días se ha presentado un repunte en el número de homicidios que se cometen a diario. Hemos conocido también de ataques armados en contra de agentes policiales y militares, los cuales las mismas autoridades encargadas de la seguridad nacional reconocen como una medida de presión por parte de las pandillas al gobierno para que se continúe con la negociación.

Gran parte de la ciudadanía rechaza la idea a que se reanuden las negociaciones con las pandillas y coinciden en que únicamente se debe hablar con aquellos que están dispuestos a dejar de cometer delitos y a abandonar estos grupos definitivamente. Se debe trabajar mucho en la reinserción de estas personas que si quieren abandonar el grupo ilegal al que pertenecen.

Un país seguro no es aquel en el cual existe una tasa de homicidios baja o nula. Prueba de ello es nuestro país. A pesar de que por un tiempo tuvimos una tasa de homicidios baja, el clima de inseguridad siempre ha sido el mismo y no hemos tenido la dicha de gozar de algún beneficio suscitado de la mencionada tregua. Al contrario, las pandillas sienten que tienen voz y que deben ser escuchados. El gobierno les ha dado el mango del sartén y les devolvió el control a los máximos líderes de las pandillas.

El número de homicidios solo es la cara visible ante la comunidad internacional, pero la verdadera delincuencia e inseguridad la vivimos día a día al abordar un autobús, al caminar por las calles de nuestros municipios y al no tener la libertad de visitar a nuestros familiares por el simple hecho de vivir en una zona en la cual lidera un grupo contrario al que domina en el lugar que queremos visitar.

Por mi parte, solo apoyaré un dialogo con aquellos que estén dispuestos a convertirse en personas productivas y que aporten al desarrollo de mi querido El Salvador. Esa también debería ser la postura de los responsables de crear las estrategias de seguridad de nuestro país.

 

  • Mario Vargas

    La tregua es entre pandillas, no entre el estado y estas entidades delictivas…

    • Ernesto Bolaños

      Pues, no fueron las pandillas las que decidieron cambiar a los cabecillas del centro penal de máxima seguridad a un centro penal común, esta decisión la tomaron las autoridades del gobierno. Que mas prueba de que si existe o existió un entendimiento entre ambas partes?

  • Ernesto Bolaños

    pues no fueron las pandillas las que decidieron cambiar a los cabecillas de estas a carceles comunes; fueron las autoridades del gobierno las que tomaron esa decicion. esto demuestra que existe un entendimiento entre estado y pandillas

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