Colaboradores

3 Oct 2014
Colaboradores | Por: José Sánchez

Reflexionemos, ellos también tienen sentimientos

En nuestro país se está viviendo una crónica de problemas imparables, particularmente hechos de violencia, extorsiones y homicidios. Toda la atención está centrada en esa clase de problemáticas que si bien son preocupantes y agobiantes, es un poco más difícil poder encontrar una solución viable a esos temas. Sin embargo, hay una a la que le restamos importancia desde hace mucho, que lo encontramos en cada esquina, en cada cuadra de nuestro país.

Las víctimas son de todos colores, razas, con miradas perdidas, unos con mal humor, otros con fracturas o enfermedades. Eso a lo que llamamos “problemas” son perritos callejeros, seres que son abandonados a la deriva por personas irresponsables.

Según estadísticas del Ministerio de Salud, en el país existe un promedio de 1 millón 200 mil perros registrados hasta el 2013, lo que nos da un estimado de un perro por hogar. No obstante los animales callejeros carecen de un control. Debido a esta situación, se les hace más fácil reproducirse. Por eso cabe aquí preguntarse: ¿quién vela por este problema?

En el artículo 4 del Código Municipal se dispone que es responsabilidad de las alcaldías la autorización y regulación de tenencias de animales domésticos y salvajes. Pero lamentablemente esta regulación no es aplicada por ningún gobierno municipal.

Recuerdo que hace unos años atrás, la policía municipal estaba impulsando una campaña de exterminación de perros callejeros con el método ‘’chorizo con veneno”, conocido popularmente como “bocado”. Esa práctica dejó de realizarse gracias a la creación de perreras municipales y entidades que se dedican a recoger animales abandonados.

Otro dato más reciente es la de un reconocido locutor del país, quien empezó a lanzar una campaña para atropellar a los perros callejeros con el argumento de que ellos daban mal aspecto a la ciudad. Dicha campaña fue tomada en serio por un radioescucha, quien literalmente atropelló a una perra que amamantaba a sus cachorros a la orilla de una calle, matando a sus crías y fracturándole las patas delanteras. La perrita fue llevada por un ciudadano a una veterinaria para salvarle la vida.

Cabe destacar que, hoy en día, uno de los mecanismos de prevención al maltrato son las entidades que se dedican a recoger perros y gatos callejeros. Un hecho que es digno de admiración, ya que son grupos que no reciben ayuda de ninguna entidad gubernamental ni de otro tipo, solamente ayuda de aquellos que por amor a los animales extienden su mano para ayudar a estos desamparados. Entre algunos grupos que ayudan a los animales en nuestro país están Urban Dog, Catdog y Arani.

Si ustedes tienen una mascota, les hago la invitación a que sean responsable con su alimentación, cuidado, salud y todas las aéreas en las que necesita ser atendido. Si no se sienten capaces, no tomen esa responsabilidad y mejor déjenlas para alguien que sí pueda hacerlo. Así, evitarán que esos animales se conviertan en ambulantes más de las calles. Recuerden, ellos también tienen sentimientos.

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