Colaboradores

13 Jun 2016
Colaboradores | Por: Ricardo Poma

Reconocimiento Empresario Benefactor 2016 Asociación Salvadoreña de Industriales entregado a Ricardo Poma.

 

Discurso de Ricardo Poma:

Estimado Señor Presidente y Miembros de la Junta Directiva de la Asociación Salvadoreña de Industriales, ASI; Distinguidos amigos del Ingenio La Cabaña y Banco Azul, galardonados esta noche; Señores Alcaldes Municipales; Señores Ministros de Estado; Señores Embajadores y Miembros del Cuerpo Diplomático; Señores Directores y Colaboradores de Fundación Poma y Grupo Poma; Queridos Miembros de la Familia Poma; Amigos y amigas empresarios; Señores de los Medios de Comunicación; Señoras y Señores.

En nombre de la Fundación Poma, quiero agradecer, con alegría y humildad, este reconocimiento que nos hace la Asociación Salvadoreña de Industriales. Nos sentimos muy honrados de recibirlo de manos de una entidad que comparte con nosotros la misión de trabajar por el fortalecimiento de la democracia y el crecimiento económico y social de El Salvador. Deseo también felicitar a las dos admirables empresas que nos acompañan como galardonadas de esta noche: Ingenio La Cabaña y Banco Azul, que son ejemplo de innovación, perseverancia, solidaridad y audacia empresarial.

Hace 44 años, en un evento de empresarios similar a este, mi padre dirigió un discurso sobre la Responsabilidad Social del Empresario, que al día de hoy considero se mantiene vigente. Decía que, como empresarios estamos obligados, dentro de nuestras posibilidades, a contribuir a la superación de la pobreza; que un líder no solamente debe ser íntegro y capaz, sino que también debe inspirar confianza; que no solamente debe enfocarse en generar rentabilidad, sino que también interesarse genuinamente en el bienestar de su gente y de la comunidad.

Los que formamos la tercera y cuarta generación de la Familia Poma tenemos el privilegio de haber recibido de nuestros abuelos y padres un legado de valores y principios que guían nuestras vidas y nuestro quehacer empresarial. Tenemos, además, un especial sentido de arraigo y raíces muy profundas en El Salvador, lo que nos compromete a luchar por un futuro promisorio.

Dentro de nuestro quehacer personal, familiar y empresarial, pocas cosas tienen la relevancia y generan la satisfacción como servir a los demás, brindar oportunidades de superación, y mejorar la calidad de vida de nuestra gente. En los años ochenta, en uno de los períodos más difíciles para nuestro país, decidimos como familia crear una Fundación con el objetivo de contribuir al desarrollo social y a la reducción de la pobreza económica y cultural. Desde esa época, hemos evolucionado de la filantropía hacia el desarrollo de las personas, lo que nos hace poner al ser humano en el centro de nuestro quehacer.

Nos enfocamos, primeramente, en el bienestar de nuestros colaboradores y sus familias, esforzándonos por estar siempre a la vanguardia en el área de salarios, beneficios, capacitación, productividad y desarrollo sostenible. Como parte de nuestro compromiso con el país, nuestras empresas aportan cada año un porcentaje de sus utilidades a la Fundación Poma, lo que permite tener el patrimonio necesario para desarrollar, ejecutar y promover proyectos eficaces y de impacto que contribuyen al progreso de la sociedad.

Durante más de treinta años, a través de la Fundación Poma, hemos participado activamente en varias instituciones comprometidas con el desarrollo integral de nuestro país. Trabajamos prioritariamente en tres áreas: educación, salud, y cultura, siempre bajo criterios empresariales de promover la eficiencia, de tener una función demostrativa y de propiciar una mística de trabajo. También apoyamos proyectos que tienen otros liderazgos y que han demostrado eficacia y responsabilidad en sus labores de servicio.

Bajo esta filosofía, somos fundadores de FUSAL, institución creada con el liderazgo de mi padre y de un grupo de empresarios comprometidos con el desarrollo humano de El Salvador. En FUSAL estamos convencidos en la importancia de invertir en la primera infancia como fundamento del progreso de nuestra sociedad. Libras de Amor es nuestro programa insigne.

Promovemos, además, la convivencia en armonía en la comunidades donde operamos y abrimos espacios para que los jóvenes desarrollen su pleno potencial a través de Proyecto País, que se suma al objetivo nacional de prevenir la violencia. Y apoyamos a cientos de instituciones de salud y educación con insumos médicos y material didáctico.

De igual manera, fundamos ESEN, institución que tiene la misión de formar futuros líderes empresariales con altos estándares de ética y excelencia académica. Brindamos oportunidad a todos los postulantes que tienen la capacidad y el deseo de superación aunque no cuentan con los medios económicos. En el desarrollo de ESEN nos acompañaron cinco dirigentes de notables empresas salvadoreñas, amigos que confiaron en nosotros y compartieron la visión. Como Rector de ESEN, es satisfactorio comprobar que los graduados están logrando un impacto positivo en los sectores público y privado de nuestro país y la región.

Nuestra apuesta por la educación es permanente. Es por esto que en la última década hemos fortalecido nuestros programas de becas, generando oportunidades de formación a jóvenes con buena trayectoria académica que se imponen metas altas para sobresalir. Hasta la fecha hemos otorgado 1,300 becas, en su mayoría universitarias y técnicas, a través de nuestros programas: Becas al Talento, Becas del Rector a la Excelencia Académica, Becas a Hijos de Colaboradores, y Becas ¡SUPÉRATE!

La cultura genera cohesión, inclusión y armonía, factores importantes para la gobernabilidad y la sana convivencia. Con esto en mente creamos y administramos el Teatro Luis Poma, para ofrecer espectáculos de calidad, accesibles y en condiciones idóneas, y promover el desarrollo profesional de talentosos artistas salvadoreños.

Siempre hemos destacado la importancia de desarrollar proyectos sociales bajo criterios de eficiencia y sostenibilidad, lo que requiere rigurosos procesos de evaluación y análisis de cada programa que ejecutamos y apoyamos. Por esto nos convertimos en el socio local del Índice de Progreso Social, una novedosa herramienta para medir integralmente el bienestar de los habitantes y elimpacto de la inversión social. Esta iniciativa fue concebida por Michael Porter, catedrático de la Escuela de Negocios de Harvard, y es promovida a nivel regional por nuestros aliados del INCAE.

 

Estimados amigos:

Esta noche deseo agradecer en primera instancia a Dios, porpermitirnos servir y por iluminar nuestro camino. Deseo además agradecer a nuestros aliados, a todas las personas e instituciones que nos han acompañado y comparten la visión de un país próspero y solidario. Y a los motivados equipos de trabajo que forman parte de Fundación Poma, FUSAL, ESEN, Teatro Luis Poma, Supérate y otras instituciones en las que participamos, quienes con su compromiso hacen posible la eficiente ejecución de todos los proyectos que promovemos.

También agradezco a los miembros de mi familia, quienes forman parte de nuestra Fundación, por mantener presente el espíritu de servicio y solidaridad, contribuyendo con ideas e involucramiento a lograr su misión. Especialmente deseo mencionar a mi sobrino Alejandro, Director Ejecutivo de Fundación Poma, por su trabajo, dedicación e interés en el desarrollo integral de los salvadoreños.

Gozar de un conjunto de libertades personales, empresariales y políticas trae consigo múltiples responsabilidades. Como empresarios debemos contribuir, dentro de nuestras posibilidades, al bienestar integral de nuestros colaboradores y de la sociedad, y participar en la construcción de un país en el que imperen la armonía y la paz social. En El Salvador estamos en un momento en el que tenemos que asumir nuestro rol, recordar a quiénes nos debemos, y apoyar a nuestra gente para que alcancen su pleno potencial. Siempre he sostenido que no podemos ser fríos observadores de la realidad; seamos apasionados protagonistas.

Si alguien me preguntara: … Ricardo … con una visión de 20 años ¿Cuál es la clave para sacar adelante a este país? Mi respuesta categórica sería: la educación. Gracias a la inversión decidida en esta área prioritaria es que los países logran transitar desde un estado de pobreza y subdesarrollo hacia otro de bienestar y prosperidad económica. Esto no se logra en el corto plazo, sino que requiere de una política de Estado – producto de una visión integral, incluyente y apolítica – que no esté sujeta a vaivenes electorales.

Crecí con el sentimiento de que El Salvador era un país admirable. Me he sentido siempre orgulloso de ser salvadoreño. Lastimosamente, hemos perdido el brillo, aunque no la esencia. Sin embargo, estoy convencido de que podemos recuperarlo si nos enfocamos en los temas vitales para nuestra nación, aquellas áreas en las que debe haber un consenso nacional. Esta noche quisiera motivarlos a reforzar nuestro compromiso con la sociedad y aspirar a convertirnos en un país ejemplar, enfocado en la consecución del bienestar de todos nuestros compatriotas. La generosidad no tiene fronteras ni color político; no está sujeta a la condición económica de las personas. Más bien, es una actitud que requiere un grado de entrega y desprendimiento, y que nos impulsa a compartir los beneficios y talentos que hemos recibido.

Todos tenemos algo que dar a los demás.

¡Recuperemos el orgullo de ser salvadoreños!

Muchas gracias.

 

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