Colaboradores

7 Jul 2018
Colaboradores | Por: Jeferson Aldana

¿Quién quiere ser el cambio?

A lo largo de la historia, las personas han tratado de mostrado su inconformidad al “sistema” de diferentes maneras. Desde escuchar bandas específicas, adoptar un estilo de vestimenta, hasta formar parte de una tribu urbana o de protestas no siempre tan pacíficas.

Actualmente, existen nuevas maneras de mostrar que no estás de acuerdo de cómo se hacen las cosas. Los memes son una forma, por ello es común verlos sobre temas políticos. También, son muy famosas las frases como: “las ratas políticas”, “los ladrones”, entre otras.

Y es que es muy fácil darse cuenta de los errores. Es muy fácil mostrar tu inconformidad, buscar los culpables. O, durante la juventud hacer grafitis en las calles e inclusive, compartir un meme. Lo que no es fácil, es ser parte de la solución.

Cuando hacen la pregunta “¿quién quiere un cambio?”, la mayoría de las personas responde que sí lo quieren, que el gobierno no está bien y que hay mucha corrupción. Pero, cuando se hace la pregunta “¿quién quiere ser el cambio?”, la situación es distinta, más aún cuando se pregunta: “¿quién quiere liderar el cambio?”.

La historia nos ha enseñado que los grandes cambios no han surgido por métodos tan insípidos como los antes mencionados. Son las personas entregadas a mejorar las cosas las que haya progreso. Tal vez los ejemplos suenen trillados, nombres que ya conocemos como Nelson Mandela, Mahatma Gandhi o Malala Yousafzai, pero ellos no hicieron cambios en sus países con un meme o llamando “ratas” a sus políticos.

Las personas suelen tener sed de justicia; lastimosamente, hay individuos o colectivos que se aprovechan de esto para su propio beneficio al mover masas mediante la demagogia. Y es que para los humanos es mucho más fácil y natural dejarse guiar por las emociones momentáneas que por la razón.

Ahora, acercándonos a un año electoral de cambio del Órgano Ejecutivo, son más frecuentes los populismos, amarillismos, fake news y demás. Porque parece que las dictaduras que vivó el país siguen existiendo, pero cambiaron su modus operandi; su manera de hacerse del poder.

Y es que se les suele llamar a los políticos “dino políticos”, cuando en realidad lo somos nosotros. Ellos evolucionaron, se adaptaron al cambio, aprendieron a seguir con su actuar, pero con nuevas artimañas; fuimos nosotros los que no aprendimos a notarlo.

Así que cuando hables de política piensa si enserio crees en el punto que defiendes, si de verdad piensas que das una solución o si son meras palabras al viento. Y es que la política no es un tema que se pueda dejar de lado porque está manifestándose en nuestras vidas las veinticuatro horas del día.

Finalmente, quiero terminar esta columna con una frase de la revista La Codorniz: “Es mucho más fácil criticar a los que mandan que mandar a los que critican”. Espero que más personas se interesen en la política justa, sin demagogia, sin dejarse llevar por amarillismos. Que se interesen en ser parte del cambio que necesita nuestro país.

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