Colaboradores

31 Ene 2014
Colaboradores | Por: José Guerra

Que no sea la Patria la que se sacrifique en su propio altar

Marchas, propuestas, discursos, mítines, el TSE y sus desembolsos parcializadores hacen de esta una campaña política singular. Todo lo que se vive en El Salvador en la cuenta regresiva para la no tan bien esperada fiesta cívica de las elecciones, las artimañas de los que han decidido reaccionar como antisociales, los ALBApagos para consolidar el voto a favor del ‘profe sin escuela’ y las concentraciones multitudinarias de opiniones envuelven un rollo especial de la realidad: el Estado salvadoreño está en crisis. Y como la misma raíz etimológica de esta palabra lo refiere, el futuro del sistema está en elección. ¿Sucumbirá el proceso de democratización? ¿Hay esperanza de encontrar un rumbo claro y acertado hacia la felicidad nacional?

La situación que enfrenta el país, como antesala a las elecciones, es en definitiva el fruto de la acción política con valores equivocados, de la actitud estadista mal enfocada y de la negligencia -quizá inocente- de la población. Y toda esta degeneración del arte invaluable de la política nos conduce al tramo del camino en el que debemos decidir entre solo dos rumbos: el seguimiento a la política sucia y decadente, o la regeneración participativa y activa de la política salvadoreña. La primera no necesita de presentación oficial, ya que la oímos todos los sábados por la mañana y la vemos en las escuelas olvidadas pero con leche, en los asesinatos que están fuera del pacto que defiende el Gobierno y en los programas sociales financieramente insostenibles a largo plazo por la administración deficiente. En cambio, la segunda vereda es la desconocida por la mayoría y soñada -como ilusión de mocedad- por unos pocos, aunque sea necesitada por todos. La regeneración de la política es activa y requiere de la participación de toda la sociedad: los gremios, sectores sociales, los jóvenes, los estudiantes, los intelectuales, los políticos de carrera, los excluidos y los incluidos, los que trabajan porque pueden y los que no trabajan porque no quieren, todos, ¡todos los salvadoreños!

Por lo tanto, la participación en la fiesta electoral es el mejor principio para esta regeneración. En las urnas, los altares de la Patria y de la democracia, decidiremos el destino, fijaremos nuestro trayecto como nación y debemos escoger la felicidad plural para nuestro país. El 2 de febrero será el día en el que nos vestiremos con el hábito de nuestra bandera y ofreceremos tributo a Dios, nuestro Creador y Proveedor; a la Unión de nuestros corazones en el anhelo del progreso y en la construcción de la paz; y a la Libertad que nos asegura la sonrisa de nuestros niños, la agilidad de nuestros obreros, la cosecha abundante de nuestros campos y el nacimiento de una nueva generación de líderes con valores, ética y pasión por los hermanos. Empero, si no votamos, si no nos decidimos a elegir al mejor de los candidatos, en lugar de honrar a nuestro país, a la nación de nuestra pertenencia, le sacrificaremos en su propio altar, le sentenciaremos a muerte y con su muerte la nuestra.

Honremos orgullosos a la Patria votando en legítima libertad, sin miedo y sin ignorancia. Decidamos marcando la bandera que nos permita seguir creyendo en Dios, la Patria y la Libertad, y militemos con ideales claros, absortos nosotros en la paz y en el  progreso de El Salvador. Los invito a que con nuestro voto digamos a la Patria: ¡aquí estoy presente por ti, Patria querida!

¡Que no muera la Patria en su propio altar! ¡Honremos a nuestra nación eligiendo el camino de la felicidad social de todos con una política íntegra, activa, inclusiva y dotada con el bastimento de la verdadera y amada democracia!

*Colaborador de MedioLleno

14 Oct 2018
Con cariño
Colaboradores | Por: Alejandra Portillo

Con cariño

14 Oct 2018
El positivismo barato y la gente tóxica
Colaboradores | Por: Zarko Pinkas

El positivismo barato y la gente tóxica

13 Oct 2018
Los criminales de la nueva era
Colaboradores | Por: Jeferson Aldana

Los criminales de la nueva era

23 Sep 2018
Migración ilegal a Estados Unidos
Colaboradores | Por: Andrea Marroquín

Migración ilegal a Estados Unidos