Colaboradores

18 May 2014
Colaboradores | Por: Redacción

¿Qué es ser mediocre?

Por: Gerson Arenivar
Twitter: @arenivar

Una difícil pregunta para este artículo. Difícil, digo, porque la línea que divide lo subjetivo de lo objetivo (al dar una respuesta) es tan delgada que es posible pasarla sin darse cuenta del todo.  Pero la pregunta es importante; de hecho, quizás hasta se haya convertido en urgente, debido a que responderla nos ayudará en el desarrollo de los ideales con los que hemos decidido vivir o nos ayudará a ver la necesidad de comenzar por definir esos ideales para nosotros mismo.

La respuesta ¿fácil? La respuesta lógica y fácil para esta pregunta podría ser que mediocre es no ser excelente. Pero la verdad es que necesitamos profundizar un poco más. El ser excelente se distingue por su indómita idea de seguir creciendo. Pero ¿qué es el mediocre? ¿Simplemente no desea crecer? ¿Simplemente no quiere distinguirse? Hago estas preguntas porque generalmente estigmatizamos al mediocre; nadie quiere ser reconocido como tal, pero cuánta mediocridad hay en nosotros mismos, aunque no la advertimos porque es nuestra.

La palabra en sí es bastante interesante, pues describe algo de calidad media o de poco mérito, tirando a malo1. Por el uso original de la misma, se puede decir que se refiere a lo cotidiano y normal2, aunque la composición etimológica indique al que solo es capaz de subir media montaña. ¿Pero qué significan todas estas acepciones en términos prácticos? Desde mi punto de vista, muy subjetivo además, considero que las ideas que nos dejan en la cabeza las acepciones de mediocre pueden enumerase así:

Ser mediocre es:
1. Conformarnos con lo normal. El problema con esto es que nos volvemos volubles. Si alguien viene con una nueva idea, la rechazamos porque no podemos aventurarnos a cambiar lo establecido. Pero cuando esa misma idea se ha popularizado, la abrazamos como si nosotros mismos la hubiésemos engendrado.

2. Conformarnos con lo que es bueno solamente. A todos nos gustan las cosas buenas, pero qué si pudiéramos tener las mejores. El problema de solamente conformarnos con lo bueno es que nos lo hacemos porque ya estamos acostumbrados (porque es lo normal). En el peor de los casos, porque llegamos a pensar que no somos merecedores de lo mejor.

3. Conformarnos con subir hasta la mitad de la montaña. O andar solo la mitad del camino, o luchar solo la mitad de la batalla. Todos queremos dejar nuestra huella, crecer, dejar un legado duradero; pero el mediocre, cuando siente el rigor de la faena, se conforma con haber llegado “al menos” a la mitad del camino. Esto me lleva a pensar que el ser excelente y el mediocre, ambos, desean distinguirse, pero solo uno está dispuesto a pagar el precio de seguir avanzando, es decir, de andar la milla extra. 4. Finalmente, conformarnos. Creo que el punto está bastante claro. Esta reflexión no pretende ser peyorativa, sino ayudarnos a describir un concepto un poco más ampliamente, a fin de reconocer rápidamente la mejor forma de cambiar el rumbo. ¿Qué opinan ustedes?

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