Colaboradores

28 Mar 2014
Colaboradores | Por: José Manuel Zepeda

Propongo un ejecutivo pluralista

El consenso no siempre es justo, sobre todo cuando una inmensa cantidad de personas queda excluida en el famoso esquema “cincuenta más uno”.  En una democracia nadie puede pretender el poder absoluto; sería contrario al espíritu representativo y pluralista de nuestro sistema político, tal como lo plasma el artículo 85 de la Constitución de El Salvador.

Estas últimas elecciones presidenciales han dejado en evidencia la urgencia de implementar un Ejecutivo pluralista, lo cual, basándonos en el artículo 85 de la Constitución, no sería una iniciativa inconstitucional.

La administración de todos los ministerios, secretarías, autónomas e institutos, ya no estaría en manos de un solo partido político, sino que se distribuiría entre los partidos en contienda a partir del número de votos obtenidos.

El partido político que obtuvo la mayoría de votos detentaría la Presidencia de la República y algunos otros ministerios o autónomas. Mientras, el resto de instituciones que constituyen el Ejecutivo sería administrada por el/los otros partidos que logren un considerable número de votos.

No se trata de que cualquier partido que participe en elecciones presidenciales pueda aspirar a formar parte del Ejecutivo solo por el hecho de participar; para ello debe lograr un número mínimo de votos que la reforma de ley disponga como requisito.

¿De qué serviría un Ejecutivo pluralista?

  1. Permitir que millones de votantes no se queden sin representación en el Ejecutivo. En la elección del 2009, el presidente fue electo por una diferencia que rondaba los 60 mil votos. Ahora, el nuevo presidente será electo oficialmente por una estrecha diferencia de 6 mil votos. Por lo tanto, no se puede ignorar la voluntad de millones de votantes que quedan excluidos con el actual sistema.
  2. Fomentar la visión de país a largo plazo, ya que se debe aprender a gobernar en conjunto a ideologías diferentes, lo que obligaría a la creación de un plan a largo plazo que deberán respetar los gobiernos actuales y futuros.
  3. Facilitar la transparencia en la administración de los fondos públicos, porque no es un solo partido el que arbitrariamente decidirá en qué y cómo invertir los fondos del erario público.
  4. Evitar la tentación que alguien o algunos quieran perpetuarse en el poder indefinidamente.
  5. Fortalecer y renovar nuestro sistema político.

Seguramente se podrían enumerar muchas razones más para exigir un Ejecutivo pluralista. Esta iniciativa no favorecería a ninguno de los dos partidos más fuertes en las contiendas presidenciales, sino que beneficiaría a toda la nación, a los millones de votantes que ejercen responsablemente el sufragio cada cinco años.

Algunos pueden criticar que sería el mismo contubernio que en la Asamblea Legislativa, y que se crearían muchos problemas y discordias. Sin embargo, no negarán que el hecho de que en la Asamblea Legislativa exista una correlación de fuerzas, que evita que nuestra democracia degenere en un totalitarismo o absolutismo.

La correlación de fuerzas entre las élites políticas y económicas que tanto ha afectado a nuestro país, podría erradicarse con un Ejecutivo pluralista, en el cual tenga representación todo el pueblo, no solamente una porción del conjunto de votantes.

El año pasado, la Asamblea Legislativa realizó una reforma a los artículos 220 y 264 del Código Electoral, para poder implementar a partir de las elecciones del 2015 los Concejos Municipales Plurales. Algunos critican que habrán muchos pleitos, malos entendidos o atraso de proyectos. Esas, creo, son excusas de los políticos presa de la tentación de muchos seres humanos: tener el poder absoluto.

Por lo tanto, así como fue posible una reforma de ley para los Concejos Municipales Pluralistas, sería saludable para nuestro país que las próximas elecciones presidenciales se desarrollen con el sistema de Ejecutivo pluralista.

No entraré en detalles de cómo distribuir la administración del Ejecutivo, no es ese el objetivo, sino, hacer conciencia sobre una reforma que ya no permita a ningún presidente o partido político, sentirse el rey de reyes en el Ejecutivo.

23 Jul 2017
¿Son coherentes nuestros políticos?
Colaboradores | Por: Mario Recinos

¿Son coherentes nuestros políticos?

22 Jul 2017
La revolución que se vendió
Colaboradores | Por: Ludwin Arévalo

La revolución que se vendió

15 Jul 2017
Valiente y Wright Sol ¿entre renovación y tradición?
Colaboradores | Por: Luis Contreras

Valiente y Wright Sol ¿entre renovación y tradición?

15 Jul 2017
Lo que el dinero no puede comprar
Colaboradores | Por: Paula Magaña

Lo que el dinero no puede comprar