Colaboradores

19 Ago 2017
Colaboradores | Por: Carlos Velásquez

¿Por qué los salvadoreños somos pobres?

El Salvador es uno de los países más pobres a nivel centroamericano, a pesar que, de acuerdo al Informe del Índice de Libertad Económica de Heritage Foundation, está posicionado como la segunda economía más libre a nivel centroamericano. Entonces, ¿por qué El Salvador es pobre, si vivimos en un país con un clima favorable a las inversiones extranjeras y con una fuerte estabilidad democrática?

Primero, debemos entender que “Economía del Hambre” hace referencia a todos los modelos económicos nacionales, que restringen a sus ciudadanos las satisfacciones de sus necesidades básicas como: salud, alimentación, educación de calidad, entre otras. Dichos obstáculos llevan a la infelicidad de sus ciudadanos y los condena a un círculo de pobreza generacional.

Estas son legitimadas por leyes que favorecen a sectores específicos de la sociedad, excluyendo a la población que no cuenta con una cuota de poder. Y obligan a los trabajadores a sacrificar sus derechos laborales, con la finalidad de lograr una aparente estabilidad laboral; donde, las jornadas extensas y la mecanización de los procesos industriales deshumanizan a los trabajadores, y privan al hombre del derecho a la felicidad y a vivir una vida digna.

Según el último censo realizado por la DIGESTYC, en El Salvador viven más de 118 mil familias en estado de pobreza extrema, donde hay más de 80 mil hombres y 38 mil 018 mujeres. Contrario a la tesis de las ciudades como foco de desarrollo, de las 118 mil 578 familias, son más de 61 mil quienes viven en la zona urbana y cerca de 57 mil en el área rural; indica que hay un desarrollo desigual en un país con apenas 21 mil 041 km2. En definitiva, la pobreza no es un fenómeno ajeno a la sociedad y es fácilmente de percibir al salir de nuestras casas.

La pobreza en El Salvador ha sido invisibilidad en los discursos políticos poniendo a la palestra la violencia como artífice del subdesarrollo en nuestro país. Nada más alejado de la realidad, ya que la violencia es un efecto sensible de la pobreza, pues es esta última un problema estructural. Abonando a este argumento, toda sociedad necesita un grado de criminalidad, ya que esta es justificante de acciones políticas y sacrificio de nuestras libertades por la seguridad colectiva.

Allí se puede explicar el por qué muchos políticos guardan relación con las estructuras criminales; tanto se ha dado legitimidad a la violencia en El Salvador, que incluso dentro de los círculos políticos se ha llegado a tratar el tema de “armar a la población para que autogestione su seguridad”. Esto solo indica una regresión a formas pre-Estatales y de salvajismo.

Ningún país es demasiado pobre para ser rico, sin embargo, estructuras no democráticas son las que someten al pueblo a la pobreza; entre ellas, el actual Sistema Tributario que está elaborado para eximir de responsabilidades al capital extranjero y nacional, dejando la sostenibilidad de las funciones estatales a los salvadoreños. La debilidad estatal no es un hecho fortuito, más bien fue parte de un proyecto a nivel latinoamericano promovido por instituciones económicas internacionales.

El estudio de la pobreza parte de un análisis multidimensional y, sobre todo, busca trascender para que nos preguntemos ¿Quiénes hicieron que El Salvador fuera pobre? ¿Por qué los salvadoreños somos pobres?

  • Papa Tunko

    El presidente mensiona el buen vivir cuando realmente este pais va de mal en peor no hay felicidad por a nadie le importa el pueblo solo les importa exprimirlo para que paguen sus comodidades

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