Colaboradores

18 Nov 2018
Colaboradores | Por: Walter Iraheta

¿Qué hay detrás de los resultados de la PAES?

Desde 1997 se desarrolla la PAES con el propósito de evaluar a los estudiantes y, simultáneamente, al sistema educativo salvadoreño. Se evalúan cuatro asignaturas: ciencias naturales, ciencias sociales, matemáticas y lenguaje y literatura. Sin embargo, el propósito de la educación va más allá de estas cuatro áreas del conocimiento.

Esta manera de formar y evaluar a los bachilleres es demasiado vertical, sitúa los conocimientos como en estancos o áreas independientes unas de otras; no obstante, la realidad social que deben enfrentar y donde deben aplicar esos conocimientos no aísla esas disciplinas, sino que requiere de ciudadanos integrales capaces de trabajar en equipos multidisciplinarios. Evidentemente, detrás de las calificaciones de la PAES existen aspectos de fondo que deben ser tomados en cuenta.

Año tras año, ya no sorprende cuando se publican los resultados de la PAES y se reconfirma que las calificaciones no mejoran considerablemente. La conclusión de siempre: la educación de El Salvador es de mala calidad y es ineficiente porque no logra formar a los bachilleres con un nivel de aprendizaje satisfactorio. La calificación promedio de la PAES a nivel nacional del 2018 fue de 5.66, lo cual significa que los estudiantes solo manejan el 56.6% de los conocimientos y habilidades impartidos al finalizar el bachillerato.

Sin embargo, no debemos caer en el error de considerar la calificación de la PAES como una medida absoluta de la calidad educativa. Consecuencia de ello es la preocupación de las escuelas de alterar las calificaciones reales mediante jornadas extraordinarias de estudio previas a la realización de la prueba. Con esto, las escuelas se esmeran más por obtener una buena calificación numérica, que en desarrollar un proceso educativo constante y continuo para que los alumnos adquieran y fortalezcan habilidades y competencias. La prueba en sí misma no es capaz de medir todas las destrezas, habilidades y competencias.

No obstante esta realidad, se puede decir que detrás de los resultados de la PAES existe un contexto violento, de pobreza, exclusión social, una familia desintegrada y un país sin oportunidades de desarrollo que obliga a visualizar a la migración como la salida, un sector docente desmotivado y desvalorizado, graves problemas de infraestructura en instituciones educativas públicas, falta de oportunidades para acceder a la universidad, el desempleo y con un sistema educativo sin visión de largo plazo.

Adicionalmente, un contexto de globalización y cambio cultural que vuelve obsoleta a la educación, se educa para consumir y se adquieren conocimientos para el momento, por lo cual los estudiantes difícilmente estén preparados para aplicar en la realidad los conocimientos impartidos en el bachillerato. Así, las condiciones del entorno del proceso de enseñanza-aprendizaje son muy desfavorables y desmotiva a los jóvenes a continuar estudiando.

Por lo tanto, se tienen suficientes evidencias sobre los problemas educativos, lo que falta es resolverlos con recursos y planificación de largo plazo. Llevamos demasiados años con malos resultados. Es el momento de romper con esa mala tradición de lamentarnos y saber que, de seguir así, los resultados seguirán siendo iguales en los siguientes años.

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