Colaboradores

8 Ene 2017
Colaboradores | Por: David González

No es necesario tranzar para vencer

El 05 de diciembre, la selección de fútbol playa arribó al país en el Aeropuerto Internacional Monseñor Óscar Arnulfo Romero, luego de haber obtenido la medalla de oro en los Juegos Bolivarianos, realizado en Iquique, Chile.

¿Qué tipo de tácticas emplean? ¿Cuál es la metodología en sus entrenamientos? ¿Cuál es el estado físico, psicológico y emocional para que logren estas hazañas? ¿Cuál es la clave del éxito de estos pescadores? Más de algún salvadoreño con pensamiento crítico ha tenido estas inquietudes desde hace mucho tiempo, y no es para menos.

Hemos de recordar como nuestra selección playera ha ido creciendo y obtenido títulos a punto de ser la cuarta a nivel mundial, ganándole por mucho a equipos como Italia, Argentina, Chile, México, Venezuela,  países donde este deporte se practica desde hace décadas y cuentan con una liga profesional, pero ¿por qué ellos con tan poco hacen mucho?

Es de saber que estos jugadores, como todos los deportistas salvadoreños, no se les apoyan económicamente y carecen de oportunidades de desarrollo, así como crecimiento profesional; además, es sabido que ellos fuera de la cancha hacen cosas del “trabajador común”. Se levantan temprano, trabajan, pagan recibos, cuidan a sus hijos, es decir, la vida del trabajador común, pero ¿por qué ellos en su “hobbie” hacen mucho con tan poco?

Pero entonces, ¿el salvadoreño ha nacido para jugar solamente al fútbol playa o el fútbol playa es la única institución con principios, valores, libre del reflejo de las instituciones públicas llenas de corrupción y malversación económica que tanto daño le hace al país? Me atrevo a decir que, si estos pescadores en otro contexto inicial practicaran atletismo, voleibol de playa, remo o cualquier otro deporte siendo este su disciplina natal, los resultados fueran los mismos.

Es cierto que esta disciplina no se puede comparar con otros deportes por razones obvias, pero podemos comparar su sistemática previa a cualquier competición, y es que con tiempo de anticipación, planifican su metodología, fogueos, campamentos, entrenamientos, dietas, ejercicios, instrucciones etc. Llevando acabo todo esto con la máxima seriedad y profesionalismo, comprometidos con el único propósito de llevar alegría y esperanza al país y no para lucrarse los bolsillos.

Obviamente, los resultados son determinantes no solo por los logros obtenidos, y esto lo evidencia su trabajo en equipo, rotaciones y tácticas; para ellos, no hay resultados por parte de la causalidad, sino solamente por el esfuerzo.

La decisión de salir a delante, ser diferentes, jugar por pasión y no por dinero la han tomado dese hace años, y hoy se ve reflejada en esas medallas que traen en sus cuellos. Con mucho orgullo representando al salvadoreño que quiere salir adelante en un país de muy pocas oportunidades, reflejando que es innecesario “tranzar para avanzar”.

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